Revista Ecos de Asia

Más allá del Made in Taiwán: “Hou I-Ting: tejiendo identidades” II

En un artículo interior, a colación de la interesante exposición “Hou I-Ting: tejiendo identidades”, comenzábamos un repaso por la compleja historia cultural y política de Taiwán a partir de la obra de esta artista conceptual. Si en un primer lugar repasábamos las primeras oleadas migratorias y coloniales que comenzaron a dotar a Taiwán de su aspecto actual, en este artículo nos centraremos en su representación del Taiwán contemporáneo, que da comienzo con la pérdida de la soberanía de la isla por parte de la China Qing tras su derrota en la Primera Guerra Sino-japonesa.

Mediante el Tratado de Shimonoseki (1895), El Celeste Imperio cedía, oficialmente, la soberanía de Taiwán y las cercanas Islas Pescadores a Japón, bajo cuyo gobierno permanecerían, también oficialmente, hasta la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial, cuando sería “devuelta” a la China continental. Si bien los cincuenta años de ocupación japonesa fueron desiguales, los años de la Segunda Guerra Sino-Japonesa y de la Segunda Guerra Mundial (1937-1945) fueron especialmente duros en Taiwán, entonces conocida todavía como Formosa, en lo que se refiere a las políticas de “japonización”.

Sobre este periodo colonial se reflexiona de forma explícita en dos de los ámbitos de la exposición zaragozana. Tal y como realizaron en muchos otros territorios ocupados, como Corea, Manchuria o la Micronesia, los japoneses llevaron a cabo diferentes políticas que afectaron prácticamente a todos los ámbitos de la vida cotidiana, pero especialmente a la educación. En el caso femenino, aunque se escolarizó a buena parte de la población, existieron también “escuelas de gestión del hogar” para niñas, donde se les enseñaba a ser buenas esposas y amas de casa a la manera japonesa.

En su serie Embroiderers of the past (“Bordadoras del pasado”, 2015-2019), Hou resalta el día a día de las mujeres taiwanesas durante el periodo de ocupación mediante la recuperación de fotografías antiguas – conservadas en el Museo de Bellas Artes de Taipei-, que también borda. Así pues, podemos ver como en las escuelas, las jóvenes asisten a clases con los mismos uniformes que se usaban en Japón, impartidas por profesoras ataviadas con kimono, y reciben lecciones de koto o ikebana, en plena consonancia con las tradiciones japonesas. Otro elemento interesante de esta época y que Hou también recupera en sus fotografías es que, en este periodo, también se educó el cuerpo de las mujeres (que en muchos casos dejaban sus casas casi por primera vez) para que fueran de una mayor utilidad pública, fomentando la práctica del deporte y las excursiones, como se aprecia en las fotografías. De esta manera, no solo estarían más sanas, sino que podrían trabajar de forma más efectiva para el sostenimiento de la industria japonesa. [1] Mediante sus coloridos bordados, Hou destaca la parte más alegre de las fotos, que, paradójicamente, en muchos casos es también el elemento japonés. Mediante la dicotomía entre el blanco y negro y el color, así como mediante el sujeto y el objeto colonial y, por supuesto, entre el relieve y el plano, Hou explora toda una serie de ideas que trascienden el componente decorativo.[2]

Algunas de las fotografías bordadas de la serie.

Hou también reflexiona sobre la época colonial la sección más singular de la exposición, en este caso, alejada de la técnica del bordado. En la sección, White Uniform (“Uniforme blanco”, 2017), se observan fotografías de una peculiar muestra de arte conceptual culinario. Tal como se aprecia en el video que acompaña las obras, reflexionando sobre la posición de la mujer tanto en la fábrica como en el sustento familiar, Hou concibe una serie de peculiares bento de arroz –otra herencia japonesa, como salta a la vista-, que se presentan en forma de fotografía. Se conoce como bento a las cajas de comida preparada (casi siempre, sobre una base de arroz al que se añaden otros alimentos) que se utilizan en Japón y, por herencia, en Taiwán, para comer en lugares como trenes, oficinas o escuelas. En Taiwán, como denuncia la obra, estas cajas o bandejas son casi siempre preparadas por mujeres que reciben una escasa (en el caso industrial) o nula remuneración (en el caso de las amas de casa) por ello.

Algunas de las imágenes de la serie White Uniform

En la obra de Hou, los platos reciben una decoración cortada a mano y delicadamente, en alga nori de lo más peculiar: Hou encarga a una serie de operarias que imiten los bento que se comercializaban durante la época de ocupación japonesa, reproduciendo tanto motivos publicitarios como propaganda bélica, o incluso, los paisajes que desde esa época se podían observar desde el tren (uno de los principales lugares en los que se consumían estas cajas). Mediante esta obra, Hou revindica el trabajo -también artístico- de estas mujeres olvidadas: por lo que implica su fabricación, que por el elemento repetitivo (no solo de la acción sino del carácter serializado que implica el uso de plantillas) resulta alienante y de una sensación de atemporalidad, se trata también de una obra conceptual que podría encajarse en el marco del arte procesual.

Sobre el presente taiwanés –sin que haya referencia alguna al asentamiento en la isla del KMT chino tras la pérdida de la Guerra Civil contra los partidarios de Mao Tse-Tung, a la figura de Chiang Kai-shek o al gobierno marcial que durante mucho tiempo ejerció en la proclamada República de China- se reflexiona en otras de las secciones de la exposición, que sirve a la vez como introducción y conclusión de la muestra. La coyuntura más reciente de la cultura taiwanesa y sus constantes pulsiones y tensiones con Occidente es el objeto de la serie más reciente de las que se nos muestran en la exposición, Complexing the body (“El cuerpo en conflicto”, 2011).

En ella se da muestra del cruce de culturas del Taiwán actual ubicando la acción en fotografías de los pocos mercados callejeros que aún quedan en Taipéi. La artista se autorretrata en ellos, pero dota a su autorrepresentación de una capa extra que está realizada, como en otras de sus series, mediante el laborioso proceso del bordado. La diferencia, es, que, en este caso, Hou superpone sobre su persona diferentes elementos icónicos de la Historia del Arte Europeo, como puede ser la Venus de Botticelli, la Dama del Armiño de Leonardo da Vinci o parte del Matrimonio Arnolfini de Jan Van Eyck, provocando una voluntaria sensación de extrañeza cercana al meme.

Algunas de las imágenes de la serie.

Estas imágenes irreales son, para Hou, una reflexión sobre la imagen de las mujeres en el mundo contemporáneo, donde “es difícil discernir entre la realidad y lo que proponen los medios de comunicación”, ya que “el mundo físico se ha fusionado con un océano de imágenes virtuales”. Con desigual resultado (véase el ejemplo de los Lirios de Monet), la obra de Hou invita a la reflexión sobre los conflictos ideológicos (y los códigos culturales) no solo de Oriente y Occidente, sino también de la alta y la baja cultura (como sucede al trasladar el museo a la carnicería), así como sobre el eterno debate sobre los ideales de belleza, especialmente problemático en Asia Oriental en sus procesos de emulación del canon caucásico (cada vez son más frecuentes las operaciones estéticas, por ejemplo, además de lentillas, tintes, etc.).

Como puede apreciarse, la de Hou I-Ting no es una exposición sencilla ni fácilmente comprensible para los no iniciados. No obstante, la empatía y facilidad de comprensión que general técnicas como la fotografía y el bordado facilita que el mensaje pueda llegar de forma explícita a aquellos que desconocen la Historia de Taiwán (y si no, los elocuentes textos de la exposición ayudan a hacerlo). Si no tuvieron tenido oportunidad de ver la muestra, esperamos que este texto sirva para dar a conocer a esta singularísima artista, y que la exposición tenga una acogida calurosa en otros lugares. Confiamos que eventos como este sean un paso en la dirección correcta para poder descubrir a otros artistas asiáticos igual de interesantes y reflexivos.

 

Para saber más:

  • Connelly, Marisela. Historia de Taiwán. México D.F., El Colegio de México, 2014.
  • Página de Hou I-Ting en la Tina Keng Gallery de Taipéi.
  • Video con Hou I-Ting hablando sobre su obra White Uniform:

Notas:

[1] Lógicamente, un cuerpo más fuerte y disciplinado también sería de gran utilidad cuando estas mujeres fueran requeridas para otras labores, como sería el caso de las “mujeres de confort” de época bélica. No obstante, Hou no aborda explícitamente este tema en su obra.

[2] Según Alejandro Castellote, comisario se la exposición, “La obra es una reinterpretación de la historia que sitúa el cuerpo como un elemento común, un mediador que usa el largo tiempo necesario para las labores de bordado y la reiteración del sufrimiento para reflexionar críticamente sobre la percepción del relato histórico. Añadir colores a la superficie de las imágenes supone, en opinión de la artista, un proceso de curación, de resistencia personal frente al control autoritario, capaz de revelar una nueva imagen del parado compartido por las mujeres”.

avatar Marisa Peiró Márquez (136 Posts)

Marisa Peiró Márquez (marisapeiro@ecosdeasia.com) es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. En esta misma universidad se licenció en Historia del Arte y realizó el Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte, así como el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses. Se especializa en el Arte y la Cultura Audiovisual de la primera mitad del s. XX, y en las relaciones artísticas interculturales, especialmente entre Asia y América Latina (fue becaria del Gobierno de México), con especial interés en el Sudeste Asiático y en Oceanía.


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