Revista Ecos de Asia

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This article was written on 30 Oct 2014, and is filled under Historia y Pensamiento.

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Rangda y el terror en Bali.

Bali es una tierra de contrastes, hogar de una cultura sumamente sincrética que atrae a la par que asombra por ser el resultado de la suma de varias religiones y tradiciones. En el límite natural entre Asia y Oceanía, en ella se dan cita toda una serie de particularidades naturales y culturales que, desde las primeras décadas del siglo XX, la convirtieron en un celebrado paraíso turístico. En los primeros momentos del pasado siglo, Bali se hizo popular como un lugar de misterio, magia y romance, y de entre sus numerosas y peculiares leyendas, hay una que perdura con fuerza en el folclore actual, y que da lugar a una de las más célebres e icónicas muestras de música y danza regional, que no falta en el haber de ningún turista o nativo: la de Rangda y Barong.

"Rangda y Barong" (1950's), por Ida Bagus Madé Poleng.

“Rangda y Barong” (1950’s), por Ida Bagus Madé Poleng.

Ella, Rangda, es un demonio, una bruja, que gobierna sobre un ejército de leyaks,[1] y simboliza las fuerzas del mal; él, Barong, es un león mitológico, un protector, líder de las fuerzas del bien. Pero en esta ocasión vamos a ocuparnos únicamente de ella, pues “Rangda, reina de los leyaks, sanguinaria y devoradora de niños, la viuda bruja ama y señora de la magia negra, es sin lugar a dudas el personaje más interesante de toda la isla.”[2]

Visualmente, se trata de una de las imágenes más impactantes e icónicas de la tradición balinesa y, aunque esta puede variar, Covarrubias[3] ofreció una descripción bastante canónica de la Rangda pre-turística:

Era caracterizada invariablemente como una anciana monstruosa, con rayas negras pintadas sobre su cuerpo blanco y desnudo. Anillos de pelambre negro rodeaban sus largos senos colgantes, hechos en forma realista con bolsas de tela rellenas de aserrín. Estaba completamente cubierta por su cabellera blanca, que le llegaba hasta los pies, y sólo asomaban los ojos saltones y los colmillos torcidos de su máscara. Su lengua colgaba de fuera; la representaba una tira de cuero de 60 centímetros de largo pintada de rojo que terminaba en llamas dorada. Otro chorro de llamas le salía de la parte superior de la cabeza. Llevaba guantes blancos con inmensas garras y en la mano derecha sostenía la tela blanca detrás de la que escondía su horrible rostro para poder acercarse a sus víctimas sin que estas sospecharan.[4]

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“Rangda” en javanés antiguo –que es el idioma culto y litúrgico en Bali– significa “viuda”, y es que esta terrible condición –casi un tabú en Bali y Java durante siglos- recaía sobre este personaje. Sobre su origen hay dos versiones, igual de legendarias, que nos hacen retroceder hasta el siglo XI, cuando Bali era todavía dependiente legal y culturalmente de Java, y cuando justamente reinó en parte de la isla Airlangga, uno de los fundadores de su épica nacional y que mucho que ver tiene en esta historia.

La primera de las versiones, nos presenta a Rangda, la bruja “comeniños”, como la madre del rey Arilangga, Mahendradatta. La reina, de origen javanés –como buena parte de la corte entonces-, trajo a Bali la devoción a la diosa Durga, pero también fue conocida como bruja; su propio marido, el rey Udayna, la repudió por practicar magia negra, fue desterrada de la corte y humillada juró vengarse. Al morir el rey, comenzó a tomar represalias contra aquella sociedad que tan mal la había tratado y adentrándose en la jungla, convocó a los espíritus y demonios –entre ellos los leyaks– para que causasen plagas, muerte y devastación en el reino de Airlangga; llegaría a morir la mitad de la población.

La otra historia nos habla de Calon Arang, una poderosa bruja viuda que solía llevarse bastante mal con los aldeanos, dañando sus cosechas y causando enfermedades. Por culpa del carácter de su madre, su bella hija Ratna no conseguía un marido, por lo que furiosa y vengativa, Calon Arang secuestró a una joven del pueblo y la sacrificó en un templo dedicado a la diosa Durga. Al día siguiente, comenzaría una inundación a la que se sumaría una mortífera epidemia. Al conocer la causa de la misma, el rey Airlangga ordenó a sus soldados matar a la bruja, quienes la apuñalaron mientras dormía, pero “se levantó ilesa y consumió con su propio fuego a los valientes soldados. La bruja entró una vez más al cementerio y bailó con sus aprendices, desenterraron los cadáveres [de los fallecidos por la epidemia], los cortaron en pedazos, devoraron sus extremidades, bebieron la sangre y se pusieron las entrañas como collares.”[5]

El rey, desesperado, mandó traer a Empu Bharada, un hombre santo y el único ser capaz de detener a la bruja. Este comenzó por apaciguarla mandando a su discípulo, Empu Bahula, a pedir la mano de la joven Ratna, hija de la bruja. Solo una vez casados conseguiría Bahula enterarse del secreto de su suegra: la posesión de un libro de hechizos, que copió para su maestro. Gracias a él, Bharada consiguió retar a la bruja en numerosas ocasiones, hasta que logró vencerla y darle muerte, aunque después regresaría a la vida bajo su monstruosa forma.

Rangda amenazando a los soldados, en el Calon Arang.

Rangda amenazando a los soldados, en el Calon Arang. Foto del Troppenmuseum de Amsterdam.

Sea como sea, la historia de Rangda es una de las más conocidas de Bali, tanto entre nativos como entre turistas, pues además de ser protagonista de los miedos y temores de muchos, es el argumento principal de una de las obras de teatro (que combina actuación, música, baile y trance) más conocidas y repetidas de la isla, llamada precisamente Carol Arang, cuya representación ha estado tradicionalmente rodeada de un gran misticismo, y que representa la lucha de Rangda contra Barong, acompañados de sus respectivos súbditos. De la pieza, una lucha literal entre opuestos –entre lo masculino y lo femenino, entre el día y la noche, y en definitiva, entre el bien y el mal- nos ocuparemos en otra ocasión, pues se trata de uno de los elementos más importante de la cultura balinesa.

Fragmento de Legong (1935), película rodada en Bali en la que se incluye, con subtítulos, la representación del baile tradicional del Calon Arang.

 

Pintura india que representa a la diosa Kali, que como se observa tiene asociados los mismos colores simbólicos que  Rangda.

Pintura india que representa a la diosa Kali, que como se observa tiene asociados los mismos colores simbólicos que Rangda.

Sin embargo, no podemos concluir sin hacer hincapié en cómo esta misma dualidad está presente en el culto y el recuerdo de Rangda. Temida y a la vez venerada, recibe culto como fuerza protectora en algunas partes de Bali, y las representaciones de Calon Arang se hacen, según los propios balineses, para recordar su poder y sus triunfos. Es, por tanto, muy interesante hacer notar las similitudes tanto iconográficas como conceptuales con las de algunas de las diosas más importantes del panteón hinduista –no olvidemos que esta es la religión predominante en la isla– como Durga, Kali o Chamunda, deidades femeninas tremendamente poderosas; Durga es la guerrera, la invencible (y, como Rangda, mora en la montaña), y aunque Kali y Chamunda son diosas asociadas con la sangre y con la muerte en algunos lugares, también son veneradas como fieras diosas protectoras.

Escultura de la diosa Chamunda.

Escultura de la diosa Chamunda.

Y es que estos son, en definitiva, gran parte de los argumentos en torno a los que giran las historias de brujas de Oriente y Occidente: el temor a lo desconocido, especialmente cuando se relaciona con el mundo femenino, las historias de venganza, la temática de la creación y destrucción asociadas al nacimiento y a la muerte, las madres -diosas o humanas- como ejecutoras de los designios humanos… toda una serie de elementos que nos demuestran que a pesar de estar a muchos miles de kilómetros, nuestros temores y acusaciones no quedan, ni mucho menos, tan alejados.

Notas:

[1] Los leyaks son un tipo de demonio balinés, que tienen la forma de cabezas flotantes de las que cuelgan las entrañas; la tradición dice que antiguamente eran humanos que fueron transformados en este tipo de seres por practicar magia negra y tener un comportamiento caníbal. Durante el día, parecen humanos corrientes –lo que hace que tradicionalmente se hayan llevado a cabo exorcismos en personas cuyo comportamiento se consideraba extraño-, o también pueden adoptar formas animales, pero durante la noche, la cabeza se desprende del cuerpo, comienza a flotar y adoptan su forma sobrenatural –con lengua y dientes extraordinariamente largos-.- Entonces, se dedican a rondar buscando sangre humana de la que alimentarse; sus favoritos son los recién nacidos y las mujeres embarazadas, pero también son carroñeros y rondan los cementerios si no consiguen encontrar sangre fresca.

[2] Covarrubias, Miguel. La isla de Bali. Palma de Mallorca, José J. de Olañeta, 2012. p. 342.

[3] Miguel Covarrubias fue un artista y antropólogo mexicano que durante la década de los 30 viajó dos veces a Bali, pasando un largo tiempo en la isla, resultado de lo cual escribió unos de los libros que aún a día de hoy se consideran como esenciales sobre la cultura balinesa.

[4] Ibíd. p. 343.

[5] Ibíd. p. 345.

avatar Marisa Peiró Márquez (92 Posts)

Marisa Peiró Márquez (marisapeiro@ecosdeasia.com) es Licenciada en Historia del Arte y Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Actualmente, sigue en esta universidad, terminando su tesis doctoral y curso el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses. Se especializa en el Arte y la Cultura Audiovisual de la primera mitad del s. XX, y en las relaciones artísticas interculturales, especialmente entre Asia y América Latina (fue becaria del Gobierno de México), con especial interés en el Sudeste Asiático y en Oceanía.


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