Revista Ecos de Asia

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This article was written on 01 Abr 2019, and is filled under Cine y TV.

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“Recuerdos de la Alhambra” y la reinvención de un género

Poco puede hacerse a estas alturas para reinventar el género de los k-dramas. La ola del Hallyu comenzó precisamente con estas series, que suelen ser cortas en comparación a las occidentales (la mayoría tienen dieciséis capítulos de una hora) y tratan tanto temas románticos como de acción e históricos. Este análisis contendrá spoilers, dado que ya hice una breve reseña de la serie hace unas semanas, a la que podéis acceder aquí.

Recuerdos de la Alhambra es un drama coreano que ocurre entre Granada y Seúl. La trama sigue principalmente a Yoo Jin-woo (Hyun Bin) en su misión por lanzar al mercado un juego de realidad aumentada diseñado por Se-ju (Park Chanyeol). Sin embargo, este juego prueba ser peligroso y la serie nos acompaña durante los distintos eventos que ocurren tras la muerte de Cha Hyung-seok, su exmejor amigo y principal competidor (Park Hoon).


Lo que más cabe a destacar sobre la trama es su originalidad. Teniendo en cuenta que Corea del Sur es un país líder en avances tecnológicos, suena particularmente creíble la posibilidad de que una empresa coreana sea capaz de sacar al mercado unas lentillas-ordenador que posteriormente puedan ser utilizadas para videojuegos de cualquier tipo, no solo de realidad aumentada. Los dos primeros capítulos nos introducen a los personajes y los lugares en los que va a transcurrir la historia. Si bien algo estereotipados, los personajes principales y sus motivos quedan claros desde este primer momento: Se-ju es el genio tímido e introvertido que se dedica a los videojuegos, Hee-ju (Park Shin-hye) es la líder de familia que tiene más peso sobre sus hombros del que debería y Jin-woo es el empresario rico que muestra poca consideración hacia los demás. Estos estereotipos, junto con la creíble existencia de las lentillas de J-One Holdings, la empresa de Jin-woo, hacen que el espectador entre fácilmente en un mundo que considera ya conocido. Es por esta sensación de familiaridad que el transcurso de la historia resulta tan chocante, pues el elemento fantástico que entra en juego más tarde es completamente inesperado, pero bienvenido.

El misterio principal de la serie gira entorno a la explicación que se le pueda dar a los hechos casi sobrenaturales que ocurren alrededor del juego: si un jugador es asesinado dentro de este, muere también en la vida real, aunque su cuerpo no muestra signo alguno de violencia física, sino más bien un shock general. Esto sucede por primera vez cuando Jin-woo y Hyung-seok se enfrentan en el juego, después de haberse convertido en enemigos. Los personajes, así como el espectador, atraviesan un periodo de negación en el que niegan la posibilidad de que el juego tenga algo que ver: es una realidad aumentada que se sienta tan veraz que si a uno lo disparan le duele, pero es imposible que tenga una repercusión así en la vida real. Esta negación se siente más aún cuando Jin-woo se quita las lentillas, intentando parar a Hyung-seok, que ha vuelto como elemento del juego para cobrarse su venganza, y descubre que aún sin lentillas sigue formando parte del juego.

Mi mayor decepción con esta serie ha sido la falta de respuestas a este misterio, puesto que no llegan a explicar cuál fue la causa del malfuncionamiento del juego. La conclusión a la que llega Jin-woo es cuanto menos insatisfactoria y cuanto más, un elemento de última hora añadido al guion tarde y con prisas. El protagonista llega, él solo y sin ninguna prueba, a la conclusión de que Marco, amigo de Se-ju, debió de herirle de alguna manera delante de Emma, un personaje del juego inspirado en su hermana Hee-ju cuyo propósito es mantener la paz entre jugadores: a su alrededor no están permitidas las armas y la violencia. Emma, al ver a su hermano herido, tuvo una reacción del algún tipo que difuminó la línea entre juego y realidad y causó que Se-ju, al defenderse de Marco en el juego, lo matara en la realidad. Jin-woo llega a esta conclusión con la única prueba (si se le puede llamara así) de que Emma está programada para mantener la paz, y que Marco y Se-ju estaban cerca de ella justo antes de desaparecer. Si bien sabe que Marco está muerto y desaparecido, esto es como mucho una teoría que debería ser investigada para asegurarse de que es la verdadera causa de que el juego sea letal, especialmente teniendo en cuenta que J-One Holdings tiene planeado lanzarlo al mercado lo antes posible. Sin embargo, esta teoría se toma por buena y no se vuelve a mencionar jamás. Uno asume que cuando Se-ju aparece de nuevo en el último capítulo él ofrecerá una explicación sobre qué pasó, ya que ha sido capaz de reprogramar el juego para que elimine el error, que considera un bug; pero esto no sucede. Cómo lo reprogramó cuando ha estado desaparecido dentro del juego durante un año es otro misterio que los guionistas han decidido que no merecemos saber.

Estos no son los únicos hilos sueltos que nos deja la serie. Cuando el secretario de Jin-woo, Jung-hoon, es asesinado en el juego y el protagonista contrata a unos piratas de Granada para buscarle, este aparece más tarde cuando Jin-woo está en peligro. Los piratas a los que Jin-woo debe dinero por encontrar a su aliado no vuelven a ser mencionados, algo que no concuerda con el juego: uno esperaría que se presentaran en Seúl si hace falta a cobrar su recompensa. En la escena previa a la muerte de Jung-hoon, cuando Jin-woo está en el tren y es atacado por unos personajes del juego, los ojos de estos brillan en azul, como los de los jugadores cuando llevan las lentillas de J-One Holdings. Este hecho no se repite ni es mencionado otra vez, por lo que nos deja la duda de quiénes eran los terroristas que atacaron a Jin-woo en el tren. En el primer capítulo, Hee-ju está dormida con las noticias de fondo, en las que están comentando que las lentillas de J-One Holdings saldrán al mercado el año siguiente: ¿cómo consiguió, entonces, Se-ju las lentillas para hacer funcionar el juego? Nunca se menciona y no dan explicación alguna. Asimismo, la cojera de Jin-woo, que obtuvo tras ser tirado por las escaleras del hostal de Hee-ju por el personaje de Hyung-seok, desaparece misteriosamente en las escenas en las que está jugando al juego, aunque a esto sí hace referencia la serie. En algunos momentos en los que, desde la perspectiva de Jin-woo él no está cojeando, nos muestran en cámaras de seguridad que sí lo está haciendo. Sin embargo, unos episodios más tarde hay un policía que se pregunta cómo corre alguien tan rápido cuando se supone que es cojo: cómo interactúa el juego con el personaje de Jin-woo, si el que no tenga la cojera es porque la adrenalina del momento le permite olvidar el dolor o si es por alguna otra razón, es algo que no llegan a explicar nunca. Por qué el fallo del juego afecta a Jin-woo, cuando él no tuvo nada que ver con la violencia que hubo delante de Emma, así como por qué, en la eliminación de los bugs por parte de Emma, Marco no aparece cuando su situación era la misma que la de Hyung-seok, son otras preguntas más sin respuesta.

En su originalidad, Recuerdos de la Alhambra comete errores de principiante que, si bien no distraen de la trama ni quitan mérito a los actores ni a la idea, sí causan que la serie sea menos memorable de lo que merece. Tras la muerte de cuatro personas, el intento de suicidio de otra y Hee-ju, quien llora en casi todos los episodios, un final feliz es lo último que el espectador espera de la serie. Es una historia trágica en la que el protagonista no solo duda de su estado mental, sino que teme por su integridad física mientras intenta demostrar que es inocente de un crimen que sí cometió, el asesinato de Hyung-seok. El final nos muestra a Emma eliminando el bug del juego: Hyung-seok, Jung-hoon y Jin-woo. Hyung-seok y Jung-hoon estaban muertos de antes, por lo que la escena del último capítulo en la que Park Son-ho (Lee Seung-joon) se encuentra los restos de estos dos, así como los de Jin-woo, es desconcertante. Un error informático no dejaría una pila de polvo blanco en el suelo, y el hecho de que el cuerpo de Jin-woo desaparezca y todo el mundo asuma que está muerto es algo que resulta frustrante al espectador.

Los errores que Recuerdos de la Alhambra comete en su trama los compensa en dirección. Ahn Gil-ho demuestra una maestría increíble al jugar con los planos y las segundas perspectivas. Cabe destacar, tanto en actuación como en dirección, la escena de la iglesia del capítulo siete. Este capítulo comienza situándonos un año después de la muerte de Cha Hyung-seok, en un velatorio que se hace en su honor. Jin-woo aparece en público por primera vez en un año, lo que causa que la misa sea algo tensa por su relación con los presentes. Sin embargo, lo que hace de esta escena memorable es el momento en el que Hyung-seok, como personaje del juego, aparece todavía persiguiendo su venganza contra Jin-woo. Este lo mata con una frialdad que da escalofríos, pero Hyun Bin es perfectamente capaz de representar no solo esta frialdad, sino el conflicto de emociones que Jin-woo ha sentido a lo largo de ese año. La culpa de saberse responsable pero inocente de la muerte del que fuera su mejor amigo, el miedo de saber que este no parará en su venganza mezclado con el instinto de supervivencia al saberse en peligro y la duda propia sobre su estado mental, tras estar un año en rehabilitación se juntan de una manera espectacular en una escena que acaba con Hyung-seok muerto en el suelo de la iglesia mientras Jin-woo se aleja cojeando, sabiendo que nadie más puede ver el cuerpo ensangrentado que deja atrás. Ahn Gil-ho y Hyun-bin son las verdaderas estrellas del drama, complementándose de una manera que se nota natural y fluida, con los largos planos medios del director siendo el complemento perfecto a las actuaciones controladas de Hyun-bien puesto que, a pesar de interpretar a un personaje impetuoso, este logra perfectamente mantener la fachada de imperturbabilidad necesaria del personaje.

Uno de los puntos más brillantes de la serie es el contar la historia a trozos. Continuamente hay saltos temporales a escenas anteriores, que ya han sido mostradas uno, dos o más capítulos atrás, pero se muestran incompletas: el espectador cree saber qué ha sucedido, pero no es hasta que la serie avanza más y la información exacta de qué se ha dicho y qué ha sucedido es necesaria que recibimos esa información. Esta técnica se ha utilizado antes, pero en Recuerdos de la Alhambra está empleada de una manera particularmente brillante. Complementa la historia perfectamente a la vez que mantiene al espectador en el borde del asiento, puesto que rápidamente se entiende que nunca sabemos todo lo que ha pasado. La única desventaja de esto es la pesadez que pueda añadir a alguien que no vea la serie en directo: los dramas se emiten dos días a la semana, un capítulo por día, por lo que estos saltos temporales sirven, además, para recordar al espectador qué había pasado previamente. Al ser esta una serie de Netflix existe una alta posibilidad de que haya quien la descubra más tarde y decida verla de seguido, y tanta recapitulación puede hacer que se sienta más lenta de lo que realmente es. A pesar de esto, los saltos temporales y las esporádicas interacciones con el espectador le dan un toque especial a la serie, más cercano e intrigante.

Otro punto fuerte del drama es la cantidad de personajes relevantes que forman parte de la trama. La mayoría de los dramas, especialmente los románticos, se centran mucho en los protagonistas y no hay tantos personajes secundarios ni desde luego tan interesantes y relevantes para la trama. En lugar de ofrecernos un antagonista, Recuerdos de la Alhambra nos presenta varios personajes grises sobre los que no sabemos qué pensar. No es solo el protagonista, el interés amoroso y un grupo de amigos: hay varios representantes de cada categoría, tanto buenos como malos, lo que le añade un trasfondo y una complejidad extras a la serie. Go Yu-ra (Han Bo-reum), la mujer de la que se divorcia Jin-woo al final del drama, es la única villana de la historia a la cual no conocemos lo suficientemente bien como para entender sus motivos para odiar a Jin-woo, incluso antes de divorciarse, no quedan claros del todo; y su personaje no es lo suficientemente profundo para poder identificarse con ella. Lee Soo-jin (Lee Si-won), exmujer de Jin-woo y viuda de Hyung-seok, es un personaje particularmente interesante. A pesar de no tener un gran impacto de la trama, sirve para añadir una tragedia extra, así como una capa adicional a los personajes que la rodean, Cha Byung-jun en particular. Son sus interacciones con esta mujer la que le dan aire de villano.

Para finalizar me gustaría hablar del romance. Parece obligatorio que en todas las series, sean k-dramas o no, debe haber una subtrama romántica entre el protagonista y una mujer. Si bien hay k-dramas que se centran solamente en una relación romántica, a mi parece a esta serie le sobraba. Cuando la trama principal es tan interesante como esta, los momentos románticos se hacen pesados e irrelevantes, puesto que distraen el foco principal del espectador. Además de innecesario es poco creíble: evoluciona de la nada pero tarda mucho en desarrollarse. La escena final del episodio dos en la que Jin-woo le grita a Hee-ju y justo después descubre que es hermana de Se-ju y que la necesita es una escena innecesaria que va contra la personalidad de Jin-woo pero que debe predisponernos a asumir que Hee-ju odia a Jin-woo, de manera que su relación empiece de mala manera y vaya evolucionando, pero no es así. Hee-ju lo perdona inmediatamente, y sigue perdonándolo a pesar de las mentiras y del daño que le ha hecho. La necesidad de Jin-woo de que alguien lo crea es obvia y se podrían entender sus sentimientos por ella, pero que ella le pueda corresponder, especialmente después de descubrir que le ha ocultado la desaparición de su hermano, es algo que solo pasa en las películas. No solo no es una relación necesaria, sobre todo teniendo en cuenta que las dos ex-mujeres de Jin-woo son personajes secundarios regulares, sino que destaca por su falta de originalidad en una trama tan original como la de Recuerdos de la Alhambra.

Como curiosidades, me gustaría mencionar que hay una escena en la que Min-ju (Lee Re), la hermana de Hee-ju, está viendo un drama en la televisión: ese drama es 100 Days Husband, una serie emitida en 2018 que fue increíblemente popular y en la que aparece Do Kyungsoo, compañero de Chanyeol (Se-ju) en el grupo de k-pop Exo. Fuera hecho adrede o no, este toque es cuanto menos entrañable y le da un aire de modernidad a la serie.

En la primera reseña fui bastante crítica con las inexactitudes geográficas que contiene la serie. El acento latino de muchos personajes de una serie que está ambientada en Granada o las esteladas catalanas que se ven en la serie son ejemplos de esto. También mencioné que la estación de trenes de Granada está inoperativa, lo que causa que las escenas en las que muestran a los personajes llegando a dicha estación sean chocantes y confusas para cualquiera que haya visitado la ciudad andaluza. Un plano que se repite a lo largo de la serie es el que mostramos abajo, dando a entender que los personajes están llegando a Granada. Sin embargo, se ve que es una pegatina sobre el nombre de la estación en la que lo grabaron. Estos pequeños detalles, aunque no afectan a la trama, resultan chocantes para un espectador español que conoce la situación política en Cataluña o la situación ferroviaria de Granada.

Recuerdos de la Alhambra es un paso adelante en la experimentación dentro de los k-dramas, con una originalidad y un ritmo que mantienen al espectador pegado a la silla. Si bien los cabos sueltos pueden parecer errores, hemos de sopesar la posibilidad de una segunda temporada o continuación, especialmente después de lo abierto del final. La actuación de Hyun-bin en el papel protagonista es efectiva y adecuada, y la evolución de los personajes notable. Recuerdos de la Alhambra es una serie magnífica e inolvidable que dará mucho que hablar.

avatar Garazi Fernández del Campo (3 Posts)

Estudiante de segundo de Relaciones Internacionales y Comunicación en Madrid, con la intención de especializarse en diplomacia y derecho.


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One Comment

  1. Salomé Diaz
    30/11/2019
    avatar

    Me gustaría que haya una segunda parte para que no nos dejen con la duda de jin woo

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