Revista Ecos de Asia

Jenny Han y la presencia de lo coreano en la literatura juvenil.

Las relaciones entre Norteamérica y Asia pueden remitirnos a todo tipo de momentos y muy amplios campos, entre los que queremos destacar la literatura, y más concretamente el género juvenil, que en ocasiones puede resultar frívolo o excesivamente simple, y a la par, supone una aproximación sencilla a culturas tan lejanas como puede ser la japonesa, china o coreana. En este artículo nos vamos a centrar en la bilogía creada por la autora Jenny Han, que nos adentra en el discurrir de una familia de descendencia coreana y los problemas a los que se enfrentan en la cotidianeidad.

Jenny Han, autora de las novelas que comentamos.

Jenny Han, autora de las novelas que comentamos.

En primer lugar, queremos dar unas breves pinceladas acerca de la autora de estas obras, Jenny Han, nacida en Richmond y licenciada en escritura creativa, centrándose en un público infantil y juvenil. Han es una mujer de ascendencia coreana, y eso se nota bastante, como ya comentaremos, en el tratamiento de esta cultura, sus costumbres, o incluso su cocina a lo largo de las novelas que nos ocupan. Entre sus obras, que superan la decena, han llegado hasta nosotros pocas traducciones, de modo que se podría decir que esta autora ha pasado un tanto desapercibida en nuestras librerías.[1] Sin embargo, con la pasada publicación por parte de la editorial Planeta en el año 2014 de A todos los chicos de los que me enamoré, Han se empezó a hacer un hueco entre los lectores españoles, cosechando un importante éxito. Pero un año después, no se perciben nuevos avances, ya que la segunda parte de esta bilogía que comentamos, titulada P.S. I still love you (2015), no se ha traducido, ni posiblemente llegue a publicarse por el momento (si bien, es una lectura bastante sencilla que no podemos dejar de recomendarles).

A todos los chicos de los que enamoré (To all the boys I loved before, como título original) y P.S. I still love you, nos narran las aventuras de Lara Jean y su peculiar familia. La protagonista tiene dos hermanas: Margot, la mayor de las tres, que en breves va a irse a estudiar a Irlanda, dejando atrás a  su actual pareja; y Kitty, la entrañable hermana pequeña que se pasa el tiempo haciendo travesuras y que quizás sea uno de los personajes más carismáticos de la saga. Por otro lado, cuenta con el apoyo de su padre, que tras la muerte de su madre tuvo una serie de problemas, si bien, en las novelas se muestra como alguien recuperado que ejerce como médico. La trama se desata cuando Lara Jean pierde sus antiguas cartas de amor[2], que, misteriosamente, han sido enviadas a sus destinatarios, entre los que se encuentran el novio de su hermana, Josh; y el chico más popular del instituto, Peter. A partir de este momento, Lara Jean se va a ver irremediablemente sumida en una relación ficticia, mentiras, líos y un inminente cariño que surgirá con el paso de las páginas. En realidad estamos ante una novela romántica bastante sencilla y fresca, cuya historia de amor continúa en una segunda parte convulsa donde entra en juego un triángulo amoroso que confundirá a Lara Jean.

Portada de la edición en castellano publicada por uno de los sellos de Planeta, Destino.

Portada de la edición en castellano publicada por uno de los sellos de Planeta, Destino.

Sin embargo, dejando de lado la trama, que poco tiene que ver con nuestro objeto de interés, queremos centrarnos en Lara Jean y su familia, cuya rama materna es de origen coreano, por lo que a lo largo de las dos novelas vamos a encontrarnos con toda una serie de sutiles referencias a esta cultura y sus costumbres, como ya hemos comentado. En primer lugar, centrándonos en la protagonista, se podría decir que Lara Jean es una especie de prototipo de joven coreana que parece sacada de un videoclip de K-pop o pop coreano con su estilo aniñado y dulce caracterizado por faldas de vuelo y calcetines por la rodilla. Sin embargo, esta apariencia conjuga bastante tanto con su personalidad, con la forma de expresarse o incluso con la forma en la que se narra la novela, sencilla y bastante dulce.

Por otro lado, hay un momento en la novela relacionado con la protagonista y su actitud, que queremos poner de relieve por tener un matiz quizás sarcástico. En un momento determinado, llega el día de Halloween, por lo que los personajes van a disfrazarse. Lara Jean se queja de la poca empatía de sus compañeros, que nunca entienden sus disfraces, considerando siempre que va vestida como un personaje de anime o de manga. Por este motivo, nuestra protagonista toma la decisión de disfrazarse siempre de personajes asiáticos, como es el caso, entre los mencionados, de Chiaki Kuriyama (Kill Bill) o Cho Chang (Harry Potter y el cáliz de fuego), de la que se disfraza en la novela. Por este mismo motivo, como son sus rasgos asiáticos, muchas veces se la relaciona con las artes marciales, considerando que tiene grandes habilidades para las mismas.

Un elemento que nos parece curioso es la constante aparición de platos coreanos a lo largo de la novela, en ocasiones como meras menciones, pero también con su correspondiente descripción. Lara Jean es una amante de la cocina a la que le gusta tener presentes sus raíces, por lo que ocasionalmente prepara cenas y comidas típicas que incluso da a probar a su vecino Josh o al ya mencionado Peter. Estos personajes parecen bastante interesados, y constantemente se alaba el sabor de la comida, sin mostrar actitudes recelosas, sino más bien, tratándolo como algo interesante o incluso exótico.

Portada original de la segunda entrega de esta bilogía.

Portada original de la segunda entrega de esta bilogía.

Una de las escenas más importantes de la novela en cuando al reflejo de la cultura coreana tiene lugar al principio de la segunda novela, momento en el que se celebra el Año Nuevo en casa de los abuelos maternos de la protagonista. En primer lugar, las tres hermanas han de ponerse el traje típico coreano, llamado hanbok, hablando brevemente de las piezas del mismo y como, a lo largo de la comida, cada una de las hermanas se va desprendiendo de diferentes piezas para estar más cómodas. Igualmente, se habla de una práctica en la que se presentan sus respetos a los miembros más ancianos de la familia, recibiendo una pequeña propina de cada uno de ellos (ese es uno de los fines, según cuenta Kitty, de ponerse el hanbok, recibir una mayor cantidad de dinero por parte de sus abuelos). Este íntimo ritual se narra entero en la novela, así como la posterior comida y los platos que toman en familia.

En resumidas cuentas, hemos podido ver, a pesar de su sutileza y de que realmente pueden pasar completamente desapercibidas, varios aspectos tanto de la tradición coreana, como de la integración de la familia en plena sociedad norteamericana. Cabe destacar, como ya hemos comentado, que este es un relato bastante edulcorado centrado en la historia de amor entre dos personajes, por lo que tampoco podemos esperar una visión completamente realista así como una especial atención a costumbres y tradiciones que interrumpan el ritmo de la lectura. Sin embargo, estas pinceladas que hemos comentado, están perfectamente integradas en la narración, de modo que el lector apenas es consciente, y sin querer, está entrando en contacto con una cultura diferente a la suya, de forma amable y positiva.

Para saber más:

  • Página web de Jenny Han. Disponible aquí.

[1] Para acceder a un listado de sus obras, véase la página web de la autora. Disponible aquí.

[2] La protagonista se dedica a escribir cartas en las que plasma todos sus sentimientos como una especie de desahogo con el fin de desenamorarse del destinatario de la misiva.

avatar María Gutiérrez (65 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, cursando el máster de Estudios Avanzados con el objetivo de especializarse en arte asiático.


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