Revista Ecos de Asia

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This article was written on 14 Jun 2017, and is filled under Cine y TV.

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Introducción al cineasta Feng Xiaogang con vistas a una de sus obra más celebres, “El banquete” (Ye Yan, 2006)

Feng Xiaogang (nacido en 1958, Beijing, China) es un cineasta chino muy exitoso comercialmente que suele hacer comedias muy taquilleras que inquietan a la vez de entretener a su público. Su comedia, El móvil (Shou Ji, 2003), por ejemplo, es una mirada satírica a los peligros de la tecnología moderna que relata cómo una mujer se entera de la infidelidad de su marido gracias a su teléfono móvil. Más recientemente con Yo no soy Madame Bovary (2016) vuelve a este género después de breves incursiones en dramas y filmes de época con altos presupuestos como El banquete (Ye Yan, 2006), cuya proyección fuera de China ha ayudado a conocer al cineasta internacionalmente.

El banquete parte del dilema moral que confronta el protagonista principal masculino cuando su padre, el emperador, es asesinado por su hermano, debido a sus ansias de poder. Todo transcurre durante la época de las Siete Dinastías, siglo IX a.C. En la película, la indecisión del protagonista de vengar a su padre es muy similar a la que se puede ver en el Hamlet de Shakespeare, pero las posibles influencias terminan ahí, pues todo lo demás es creado por el ingenio del director.

Ilustración mostrando la forma de vestirse durante la época de las Siete Dinastías, siglo IX a.C.

Procediendo al análisis de la película, después de una introducción al contexto histórico por un narrador extradiegético con la voz en off, aparece una canción misteriosa en el minuto cuatro que tendrá gran trascendencia cuando vuelve a sonar durante los posteriores enunciados de las diferentes partes del filme.

Otro elemento clave que tal vez se escapa en un primer visionado es la importancia del concepto de la máscara. El significado que tiene dicha máscara es la de mostrar al espectador cómo las apariencias engañan, algo que ya se ha podido ver en otras obras de su filmografía. Así, por ejemplo, se percibe en el momento en el que un marido traiciona a su esposa al acostarse con otra, aunque en este filme hace referencia al engaño con la simple mirada. De ahí se puede ver como el primer amor del protagonista, la pequeña Wan, no es todo lo que parece y puede esconder sus verdaderas emociones cambiando a voluntad la expresión de su cara. El heredero, por contraste, no sabe disimular lo que siente en un momento dado, como el odio, la ira o el amor. Lleva la máscara, por lo tanto, no sólo para esconder su identidad, sino también para no delatar sus verdaderos sentimientos. Lo mismo pasa con la dama de la corte e hija de un ministro, Qing Nu, que tiene un noviazgo con el protagonista desde el momento que la pequeña Wan deja de ser su pareja, quien se casa primero con su padre y después con el segundo emperador, Li.

En términos generales este filme trata de los sentimientos humanos que son de interés universal: el odio, la envidia, el deseo, y la pasión amorosa. Pero entre los numerosos méritos de la película surge la idea de que todo no es lo que parece. De hecho la curiosa mirada del cineasta acaba por transformar lo que se suele esperar de una película mainstream. En una película de Hollywood, por ejemplo, se suele esperar que la chica más bella sea la heroína y la más digna del amor del héroe, pero con la determinación de Qing Nu de querer al heredero a pesar de todo, hasta la muerte, se acaba por pensar que la verdadera belleza femenina en el filme es interior, no exterior. De igual manera, a pesar de la crueldad inicial del emperador Li, este acaba dando algo de pena porque parece dispuesto casi a todo para ganar el amor de la pequeña Wan. Igual que Qing Nu, ama incondicionalmente, porque cuando se da cuenta de que su amada ha intentado matarle ofreciéndole una copa de vino que ella había envenenado, no se enfada, al contrario, se somete a su deseo de que muera, suicidándose bebiendo la copa y muriendo en su regazo.

Esto conduce a encontrar el hilo común entre cada parte de la narración, lo que ayuda a descifrar lo que aporta la canción misteriosa al mensaje de la película. De hecho, después de aparecer en el minuto cuatro, el heredero comenta que es su canción favorita en el minuto treinta y uno, y es cantada en voz baja por Qing Nu en el minuto ochenta y siete y, otra vez, en el ciento ocho, justo antes de su muerte como si de un leitmotiv se tratase. Textualmente la canción habla de la soledad, ya que en ella la protagonista es una doncella que se enamora de un príncipe, pero es condenada a no hablarle debido a las diferencias sociales que existen entre ellos, y mucho menos a declararle su amor, viéndose obligada a sufrir en silencio. Es la soledad de un amor no correspondido que tanto Li como el protagonista y Qing Nu sufren, y hasta cierto punto la propia pequeña Wan, porque se vuelve tan déspota que es evidente que hasta el heredero deja de quererla al final. De ahí la letra de la canción, la cual habla de una remera que se enamora de su príncipe mientras él está en su barco:

¿Qué hora de la noche es esta? / Yendo a la deriva por el rio Quian / ¿Qué hora del día es este? / Soñando al lado de mi príncipe / Demasiada tímida para mirar fijamente / Mi corazón se llena de anhelo / De conocerte mi querido príncipe / Los arboles viven encima de las montañas / Y ramas en los arboles / Mi corazón vive en tu corazón / Pero tú no me ves… / Tú no me ves…

La importancia de la canción para la película se reitera cuando el propio heredero explica que no es una canción sobre el amor, sino de soledad. Efectivamente, él se ve en el lugar de la remera. Su comentario de las letras le conduce incluso hasta reflexiones más melancólicas, diciendo, por ejemplo, que “nadie puede realmente entender a otra persona. Si pudiéramos no estaríamos tan solos”. De modo que se podría extrapolar que toda la película es un relato de como varios personajes se enfrentan con la soledad, una emoción universal.

Representación del concepto de la soledad. Foto propia.

En el caso de Qing Nu consigue evadir la soledad escapando en un mundo de fantasía. Por ejemplo, tanta es su obsesión por el heredero que, incluso cuando ni le escribe, imagina que él “se comunica con ella en sus sueños porque sueña con él todas las noches”. El protagonista, en cambio, es rechazado por la pequeña Wan porque ella considera que él no es capaz de ayudarla a realizar sus sueños. Al final parece que tiene un desamor con ella y cuando Qing Nu está muriendo, se da cuenta de que solo ella podía llenar el vacío que padece. De modo que cuando ya ha muerto, él hasta desea morir. En el caso del suicidio del emperador, es llamativo porque al principio parece que lo que le llena es el poder, pero al final solo vive por su mujer, y cuando ella le rechaza, parece que él también prefiere la muerte a la soledad de desear o no ser.

El caso de la pequeña Wang necesita un análisis más a fondo. Su personaje es el más complejo de toda la historia y parece que se transforma a lo largo de ella. A ratos parece que lo que le motiva es la pasión, el deseo o la sed por el poder, pero al final parece que se inclina por este último. Consigue su meta de ser la única dirigente de todo su reino y, en este sentido, en un nivel superficial, parece que vence a la soledad y ha conseguido lo que realmente quería. Esto conduce a la polémica generada por la última secuencia de la película, ya que, siendo real o imaginado, parece ser que alguien lanza un puñal a su espalda y le atraviesa el corazón. Sin embargo la cámara nunca enfoca al autor del crimen, a pesar del hecho de que la pequeña Wang esté mirando.

A lo largo de la película el cineasta a veces utiliza metáforas visuales. Por ejemplo en la escena en la que el emperador intenta seducir a la pequeña Wang, su mano se intercala con imágenes de ramas de árboles balanceándose por el viento, y hasta se representa un escorpión dando muerte al primer emperador, el cual es representado simbólicamente por un dibujo en papel. Eso sin mencionar la atención que el cineasta da a los símbolos del dragón, fénix y tigre de nieve para representar distintos personajes. Irónicamente el concepto del “corazón” se asocia dos veces en la película con la muerte: parece ser que solo hay una cosa más mortífera que el veneno más letal de la época: el “corazón humano”. Esto lo dice un personaje dos veces; una vez al heredero y la segunda vez a la pequeña Wang, cuando ambos en distintas ocasiones van a comprar veneno para matar al emperador, el primero para vengarse, y la segunda para salvaguardar su posición de poder.

Ergo es la opinión del autor del presente artículo que la última secuencia tiene la función de cerrar todos los ciclos narrativos de la película que conducen a la muerte. En el caso de los otros personajes la causa es más evidente, pero es necesario analizar otra canción que sueña al final, antes de que aparezcan los créditos, para resolver este rompecabezas.

La canción hace referencia a todas las cosas que pueden herir al “corazón”; como, por ejemplo, unas palabras malintencionadas que pueden hacer “florecer soledad en el corazón”, o el recuerdo de sueños pasados que pueden envenenar el futuro. Igualmente, el fantasma de un amor pasado puede envenenar la vida de alguien al convertirse en una sombra. La implicación, entonces, es que aunque la pequeña Wang no sufra una muerte física, moriríade igual modo al menos interiormente.

Con este pequeño análisis de la obra de Feng Xiaogang es evidente que es un cineasta que no se conforma con contar historias sencillas o relatos predecibles. Tiene una mirada que inquieta a la vez que entretiene. En definitiva El banquete tiene una calidad operática debido a unas escenas muy cargadas emocionalmente. Con esto en mente, parece ser que su vuelta a la comedia es motivada por la necesidad de un toque cómico en su obra como telón de fondo a su mirada más penetrante.

avatar Simon Kelly (7 Posts)

Graduado en Historia del Arte e investigador en relaciones entre el cine y la literatura.


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