Revista Ecos de Asia

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This article was written on 10 Nov 2014, and is filled under Cine y TV.

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Más allá de Katmandú, un espejo en el cielo (2012).

Si echamos la vista atrás encontramos en el inventario del cine español reciente la película Katmandú, un espejo en el cielo, un emotivo largometraje que, a pesar de que pasó de puntillas por las carteleras nacionales, recuperamos en estos momentos para poder rendirle su particular homenaje.

Aunque se trate de una película de clara factura española, la temática y el contexto donde se desarrolla nos trasladan mucho más lejos. Viajamos hasta el exótico, y a vez desconocido Katmandú, la capital y ciudad más importante de Nepal.

Basada en hechos reales, aunque con bastantes licencias narrativas, e inspirada en el libro Una maestra en Katmandú, cuenta la historia de Victoria Subirana una maestra catalana que, sorprendida por la miseria e ínfimas condiciones de vida y educativas de la sociedad nepalí, vio que su labor era mucho más útil en este país. Creó además en 1990 la Fundación Eduqual (en sus inicios se llamaba Amigos de Vicki Sherpa), con la que llevó a cabo diversos proyectos en Nepal.

Victoria Subirana.

Victoria Subirana.

En opinión de la propia Victoria Subirana: “Uno de los objetivos de esa pedagogía es el diseñar las mentes de los niños, para que sean capaces de identificar el origen de los problemas que les rodeaban y que son los causantes de que permanezcan anclados en la miseria. Una vez aprendido el hábito de identificar han podido desarrollar estrategias para producir cambios positivos a su alrededor. Los nepalíes, en su mayoría, están siendo educados para repetir, copiar y obedecer a sus superiores sin rechistar. Este sistema de aborregamiento social potenciado en la mayoría de las escuelas, les hace idóneos para ser ciudadanos de un gobierno que explota a sus súbditos y se aprovecha de una mayoría de analfabetos, que se tasa en el 80% de la población actual”.[1]

En la película el personaje de Victoria pasa a llamarse Laia, y aparece interpretado por la actriz Verónica Echegui. Ésta se traslada a Katmandú para trabajar en una escuela de los barrios más pobres de la capital nepalí. Es allí donde descubre un panorama desolador, lleno de miseria y condiciones paupérrimas para los más desfavorecidos. Es por esta razón por la que, a partir de este momento, su principal objetivo será crear un proyecto educativo para que los niños más pobres puedan recibir una educación de calidad. Sin embargo, para poder legalizar su situación en el país y poder llevar a cabo su cometido, se ve obligada a contraer matrimonio con un ciudadano nepalí, del cual posteriormente acabará enamorándose.

En toda su trayectoria le acompañará Sharmila, una joven maestra nativa con la que descubrirá a fondo no solo la sociedad nepalí, sino también a sí misma.

Escena de Katmandú, un espejo en el cielo.

Escena de Katmandú, un espejo en el cielo.

La película tiene lugar en la capital de Nepal, Katmandú, así como en los montes de Mustang, en la zona del Himalaya. Algunas de las localizaciones utilizadas para la película son las calles de Patan y Bhaktapur, el barrio más pobre de Katmandú, Sinamangal y monumentos como Durbar Square, las estupas budistas de Swayambunath y Boudanath y el templo de Pasupatinah.

En todos ellos se respira una atmósfera de extrema pobreza, con una población marcada por la diferencia de castas y anclada en las tradiciones, muchas de ellas aberrantes, tal y como se puede observar en la película:

SHARMILA. “(…) mi comunidad coloca a cada persona en su lugar, es cierto, pero también cuida de sus miembros, como por ejemplo, mi madre que es viuda y no tiene hijos que la cuiden, pero nunca le falta un saludo, nunca le falta un plato de comida un vaso de agua, o una persona que la escuche. Y esas también son mis tradiciones, y yo las respeto…

Hay una costumbre entre mi gente, cuando llega la regla, por primera vez, las niñas pasan 12 días en una habitación oscura. Después ellas salen, y miran los primeros rayos del sol para purificarse. Yo tenía 10 años y no entendí por qué tenía que estar separada, por qué no podía ver a mi padre, o jugar con mi hermano. Creía que había hecho algo malo, me sentía avergonzada. En esos días solo deseaba una cosa, no ser mujer, para escapar de esa oscuridad.

Esos niños están en la oscuridad por la casta a la que pertenecen. No quise decir que no tengan derecho a aprender. Sino que no se trata solo de aprender a leer y a escribir… necesitan algo más profundo.”[2]

Laia y Sharmila.

Laia y Sharmila.

En estas líneas se observa a grandes rasgos el modo de vida y el pensamiento sobre el que se asienta la sociedad nepalí. Las grandes desigualdades e injusticias que encuentra Laia en su viaje son muchas veces aceptadas por los propios nativos. Por esta razón en ocasiones, el progreso y los cambios llegados desde fuera son vistos como una alteración injustificada de su convivencia.

No obstante también es necesario resaltar que en el caso de la película, en ciertos momentos de la misma se exacerba el papel de la protagonista como “nuevo Mesías” dispuesta a “evangelizar” a los habitantes de este exótico y lejano país. Este matiz queda suavizado gracias a la evolución personal del personaje que la propia directora y guionista del film, Iciar Bollaín, quiso introducir en la trama. Quizás este cambio progresivo y humano sea uno de los factores más sobresalientes del largometraje.

De lo que no cabe duda es de la inteligencia y rigor, muchas veces cercana al documental, con el que se retrata el contexto nepalí. La belleza de Katmandú y sus alrededores, sus calles, viviendas, los rituales llevados a cabo por sus habitantes,… todo ello ayuda a construir una historia sorprendente y al mismo tiempo, tan pedagógica como el proyecto llevado a cabo por Victoria Subirana.

Para saber más:  

  • Tráiler Katmandú, un espejo en el cielo.

 

Notas:

[1] De una entrevista de Ángel López Soto a Victoria Subirana para Gea Photowords (Katmandú, un espejo en el cielo. Educación, solidaridad, interculturalidad. Universidad de Huelva)

[2] Katmandú, un espejo en el cielo. Educación, solidaridad, interculturalidad. Universidad de Huelva.

avatar Ana Asión (41 Posts)

Ana Asión Suñer (Zaragoza, 1989). Doctora en Historia del Arte, Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte, Gestión del Patrimonio Cultural y Profesorado por la Universidad de Zaragoza. Su tesis doctoral aborda las especificidades del cine español durante la década de los setenta, y sus líneas de investigación se centran en el ámbito cinematográfico y la historia contemporánea. Ha realizado múltiples aportaciones a la materia, desde publicaciones hasta conferencias en congresos nacionales e internacionales.


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