Revista Ecos de Asia

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This article was written on 12 Sep 2016, and is filled under Arte, Historia y Pensamiento.

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Sanchi como centro de convergencia entre las diversas tendencias religiosas y artísticas de la India

El presente artículo introduce al lector en un breve recorrido histórico y artístico por Sanchi, un complejo monumental situado en el estado de Madhya Pradesh, en el corazón de la India, Asia Meridional. El propósito principal es explicar cómo se manifiesta el arte según las dinastías que van gobernando el conjunto, y también de qué manera afectan al mismo las distintas creencias que se dan en Sanchi.

Vista aérea del complejo monumental de Sanchi.

Vista aérea del complejo monumental de Sanchi.

Durante los siglos III a.C al XII d.C., Sanchi fue un potente centro religioso budista. Levantado sobre un majestuoso promontorio de tierra, se atribuye su creación a la iniciativa del emperador Asoka, el tercero de la dinastía Maurya (321-185 a.C.). A este hombre también se le confía, según la leyenda, la construcción de 84.000 stupas para redistribuir los restos de Buda. Si bien el dato puede resultar exagerado, es cierto que la dinastía Maurya procuró multiplicar las stupas en esta época por todo el país. Su principal objetivo era la difusión de la religión budista, así que el Imperio comenzó a tomar la zona noroeste. Con Asoka, destacado no sólo por su labor de expansión territorial, sino también por ser el primer gobernante en convertirse al budismo, Sanchi demuestra ser un claro ejemplo de la fuerte relación entre la política y la religión en la Antigüedad. Asoka fue un exaltado mandatario que aunó el máximo poder religioso en su identidad, así como el político, pues estableció la autocracia en el Imperio. Esto, además, refleja la concepción del gobernante en la Historia Antigua: aglutinador de todos los poderes, que es algo característico no sólo de Occidente y de Oriente Próximo, sino también del resto de Asia.

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Gran stupa de Sanchi (siglo III a.C.)-

Gran stupa de Sanchi (siglo III a.C.)-

Las stupas son monumentos funerarios donde, tradicionalmente, dicen contenerse las cenizas de Buda y sirven para rememorar el fallecimiento del predicador. Demuestran la continuación de la tradición funeraria de la Prehistoria, época en la que se creaban túmulos funerarios, pero también afirman la normalización de un tipo de edificio sagrado que será asociado, a partir de Sanchi, al budismo y al fallecimiento de El Iluminado. Las primeras stupas conocidas crean así este conjunto monumental. Gracias a ellas se descubren, igualmente, los avances arquitectónicos y las formas de enterramiento de la civilización hindú durante los siglos III-I a.C.

De las tres stupas que posee Sanchi, la Gran stupa también conocida como stupa 1, es la considerada como más importante y alberga muestras de los varios periodos artísticos que se irán explicando. Fue concebida en el siglo III a.C. y allí se encontraron restos humanos originarios del proceso de cremación que datan de la etapa de Asoka como gobernante (273-232 a.C.), los cuales se asocian, desde antaño, a las cenizas de Buda. Está construida en ladrillo y servirá como prototipo para las stupas actuales. Cuenta así con una planta que imita al cosmograma hindú –esencialmente un cuadrado inscrito en un círculo–. A su alrededor aparece una balaustrada circular de piedra denominada vedika. Esta posee cuatro torana –puertas características del budismo– que actúan como puertas principales, asociándose a los cuatro puntos cardinales. Otro elemento fundamental dentro de la stupa es la cúpula, denominada anda, la cual representa al cielo con su forma semiesférica. Es coronada por un chatra: estructura con forma de parasol que posee tres discos, los cuales simbolizan el pasado, el presente y el futuro de El Iluminado. El anda derivará en la pagoda, una stupa moderna.

Stupa 2 de Sanchi (siglos II-I a.C.).

Stupa 2 de Sanchi (siglos II-I a.C.).

Stupa 3 de Sanchi (aproximadamente entre los siglos I a.C.-I d.C.).

Stupa 3 de Sanchi (aproximadamente entre los siglos I a.C.-I d.C.).

En Sanchi, el arte no queda limitado al tiempo de las stupas. Durante los siglos I a.C.-III d.C. surge la dinastía Andhra, muy rica y poderosa, creadora de un nuevo estilo de arte sumamente decorativo y de carácter narrativo, por contagio de los pueblos de Próximo Oriente. Mediante la escultura, especialmente con la técnica del relieve, se exalta la vida de Buda.

Torana norte de la Gran stupa.

Torana norte de la Gran stupa.

Las torana de Sanchi fueron añadidas durante el gobierno de esta dinastía, de ahí sus laboriosas y bellas esculturas en relieve. Manifiestan hechos religiosos e históricos; ayudan a comprender la vida de Buda y la historia de la época desde el punto de vista religioso. Conciben un sistema simbólico concreto a través de alegorías que aluden a Buda sin representarlo, ya que se trata de un dios impersonal.

Buddhapada en una torana.

Buddhapada en una torana.

Rueda del Dharma. en una torana.

Rueda del Dharma en una torana.

Por ejemplo, la buddhapada o huella de Buda simboliza la iluminación de esta deidad, pues su religión relata que cuando alcanzó este momento, sus pies dejaron una notoria huella en la roca donde estaban apoyados. Por otro lado, la rueda del Dharma evoca las enseñanzas de Buda; el camino de la vida siguiendo principios tales como la ética, el pacifismo, la perseverancia, la reflexión, la verdad, etc. 

Población adorando a la stupa.

Población adorando a la stupa.

Antes de permitirse la figuración de la persona de Buda, se consideraba a la stupa como un símbolo más que lo representaba, del mismo modo que los dos ejemplos citados anteriormente. De hecho, el relieve en imagen enseña cómo los budistas rezan a esta construcción. También deja patente cómo se manifiesta la escultura en tiempos de la dinastía Andhra, donde resulta trascendental la claridad de los contenidos expuestos, por lo que es innecesario el naturalismo. Se vincula al arte mesopotámico en cuanto a este esquematismo de las figuras, la preponderancia de la narración o las composiciones abigarradas sin sentido especial, además de la constante presencia del hecho religioso.

Detalle de una torana donde se ubica un yakshini.

Detalle de una torana donde se ubica un yakshini.

Las torana también recogen a los dioses y figuras principales de las religiones politeístas hindúes anteriores al budismo. Es una muestra de un proceso de sincretismo, una pervivencia de las imágenes tradicionales pero siempre relegadas a Buda, ya que es la única divinidad posible. Esto recuerda a las figuras grecorromanas que se aprecian en diversos ornamentos del arte occidental, como los motivos de los grutescos o las columnas en forma de atlantes, cuyo significado original se ha perdido a favor de un puro decorativismo. El detalle representa al espíritu femenino regidor de la naturaleza, denominado yakshini, existente desde siglos antes del budismo. La vegetación circundante que lo enmarca reafirma su condición, al igual que sus voluptuosos y marcados atributos sexuales rememoran el carácter fértil de la naturaleza, en clave femenina.

Escultura de Buda.

Escultura de Buda.

A partir del siglo I d.C. en Sanchi ya se permite la personificación de Buda, y de hecho se hallan esculturas que lo confirman. El sincretismo mencionado antes continuará después del siglo I d.C., de ahí la aparición de una escultura dedicada al dios Naga. Esta deidad, en las religiones prebudistas, era considerada como un ser maléfico, sin embargo, el budismo lo registra como un protector de El Iluminado y, por tanto, debe ser venerado.

Hacia el siglo XII, el centro budista comienza a ser abandonado. Las investigaciones arqueológicas han descubierto numerosas imágenes de carácter hinduista y este hecho, unido a la proliferación de otros templos, confirman que en Sanchi los diversos gobiernos hinduistas acabaron por reemplazar a la religión primigenia del lugar.

Templo 17 en Sanchi (siglo V).

Templo 17 en Sanchi (siglo V).

Así lo reafirma el templo número 17 encontrado en el centro budista, que data del siglo V d.C., y puede ser encuadrado en la dinastía Gupta. Resulta particular dentro del conjunto monumental de Sanchi por ser un templo y no una stupa –se entiende que los templos son característicos del hinduismo, y las stupas del budismo–. Los Gupta se encargaron de patrocinar la construcción de templos hinduistas para conseguir un área especializada en la que honrar a sus divinidades. Este ejemplo sigue una tipología muy similar a la de las construcciones de la Antigua Grecia y Roma hechas con el mismo propósito, puesto que el pequeño edificio es de planta rectangular y se levanta sobre una escalinata. Al mismo le precede un pórtico con cuatro pilares que se rematan en capiteles decorados mediante figuraciones de leones: un estilo muy ‘’proximoriental’’ que advierte de la llegada de la época medieval a la India.

Mediante el estudio que ha sido elaborado, se revela la situación de Sanchi como área de fusión cultural que se manifiesta a la perfección en el arte. Así, el templo 17 sigue el patrón constructivo propio de la civilización grecorromana, por influencia de la misma, pero posee asimismo detalles identificativos de su cultura original. Las diversas columnas erigidas en el complejo recuerdan a los obeliscos egipcios, igualmente por contagio cultural, mientras que las stupas, torana y esculturas dedicadas a Buda y otros dioses hinduistas son propias del arte nativo de la India.

Para saber más:

avatar Andrea Garcia Casal (12 Posts)

Estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo. Especialmente interesada en las artes plásticas y visuales desde la perspectiva de las influencias que percibe el arte occidental del procedente de Asia-Pacífico, y viceversa.


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