Revista Ecos de Asia

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This article was written on 11 Abr 2018, and is filled under Arte.

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El mercado artístico en China (V). ¿Hacia un modelo sostenible?

Homeland (2013) por Cai Guo Qiang.

Habiendo analizado los aspectos más interesantes del mercado chino en estos últimos años, y en especial el que está ocurriendo a día de hoy, recurriendo a las opiniones de grandes coleccionistas, artistas, importantes directores de casas de subastas, galeristas y otros expertos en el mercado y el arte chino, podemos llegar a una serie de conclusiones a modo de plantear qué puede ocurrir con el mercado de las Bellas Artes en China en los próximos años.

Lo primero que hemos de apuntar es que estos últimos años hemos visto grandes variaciones, alteraciones y luchas por el control del mercado artístico. Desde el 2011 nos percatamos que China se hizo con la hegemonía desbancando a mercados más estables como el estadounidense o el británico, con una tradición mucho más asentada. Pero el dominio de China toca a su fin en 2015, tras varios años subiendo en ventas parece estancarse.

Ante esta situación, la mayoría de agentes económicos mantuvieron una actitud positiva respecto al devenir de este mercado. Zhan Yu fue el claro reflejo de la fe depositada en el mercado chino con sus declaraciones: “China es el mercado más grande de arte y lo seguirá siendo por mucho tiempo, porque los chinos ricos seguirán comprando.”[1]

Aunque por otro, algunos informes y expertos se mostraron muy negativos ante futuro del mercado chino, cuando este perdió la hegemonía económica, vislumbrando en esta pérdida un síntoma de su declive y el fin de su burbuja artística.

Al año siguiente, en 2016, China lo volvió a hacer. Contra muchos pronósticos negativos y poco optimistas, se volvió a alzar con la hegemonía del mercado artístico, haciéndose con un 38% de cuota del mercado, ocho puntos más que el año pasado.[2] Quedó demostrado que la momentánea pérdida de la primacía mundial no se correspondió con una dramática pérdida de poder o pujanza, sino a un reajuste necesario que el mercado chino se vio obligado a hacer para mantener una economía sana y sostenible:

[…] ahora comienza a recuperar parte de la confianza que perdió con el estallido de su burbuja, China es, sin duda, el principal motor de crecimiento del sector. Y detrás viene el sudeste asiático, en el que muchos coleccionistas también son de origen chino. Sin duda, se abre una etapa fascinante en el mercado del arte en el continente.[3]

Reparto por países del volumen de negocios en 2016 según Artprice.

El mercado chino parecía haber encontrado un punto de equilibrio, una estructura organizada, que a pesar de tener sus diferencias con los mercados occidentales (especialmente si se compara la tasa de piezas invendidas) estaba dando sus frutos y daba la sensación de estar consolidándose definitivamente.[4] Vimos durante este año 2016, como de nuevo encontrábamos un buen número de nombres de artistas chinos entre los tops de artistas más cotizados, y de la misma manera, las casas de subastas chinas acaparaban buena parte del mercado (siempre por detrás de las todopoderosas Christie’s y Sotheby’s).

Pero ya hemos avisado antes que estos últimos años hemos sido testigos de grandes e importantes alteraciones en el mercado del arte. Si China perdía su liderazgo ante Estados Unidos en 2015 pero lo recuperaba en 2016, este año pasado volvió a perder su pujanza de nuevo frente a los americanos.[5]

Es evidente que el rápido crecimiento del mercado chino no iba a tardar un año en estabilizarse. Aún existen muchos factores que determinaran el devenir del mercado artístico, aunque parece que nos encontramos ante un reflejo del mundo globalizado, y al igual que en otros mercados, parece que China y Estados Unidos se debatirán durante estos siguientes años su posición y liderazgo. Y pese a que solo podemos plantear hipótesis que el tiempo se encargará en verificarlas o desmentirlas, aunque nos encontramos en un mercado global y repartido a nivel mundial, la voz de China parece que será uno de los agentes que marcarán el recorrido del circuito.

Lo que sabemos hasta ahora, saliéndonos de las listas de volumen de ventas, es que China ha construido en pocos años un mercado artístico cada vez más estable y atractivo. Lo interesante de este mercado es que se sustenta por un lado gracias a las obras de arte tradicionales, especialmente pintura y caligrafía. Piezas como Los cinco reyes borrachos a caballo realizada por Ren Renfa (1254-1327), que llegó a alcanzar en subasta los cuarenta y cuatro millones de dólares en 2016, entrando en el top 10 de obras de arte clásico mejor vendidas; y en 2017 de nuevo vemos dos artistas chinos en este top, Huang Binhong (1865-1955) con Montaña amarilla vendida por más de cincuenta millones de dólares, y Chen Rong (1189-1258) con Seis dragones, pieza vendida por casi cuarenta y nueve millones de dólares.

Detalle de Seis dragones (s. XIII) de Chen Rong.

Por otro lado, vemos cada día más y más nombre de artistas chinos ocupando el top quinientos de artistas contemporáneos mejor vendidos. Zeng Fanzhi (1964) ya parece consolidado, y junto a él vemos otros nombres en los primeros puestos de la lista como Zhang Xiogang (1958), Zhou Chunya (1955), Luo Zhongli (1948), Liu Wei (1965), Liu Xiaodong (1963) o el polémico Ai Weiwei (1957).[6] Y además de estos ya asentados artistas, también vemos aparecer nuevos nombres como Wang Zhongjun (1960), reconocido coleccionista y productor cinematográfico quien ha sorprendido apareciendo en el segundo puesto del top quince de los nuevos artistas en subasta, junto con otros compatriotas suyos, de entre quienes destacaríamos a Wang Yuyang (1979), por su faceta más experimental, quien prefiere apostar por el uso de nuevas tecnologías en el ámbito artístico y abandonar la seguridad de la pintura a la tinta y la caligrafía.

En definitiva, el hecho de ver tanto obras de arte clásico chino entre las mejor vendidas a nivel mundial en subastas como artistas contemporáneos consolidados y emergentes, nos muestra que el mercado chino tiene una gran capacidad de auto regenerarse y ofrecer nuevos productos atractivos para los compradores.

Artificial Moon (2007) de Wang Yuyang.

Finalmente, es interesante también comprobar cuáles son las plazas principales de las subastas en China. Por supuesto, Pekín y otras grandes ciudades llaman la atención por el volumen de ventas que acaparan, al ubicarse en estas urbes las grandes casas de subastas. Pero sin duda, llama la atención la relevancia de Hong Kong como una plaza más importante del mercado chino, la cual se está convirtiendo a nivel global, si no lo es ya, en una de las plazas más importantes junto con Nueva York o Londres.

Es relevante destacar Hong Kong como una ciudad que continuó creciendo a pesar de las pérdidas chinas en la primera gran crisis del mercado artístico chino en 2015:

En 2015, los ingresos totales por ventas en casas de subastas de obras de Bellas Artes en Hong Kong aumentaron hasta alcanzar los 91,75 millones de dólares. Hong Kong pasó entonces a ser la única ciudad china que registró un aumento de su volumen de negocio.[7]

Tal vez, la mayor libertad de Hong Kong sea un factor importante en este brillante futuro que los expertos le auguran. Por ejemplo, Pi Li al hablar de la exposición Cuatro años de arte contemporáneo chino, celebrada en esta ciudad en febrero de 2016, mantiene que: “[…] Hong Kong es la única ciudad internacional de China, la más libre […].”

O quizás sea el planteamiento panasiático que la excolonia británica ha decidido sabiamente mantener, volcándose no solo al mercado chino, sino que aprovechando su posicionamiento estratégico, se ha acercado también al mercado japonés, coreano y del sudeste asiático.[8]

El hecho es que Hong Kong parece ser un mercado estable y que aporta confianza a los compradores, y así lo manifiestan las últimas noticias de este año sobre las buenas cifras de la última subasta Sotheby’s en la ciudad, entre el 3 y el 5 de abril de 2016.[9]

A lo que asistimos hoy en día es a una serie de procesos en los que fenómenos como este forman parte de una nueva concepción de sociedad. Las visiones eurocéntricas en el arte cada vez quedan más desfasadas en un mundo globalizado, en el que economías emergentes asiáticas, africanas o latinoamericanas quieren mostrar al mundo y reivindicar también su propia idiosincrasia y cultura. Ahora es China, pero nada nos dice que al igual que ha surgido este fenómeno no puedan, en mayor o menor medida, surgir nuevos y potentes mercados en Nigeria, Somalia, Uruguay o Cuba.

Notas:

[1]“China, la nueva dueña del mercado del arte”, Clarín. Disponible aquí.

[2]“Características del mercado del arte chino en 2016”, Artprice. Disponible aquí.

[3]Aldama, Zigor,“El creciente mercado del arte en China”, La Tercera, 2015. Disponible aquí.

[4]“Consolidación general del mercado del arte”, Artprice. Disponible aquí.

[5]“Informe anual del mercado del arte contemporáneo”, Artprice, 2017. Disponible aquí.

[6]“Tendencias actuales”, Artprice, 2017. Disponible aquí.

[7]“El mercado del arte”, Artprice, 2015. Disponible aquí.

[8]Palma, Noelia, “Arte chino: estrategia y poder”, 20 minutos, 2013. Disponible aquí.

[9]“Good results for Sotheby’s in Hong Kong”, Artprice, 2016. Disponible aquí.

avatar Alejandro Sanz Guillén (9 Posts)

Graduado en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Actualmente estudia en la misma Universidad el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte y un diploma de Especialización en Estudios Japoneses.


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