Revista Ecos de Asia

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This article was written on 19 Oct 2015, and is filled under Cine y TV.

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La representación de la cultura inca a través de Jikû Tenshô Nazca

Una de las imágenes promocionales del anime en la que podemos ver, de izquierda a derecha, a Bilka, Aquira y Yawaru.

Una de las imágenes promocionales del anime en la que podemos ver, de izquierda a derecha, a Bilka, Aquira y Yawaru.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la animación japonesa nos permite acercarnos a diferentes aspectos de la cultura nipona, tanto a aquellos de corte histórico y tradicional como a otros de actualidad. Sin embargo, en ocasiones, la ambientación o los personajes nos remiten a tierras tan lejanas como Latinoamérica, su historia y sus leyendas. En este caso nos ocuparemos del anime Jikû Tenshô Nazca (1998), al que nos referiremos como Nazca, y que mezcla, por un lado, las vidas de un conjunto de personajes que residen en el Japón contemporáneo, con la historia de la poderosa civilización inca.

Antes de comentar la serie que nos ocupa, vamos a dar unas breves pinceladas acerca de la cultura inca y sus características, que posteriormente veremos reflejadas -con mayor o menor acierto- en la animación. Los incas aparecen en torno a los siglos XII y XIII, posiblemente procedentes de las orillas del lago Titicaca. Según cuentan las Crónicas de Indias, y atendiendo a su origen mitológico, se dice que los fundadores de esta civilización fueron Manco Cápac I y su esposa Mama Ocllo. A ambos les fue entregada por parte del dios Viracocha (creador del cielo) una barra de oro que debían clavar en el suelo para determinar el lugar donde habían de instalarse, finalmente la barra se hundió en el valle de Cuzco, donde establecieron la capital del imperio. Si por algo destaca esta civilización es por su importante expansión, así como por el desarrollo de su cultura: no podemos dejar de destacar la arquitectura presente en Machu Picchu, emplazamiento al que viajarán los protagonistas de Nazca, que denota un dominio de la construcción además de un intento de integrarse con el paisaje; por otro lado, destaca el uso del oro -material más valorado por esta cultura- para la confección de elementos suntuarios para la nobleza y el culto religioso, o incluso para recubrir determinados edificios de cierta importancia presentes en Cuzco. La decadencia del imperio inca vino de la mano del enfrentamiento de Atahualpa y Húascar, una batalla por la sucesión del trono a la que nos remite este anime. Finalmente, el ganador  de ésta fue Atahualpa tras haber atrapado a Huáscar en una emboscada, por lo que fue hecho prisionero y finalmente derrotado. La cultura inca desapareció en torno al siglo XVI.

Sin embargo, a pesar de que esta serie se centra en la civilización inca y sus batallas, el título del mismo nos remite a la cultura andina anterior, como es el caso de los Nazca (ca.300 a.C. – 1000 d. C.). Esto se debe a la importancia y presencia de toda una serie de geoglifos de diferentes formas, destacando el que tiene forma de ave, que aparecen en los capítulos, como una especie de recinto sagrado en el que los poderes de los protagonistas aumentan. Sin embargo, estos grabados se relacionan de nuevo con la cultura inca, un primer error histórico, entre otros tantos, que vamos a encontrarnos en esta serie.

Centrándonos en Nazca, a lo largo de los capítulos podemos ver dos hilos argumentales distintos. Por un lado, las andanzas del protagonista, Koiji, un estudiante de instituto que asiste a clases de kendo; su vida resulta de lo más normal hasta el día en el que asiste a ver una competición en la que participa su maestro, Tate Mazanari. Durante uno de los ataques de este personaje a Koiji le parece ver que la apariencia de su maestro cambia, además de su actitud. A partir de este momento se sucederá una persecución por parte del protagonista en pos de Tate, que ha desaparecido tras desvelar su identidad accidentalmente en la competición. Y es que Mazanari es la reencarnación del guerrero Yawaru, uno de los defensores de Húascar que busca la destrucción del mundo en el que viven con el fin de crear uno nuevo mucho mejor, para lo que no dudará en invocar las fuerzas de Iriya Tesse, el poder de la Tierra. Sin embargo, con el paso de los capítulos, los personajes se darán cuenta de que Yawaru no es el único héroe reencarnado, puesto que Koiji se presentará como el guerrero Bilka, defensor de Atahualpa. Lo mismo podemos decir del resto de alumnos que acompañan al protagonista, siendo éstos reencarnaciones de diferentes personalidades en su pasado: sacerdotes y sacerdotisas, guerreros, enemigos… Tras estas revelaciones, el argumento se centra en los diferentes encuentros y batallas que se van a desarrollar entre los personajes que apoyan a Yawaru y su objetivo de destruir el mundo, y los seguidores de Bilka, que busca volver a su vida normal.

Podemos decir que este es un anime que adolece de cierta repetitividad: a pesar de su corta duración, el argumento apenas avanza, ya que realmente consiste en una sucesión de batallas que no llevan a ninguna parte. Por otro lado, resulta muy poco creíble en cuanto a las actitudes de algunos personajes, como es el caso de la prometida de Tate, Yuka (a lo largo de la serie se desvelará que es la sacerdotisa principal de Cuzco, llamada Aquira), que muestra una predilección por ambos guerreros, cambiando constantemente de parecer en cuanto al objeto de su amor. Un aspecto que queremos destacar es la estética de este anime, que se acerca más al realismo que otras tantas series contemporáneas, dotando a los personajes de un aspecto que en ocasiones roza lo grotesco, lo mismo que la calidad de la animación. Sin embargo, recomendamos el visionado de esta serie por la originalidad de la misma, ya que son pocos los anime que remiten a una cultura que tan poco tiene que ver con la tradición japonesa, y es ahí precisamente donde se van a poner de relieve, como ya se ha comentado, ciertas carencias.

Representación de un Tumi, y la explicación que se da en el anime de esta pieza.

Representación de un Tumi, y la explicación que se da en el anime de esta pieza.

En primer lugar, vamos a comentar algunos de los elementos que aparecen a lo largo de la serie, principalmente pequeños detalles relacionados con la cultura inca.  Este despliegue de detalles lo vamos a encontrar, sobre todo, en el momento en el que Koiji y Yuka buscan a Tate por tierras peruanas destacando la visita a Machu Picchu. Igualmente, durante esta trayectoria se van a dar algunos datos acerca de esta cultura precolombina. Uno de los primeros objetos que se mencionan es el Tumi, un cuchillo ceremonial de metal cuya forma, según aparece en la serie, nos remite al Tumi lambayeque,[1] cuya empuñadura presenta la forma de un hombre bastante elaborada que suele contar con incrustaciones de materiales preciosos. Una de las características que nos permiten identificar esta pieza, y que está presente en su representación, es la hoja curva del cuchillo, que tenía una función ritual.

Otro de los elementos que nos vamos a encontrar durante la estancia en Perú de los personajes es el llamado Intihuatana, una construcción monolítica que esta vez sí que pertenece al imperio Inca. Como indica la imagen, la traducción de Intihuatana vendría a ser algo como “donde se ata el sol” ya que se baraja la posibilidad de que esta estructura funcionara como un calendario atendiendo a la sombra que daba el sol. En este caso, Nazca nos presenta esta estructura como una especie de puerta para la invocación de Iriya Tesse, pues el Intihuatana lleva a una nueva estructura de materiales preciosos que encierra esta temible fuerza que quieren despertar los enemigos con el fin de destrozar el mundo -una vez el espectador avanza en la serie, se muestra cómo el despertar de Iriya Tesse trajo consigo el fin y la destrucción de los incas-. No podemos negar la fidelidad y el cuidado que se ha puesto a la hora de representar esta estructura, si bien la ubicación y la poca seguridad que la rodean en el anime, ponen de relieve un nuevo error.

Fotograma que muestra la visita de Yuka y Koiji a Machu Picchu, donde encuentran el Intihuatana.

Fotograma que muestra la visita de Yuka y Koiji a Machu Picchu, donde encuentran el Intihuatana.

Un aspecto interesante, por curioso, es la apariencia que se ha dado a las puertas que guardan la presencia de Iriya Tesse, de oro y materiales preciosos. Surgiendo entre la espesa niebla podemos ver una figura antropomorfa dorada, con una apariencia muy similar a la del Tumi que hemos comentado con anterioridad, sólo que en este caso presenta alas y una abertura en el centro del pecho. Considerando su apariencia se nos lleva a pensar que esta puede ser la efigie de Viracocha, una de las divinidades más importantes de la cultura inca. Si bien, por otro lado esta representación podría ser fruto de una generalización de las características del arte precolombino, dando lugar a una imagen estereotipada que el espectador pueda reconocer fácilmente y relacionar con las culturas del pasado americano.

Puertas que encierran a Iriya Tesse en forma de ídolo.

Puertas que encierran a Iriya Tesse en forma de ídolo.

En última instancia, en este anime se defienden una serie de premisas que radican en la fantasía, como es el caso de que la prefectura japonesa llamada Asuka pueda ser un equivalente de la ciudad peruana Nazca, afirmando que en Japón se encuentran los mismo geoglifos que hemos comentado con anterioridad así como el hecho de que el pueblo japonés sea originario de Perú, lo que vendría a explicar la reencarnación de los guerreros en el archipiélago nipón.

Bilka y Yawaru con su apariencia como guerreros incas.

Bilka y Yawaru con su apariencia como guerreros incas.

No podemos dejar de comentar la apariencia que tienen los personajes principales en su pasado como guerreros, ya que construyen una imagen curiosa y pintoresca que puede sorprender al lector. En primer lugar, nos ocuparemos de los dos guerreros principales, Bilka y Yawaru. Ambos lucen sendos tocados de plumas de muy diversos colores así como pectorales y muñequeras dorados y plateados sin demasiados adornos. El aspecto que más llama la atención es la ropa propiamente dicha, una especie de monos de tirantes confeccionados en un material muy parecido al vinilo, si atendemos a los brillos, a la textura, y a la forma en la que se ajustan al cuerpo de ambos personajes. Realmente estamos ante una representación completamente ficticia, que roza lo hortera y de la que desconocemos la fuente. Por otro lado, también se juega bastante con el cabello de los personajes, de colores fantasía como el blanco o el rosa y alcanzando volúmenes y larguras imposibles. Por último, como guerreros, tienen que portar armas, y ahí es donde entran en juego las espadas de ambos personajes (los incas no utilizaban las espadas como armas) que más bien parecen catanas con empuñaduras “exóticas”.

Por otro lado, destaca la presencia de los sacerdotes, como es el caso de la ya mencionada Aquira o el poderoso Orehon: en ambos casos su atuendo parece inspirado en la cultura egipcia por los sendos tocados que portan. Así como en el caso de los guerreros predominaban los colores y prendas ajustadas, los sacerdotes portarán atuendos blancos con algunos apliques de metales preciosos y colores. Ella luce un escotado vestido con apliques de oro que se abre a la altura de la cintura mostrando unos leotardos de color fucsia sobre los que también se disponen tobilleras de oro. Durante las ceremonias, este atuendo se complementa con un voluminoso velo que, como ya hemos comentado, puede recordar a los antiguos tocados egipcios por su caída y disposición. Él, por otro lado, luce un tocado que oculta parte de su rostro, y que de forma mucho más evidente, remite a Egipto por su disposición, por otro lado, cubriendo el resto del cuerpo, se dispone un ancho vestido con nuevos apliques y accesorios de lo que parecen ser metales preciosos.

Fotograma que nos muestra el atuendo de Aquira. Junto con la primera imagen presente en este artículo podemos apreciar el vestido blanco así como las medias rosas que lo completan.

Fotograma que nos muestra el atuendo de Aquira. Junto con la primera imagen presente en este artículo podemos apreciar el vestido blanco así como las medias rosas que lo completan.

En resumidas cuentas, podemos tildar este anime, perteneciente al género de la fantasía, de eso precisamente. Nazca toma toda una serie de elementos históricos para darles la vuelta y dar lugar a un argumento y ambientación ficticias, donde podemos encontrar a grandes guerreros vestidos con mallas de colores, sacerdotes con poderes mágicos que luchan entre sí o bien espadas japonesas en plena Latinoamérica, todo ello bajo el velo de la historia y el arte de las culturas precolombinas. A pesar de, como ya hemos comentado, no tener una trama excesivamente compleja o interesante, recomendamos el visionado de esta serie como algo curioso y diferente de lo que ofrece actualmente el panorama de series de animación japonesas.

Notas:

[1] Este cuchillo pertenece a la cultura lambayeque (siglo VIII-XIV) y en la empuñadura representa al mítico Naylamp, un personaje mitológico que trajo la civilización a las tierras lambayecanas, al norte de Perú, originando esta cultura.

avatar María Gutiérrez (65 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, cursando el máster de Estudios Avanzados con el objetivo de especializarse en arte asiático.


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  1. […] el Japón tradicional, la India, el Londres decimonónico o incluso al Brasil contemporáneo. En un artículo anterior, dentro de este especial centrado en las relaciones entre Latinoamérica y Japón, ya comentamos […]

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