Revista Ecos de Asia

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This article was written on 04 Mar 2014, and is filled under Cine y TV.

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Radiografía del cine indio (III): llegando hasta la actualidad.

Terminamos nuestro repaso por la historia del cine hindú partiendo de los directores y películas que se llevan a cabo en los años noventa. Con una industria totalmente establecida e inmersa en un proceso de factura que supera las novecientas películas al año, frente a las cuatrocientas en Estados Unidos, el cine se convierte en una fábrica de películas absolutamente mainstream, con grandes estrellas, decorados naturales y producciones desorbitadas. Frente a lo anterior habrá otro cine, mucho más humilde, al que acceden las clases desfavorecidas y que tamiza toda la sociedad India.

Cine mainstream hindú

El cine popular indio rara vez trató de adoptar el lenguaje del cine hasta la década de 1980. La sucesión  delos diálogos altamente dramáticos  junto a los números de baile y canciones eran el formato aceptado por la mayor parte de la sociedad hindú.

Joshiy será uno de los principales representantes de este cine que virará hacia un terreno más espectacular y comercial. A su debut Moorkhan(1980) seguirán Raktham (1981) y Sambhavam (1981) todas  manteniendo un estilo megalómano. Con sus últimas películas como Nueva Delhi (1987), Nair Saab (1989) o Pathram (1999) su cine entrará en una era de películas técnicamente superiores.

Priyadarshan se abrirá paso en el mundo del cine con comedias como Poochakkoru Mookkuthi (1982) transformando sus códigos hacia un terreno más serio. Historias sentimentales con una capa de humor se convertirán en su marca registrada.Su colaboración con Mohanlal creando algunos de los mayores éxitos indios como Thalavattam (1986), Chitram (1988), Kilukkam (1991) y Kaalapani (1995) mantiene su trabajo como uno de los más longevos del cine hindú, desarrollado a lo largo de tres décadas.

Por su parte Fazil creó un estilo propio tanto narrativa como visualmente sin la ayuda de las superestrellas del cine más comercial e introdujo a nuevos directores que más tarde se convertirían en estrellas. Su primera película ManjilVirinjaPookkal (1980) lo estableció como uno de los directores más notables de comercial indio. Esta película también vio el nacimiento de una superestrella a posteriori: Mohanlal. Películas como Ente Mammattikkuttyammkku (1983), Nookketha Doorathu Kannum Nattu (1983), Ente Sooryaputhrikku (1991) y Manichitrathazhu (1993) marcarán tendencia.

 Cartel publicitario de Manichitrathazhu.

Cartel publicitario de Manichitrathazhu.

Cartel publicitario de Samantharangal

Cartel publicitario de Samantharangal

Balachandra Menon, actor, director, guionista y productor un director de cine, realizará varias películas popularmente aclamadas en la década de los ochenta, como Ishtamanu Pakshe (1980), Kāryam Nisaram (1983), Prashnam Gurutharam (1983) y 18 de abril (1984). Estas películas son, en su mayoría, comedias con personajes ligados a la tierra. Con Achuvettante Veedu (1987) trató de tomar un nuevo camino introduciendo tintes más dramáticos a su obra. Finalmente recibirá la aclamación de la  crítica  con Samantharangal (1998), que le valdrá el Premio Nacional a mejor actor.

Kamaluddin Mohammed Majeed, Kamal.

Kamaluddin Mohammed Majeed, Kamal.

Kamaluddin Mohammed Majeed, popularmente conocido como Kamal es uno de los directores con mayor presencia en el cine hindú, responsable de la mayor parte de éxitos comerciales del cine. Comienza su carrera con Mizhineer Poovukal (1986) a la que seguirán cuarenta y tres películas más, dos de ellas en Tamil e Hindi. Del mismo modo es una personalidad absolutamente imprescindible dentro del cine Indio, formando parte del MACTSA (Malayalam Cine Technicians Association), miembro ejecutivo de la Academia Chalachitra en Bengala y actualmente presidente de la Unión de Directores de Kerala (FEFKA)

De los grandes estudios a las calles: el cine indio en la actualidad.

A la llegada de la televisión por cable se unirán nuevos factores que amenazarán la pervivencia del cine en las salas. Las influencias del exterior, políticas, sociales y educativas, comienzan a crear nuevos géneros hasta el momento desconocidos en la India. Es el caso del soft-porno, también denominado Shakeela films, donde se introducen tramas cuya única excusa es mostrar escenas sexuales. Ese tipo de géneros tendrán un primer éxito instantáneo y lógico, debido a la propia educación restrictiva y controlada por la religión en toda la sociedad hindú.

Como contrapunto aparecen nuevos directores que desplazarán ese tipo de cine hacia argumentos reflexivos que retoman el debate en el seno del séptimo arte. Nizhalkkuthu (2003) de Adoor Gopalakrishnan explorará la conciencia del ser humano y sus actos, a partir de un cine que se denominará paralelo, ajenos a los grandes números musicales. Junto a la aparición de nuevos géneros el cine se llenará de recién llegados no residentes en la India como Murali Nair, Satish Menon, Liji Pullapilly, Rajiv Vijayaraghavan o Sharath.

Del mismo modo el Festival Internacional de cine de Kerala, iniciado en 1996, que en la actualidad se lleva a cabo de forma permanente en Trivandrum, ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores en la India y notable en el circuito internacional. Además de exhibirlos más recientes y clásicos del cine mundial, IFFK también se ha convertido en el foro para discusiones abiertas sobre cine. IFFK también tiene una sección competitiva para las películas de Asia, África y América Latina. IFFK se lleva a cabo durante el mes de diciembrede cada año por el Estado y la Academia Kerala Chalachitra.

Frente a los grandes directores encontramos al cine callejero, los pequeños cineastas aficionados y las producciones de coste bajísimo frente al establishment hindú, alejados del embrujo y las superproducciones de Bollywood, que permite a los jóvenes ver desde películas antiguas a dvds proyectados desde un ordenador.

En los barrios más pobres el precio del cine desciende hasta quince rupias, pero todavía encontramos más indicios de ese otro cine, alejado del glamour de la industria.

Niños en el cine Prakash.

Niños en el cine Prakash.

En la ciudad de Ahmedabas, la sexta ciudad más grande de la india con seis millones de habitantes,descubrimos la historia de dos hermanos de 55 años que recorren las calles de la ciudad con una extraña caja de ruedas: un proyector de la Pathé que su padre compró en los años veinte por veinticinco mil rupias,  que consta de doce agujeros que rodean el curioso artefacto. Firoz y Anid pasean su cine ambulante Prakash, nombre que escogió su padre, que significa luz tanto el hindú como en musulmán permitiendo a cualquier barrio, independiente de su religión,  disfrutar del cine.

Su arsenal de films incluye títulos que van desde Spiderman a Gotzilla pasando por James Bond. Su labor es proyectar sueños en la calle, frente a las cincuenta rupias que suele costar la entrada a una sala habitual de la india, los espectadores del cine Prakash, generalmente niños, pueden disfrutar de una película por una o dos rupias. De esa forma el cine llega hasta los más desfavorecidos.

Esos niños se enamoran de las imágenes en movimiento, de las grandes estrellas clásicas y los filmes más populares y desean, desde su infancia, salir de ese entorno deprimido soñando actuar en la  Ciudad del Cine (RamojiFilm City), cerca de Mumbai, Por el contrario la mayoría de ellos acaban mendigando o dedicándose a la prostitución en las calles de Delhi.

 Vistas de Ramoji Film City, los estudios de grabación más grande del mundo.

Vistas de Ramoji Film City, los estudios de grabación más grande del mundo.

 Vistas de Ramoji Film City, los estudios de grabación más grande del mundo.

Vistas de Ramoji Film City, los estudios de grabación más grande del mundo.

En la actualidad el auge del cine hindú llega hasta el maravilloso extremo de lograr que ciudadanos anónimos participen en la realización de una película simplemente por amor al séptimo arte. Algo parecido ocurre en Malegaon, en el estado de Maharashtra, a 280 kilómetros de Bombay.

Allí encontramos a SheikhNasir, de 34 años, que se dedica, como la mayor parte de la población de Malegaon, a la industria textil. Nasir se ha convertido en un director amateur que huye de la industria, llevando a cabo remakes internacionalmente conocidos como Superman sin actores profesionales. El resto de sus vecinos participan desinteresadamente en su cine. El director pretende reflejar los problemas de inseguridad para que el público sea consciente de la realidad India y que, posteriormente y por veinte rupias, distribuye en la única sala de cine de la ciudad.

Escena del rodaje de Superman de Nashir.

Escena del rodaje de Superman de Nashir.

El Calcuta encontramos a Salim Baba, que va cada mañana al mercado de Margaita desde hace cuarenta años para comprar rollos de película viejos, generalmente el único medio de subsistencia de los barrios más deprimidos. Allí encuentra rollos descartados de las películas que se exhibirán en las grandes salas o las que nunca serán vistas por el público. Salim Baba recorta las escenas que le interesan, generalmente ocho minutos de peleas, diálogos o escenas musicales, que monta junto a sus cuatro hijos con su viejo proyector ruso que muestra al público por tan sólo una rupia.

La India exuda cine en todas sus calles, barrios y en su historia, es el opio del pueblo frente a la pobreza que permite a la población hindú mantener la esperanza de salir de ese estado alejándolos de la prostitución, las drogas y las trifulcas. Un sueño llevado a la pantalla que se traslada hasta la vida real.

 

avatar Ana Baena (10 Posts)

Ana Baena Tedó es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster en Cine y Audiovisual Contemporáneos por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Especializada en Arte Contemporáneo Audiovisual, sus áreas de investigación actuales se centran en las derivas fílmicas desde la segunda mitad del s. XX hasta la actualidad, con especial atención al cine underground americano y al cine marginal español encuadrado dentro de la Transición.


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