Revista Ecos de Asia

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This article was written on 19 May 2015, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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¿Se puede descansar de ser un dios?

¿Qué pasaría si las figuras de dos de las grandes religiones se tomasen un descanso de la divinidad y escogieran, por ejemplo, Japón para pasar unas vacaciones entre los humanos?

Portada del manga, en la edición española de Norma Editorial (fuente: normaeditorial.com).

Portada del manga, en la edición española de Norma Editorial (fuente: normaeditorial.com).

Pues esa es, precisamente, la peculiar premisa de Las vacaciones de Jesús y Buda para desarrollar una sitcom desde un punto de vista diferente y ligeramente naif, que tuvo su origen en un manga (licenciado en España por Norma Editorial) del que se realizaron dos OVA[1] y una película. Es esta última la que nos ocupa hoy, por su reciente lanzamiento en España en DVD y BluRay.

A la hora de realizar una adaptación de manga a anime, existen diversas formas de plantearlo: una primera posibilidad puede ser la adaptación literal, tomar las historias del manga y trasladarlas al medio animado. Otra opción puede ser la de establecer una continuación o una precuela de la historia publicada en papel, quedando el audiovisual supeditado al medio principal. La tercera posibilidad es hacer una historia paralela, complementaria, que atraiga tanto al público habitual de la serie como a aquellos que no conocen la publicación.

En Saint Oniisan (título original de la franquicia) se ha optado por una solución a medio camino entre la primera y la tercera, recuperando algunos gags de los primeros tomos del manga, haciendo una reinterpretación y a la vez modificándolos para incrementar su comicidad con el traslado al lenguaje audiovisual. Del mismo modo, se ha alterado el orden para construir una historia algo más fluida, evitando que en pantalla se convierta en una serie de sketches encadenados. Aunque esa percepción existe, puesto que es inevitable por la propia personalidad de la producción, se consigue un ritmo cinematográfico razonable y muy dinámico. Pese a que la película comienza con brusquedad, sin introducciones ni preámbulos que pongan en contexto, muy pronto consigue hacerse con la complicidad del espectador e introducirle en una trama que se descubre como cotidiana.

Jesús, fascinado por la celebración de la Navidad.

Jesús, fascinado por la celebración de la Navidad.

Su amabilidad durante buena parte del metraje se verá repentinamente interrumpida por una secuencia en la que a través del tema principal de la banda sonora se introduce un giro de guion que altera por completo el tono distendido en el que se había desarrollado hasta el momento. A partir de aquí, y aunque poco después recupera ese mismo tono, la propia historia adquiere una mayor profundidad y se vuelve más madura, más trascendente.

Buda alcanza la iluminación y hace perceptible su divinidad.

Buda alcanza la iluminación y hace perceptible su divinidad.

La acción se sustenta en los dos protagonistas: Jesús y Buda (Siddharta Gautama), que se presentan con apariencia humana e iconografía próxima a las tradicionales: Jesús con la corona de espinas (algo que parece pasar inadvertido o que es percibido de manera natural por todo el mundo) y Buda con el característico peinado.[2] Aunque ambos actúan como humanos, conservan rasgos de su divinidad: Jesús, que posee una personalidad infantil y algo caprichosa, comienza a sangrar por los estigmas de su frente cada vez que ve un deseo suyo frustrado o cada vez que el sacrificio (entendido de manera cotidiana) por tener una deferencia con Buda se vuelve superior a sus fuerzas. Por otro lado, Buda es más sereno, maduro y responsable, sin embargo, cada vez que se maravilla con la virtud humana o se emociona al ver un gesto de bondad, comienza a relucir y a emitir un antinatural brillo que deja al descubierto su naturaleza divina. En estos defectos, junto al descubrimiento de lo cotidiano, se fundamenta buena parte de la comicidad de la película.

Podemos resumir Las vacaciones de Jesús y Buda como una película amable, una comedia de sonrisa más que de carcajada, que destila ternura ante la mirada inocente de las dos divinidades especialmente humanizadas que se adaptan al mundo moderno, desprendiendo una lección de vitalidad y amor por lo cotidiano que de seguro dejará al espectador con una plácida sensación al terminar el visionado.

vacaciones 3

Notas:

[1] Siglas de Original Video Animation, denominación tradicional de  las producciones de anime lanzadas directamente en vídeo, sin pasar por la gran pantalla. En la actualidad, aunque las siglas han quedado un tanto desfasadas por la aparición de nuevos formatos de comercialización de audiovisuales, siguen utilizándose para hacer referencia a los lanzamientos de anime que no son estrenados en cine.

[2] El peinado en moño, protuberancia en la coronilla, doble cráneo o Ushnisha es una parte fundamental de la iconografía budista, un símbolo de meditación, de vida espiritual concentrada y de sabiduría. Este elemento adopta diversas formas dependiendo de los lugares y cronologías de la imaginería budista. En Gandara, China y Japón suele tener forma hemiesférica, a modo de moño (tal como aparece en la película y en el manga), sin embargo en otras regiones presenta formas distintas: en Camboya toma forma cónica y en Tailandia, puntiaguda.

avatar Carolina Plou Anadón (271 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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