Revista Ecos de Asia

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This article was written on 24 May 2018, and is filled under Cine y TV.

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Sin retrete no hay amor: “Toilet. A love story” (2017)

No resulta habitual la combinación de términos escatológicos y comedia romántica, menos aún en el (casi) siempre glamuroso cine indio, cuyas películas están plagadas de luminosos saris y recatados encuentros amorosos a golpe de cadera, con elaboradas y multitudinarias coreografías made in Bollywood… Pero es que Toilet. A love story [1] no pertenece a esa misma categoría. Estrenada en agosto de 2017, esta cinta no pasará a la historia de la cinematografía india por su suprema calidad, pero sí por lo necesario de su mensaje, y es por ello que desde Ecos de Asia hemos considerado imprescindible dedicarle este análisis.

Cartel promocional de la película.

Como toda historia romántica, es fundamental introducir a la pareja protagonista, conocer un poco de su vida personal hasta el esperado encuentro, fortuito pero trascendental, que hará que sus caminos se unan para siempre. Sin embargo, en este filme tanto el entorno de los personajes como su primera interacción resultan tan absurdos que rayan con el surrealismo, generando, precisamente así, la tan ansiada comicidad.

Keshav (Akshay Kumar) es un hombre que, a pesar de encontrarse al final de la treintena, sigue soltero. El motivo de su soltería es que su padre, un respetado sacerdote hindú, considera que su carta astral es desfavorable y le impide casarse… a menos que encuentre a una mujer con dos pulgares en la misma mano. Para paliar los maleficios de esta condena que Keshav lleva desde su nacimiento, su padre le “casará” con una búfala en una ceremonia tradicional, para escarnio de su hermano menor Naru (Divyendu Sharma), sobre quien recae gran parte del peso cómico del filme. A pesar de ello, este arreglo matrimonial resulta –como no es de extrañar– insuficiente para el protagonista, que no cejará en su empeño por encontrar el amor verdadero… con alguien de su misma especie.

Keshav posa junto a su familia y su primera “esposa”.

Durante un viaje en uno de los atestados ferrocarriles indios, Keshav conocerá a la joven Jaya (Bhumi Pednekar) cuando esta intente acceder al urinario del vagón que ocupa aquel –un encuentro que podríamos tildar de premonitorio, puesto que toda la película se centra justamente en el acceso o no a un baño–. Comienza así una relación que apenas si merece tal nombre, puesto que se reduce al acoso indiscriminado de la muchacha por parte de este hombre, mayor que ella y con menos estudios, hasta el punto de que Jaya opte por plantarle cara y buscar una confrontación directa durante el festival hindú del Holi. Allí, bajo una lluvia de pigmentos multicolor, ambos discutirán hasta que Keshav, en un edulcorado discurso, prometa dejarla en paz, no sin antes exponerle su valía y retarla proclamando: “Ahora elige si comprometerte con un médico o un ingeniero, o poner un poco de romance en tu vida”. La estrategia funciona a la perfección porque Jaya queda prendada y, tras un breve tira y afloja, se consolida el romance.

La pareja protagonista en un fotograma del filme.

Cuando llegue el momento de oficializar la relación, conseguirán engañar al padre del novio con una prótesis que asemeja dos pulgares, a fin de conseguir su bendición y, para alegría de ambas familias, se celebrará una boda tradicional sin escatimar gastos. Sin embargo, durante la idílica noche de bodas, Jaya descubrirá que en su nuevo hogar no hay baño, y lo hará precisamente cuando la comitiva de mujeres del pueblo vaya a buscarla a las cuatro de la mañana para lo que ellas han dado en llamar su “fiesta de las luces”. Este ritual nocturno se produce cada día cuando las mujeres se reúnen para adentrarse por senderos oscuros, guiadas por sus linternas, y esconderse en el bosque para realizar sus necesidades juntas, a riesgo de ser sorprendidas por vehículos y tractores que las iluminan con sus faros. Dicha situación, que a ojos de las habitantes del pueblo resulta cotidiana y natural, pues aprovechan estos momentos para charlar sobre su vida familiar y marital, resulta inconcebible para Jaya, quien se niega a ser partícipe de esta costumbre local, provocando un cisma que alterará la calma de su matrimonio, su familia e incluso de toda la región.

Ante la intransigencia de su esposa, Keshav se verá obligado a buscar todo tipo de soluciones creativas a fin de conciliar su vida marital con las costumbres y creencias religiosas de su pueblo, provocando situaciones de lo más disparatadas. A pesar de ello, Jaya será tajante y, exasperada con la actitud de su marido, le impondrá un ultimátum: o le construye un baño, o se va de casa.

Jaya en un momento del filme.

Toda la trama de la película puede parecer absurda al espectador occidental, pero el tema que subyace resulta esencial para millones de personas en la India que, aún a día de hoy siguen realizando sus necesidades al aire libre, sin posibilidad de acceso a instalaciones sanitarias, en lo que supone un problema de higiene a nivel nacional. Según datos de Unicef, casi la mitad de la población de la India todavía defeca en espacios abiertos: en campos, bosques o junto a fuentes de agua, generando riesgos para la salud, como la propagación de epidemias.

Pero es que además, en el caso de las mujeres, se enfrentan a otros peligros como el acoso o las agresiones sexuales, en algo que se ve reflejado a la perfección en la película desde su escena inicial, en la que vemos a un grupo que abandona la aldea de camino a su “fiesta de las luces”: al abrigo de la noche, para evitar miradas indiscretas, y juntas, pudiendo así defenderse de un posible ataque.

Interpretada en clave de género, la película muestra de forma más que evidente el trato de inferioridad que reciben las mujeres, especialmente en el ámbito rural de la India, donde son tratadas casi como ganado (no podemos olvidar que la protagonista del filme es en realidad la segunda esposa de Keshav, quien ya estaba casado con una búfala, en una comparación sumamente esclarecedora). Se hacen continuas referencias a la importancia del rol femenino dentro del hogar y al papel casi nocivo que puede llegar a tener un “exceso de educación”. En palabras del protagonista: “La educación se te subió a la cabeza”.

Como último rayo de esperanza nos queda el personaje de Jaya, que no cumple con las expectativas y está dispuesta a plantarle cara a la tradición. Precisamente hace uso de una costumbre hindú cuando, en un momento del filme, la pareja acuda de nuevo a la celebración del Holi un año después, ya como marido y mujer pero con su relación pendiente de un hilo. Es aquí cuando los protagonistas participan del ritual llamado Lath Mar Holi, típico del norte de la India, en el cual las mujeres golpean con palos a los hombres, quienes se protegen usando unos escudos, pues es tradición que en este día se subviertan los roles y el hombre aguante sumiso su castigo.

Keshav durante la escena del Holi.

La petición de Jaya a su marido no es pues un mero requerimiento baladí, sino que va más allá de las comodidades hogareñas y supone todo un alegato en favor de la igualdad y la libertad femenina.

Los datos de las organizaciones que tratan de resolver el problema se unen a los testimonios de aquellos que lo experimentan diariamente, pues no debemos olvidar que la película se basa en hechos reales, inspirada por la historia de Anita Narre, una mujer que abandonó a su marido y se negó a volver junto él por culpa del retrete.

Además, la película forma parte de una campaña gubernamental que trata de construir inodoros en todo el país para resolver esta crisis, y como tal recibió una sustanciosa subvención estatal. Su relevancia quedó además patente cuando el magnate Bill Gates, muy implicado en causas humanitarias, publicó un tweet citando esta película como uno de los elementos más inspiradores del pasado año por su importante labor de concienciación en temas sanitarios.

En definitiva, aunque en clave de comedia  y con una calidad tal vez cuestionable, Toilet: A Love Story ha supuesto una de las revelaciones en el panorama fílmico de la India, tratando un tema tan incómodo como crucial y abriendo la puerta para que todo el mundo pueda conocer una problemática que supone una auténtica lacra nacional.

Tráiler de la película (en versión original con subtítulos).

Para saber más:

 

Notas:

[1] Toilet: A Love Story / Toilet – Ek Prem Katha (2017). País: India. Dirección: Shree Narayan Singh. Guion: Siddharth Singh, Garima Wahal. Música: Surender Sodhi. Fotografía: Anshuman Mahaley. Reparto: Akshay Kumar, Anupam Kher, Bhumi Pednekar, Sana Khaan, Jaspal Sharma, Vijay Kumar Dogra, Divyendu Sharma, Mukesh Bhatt, Satyajeet Dubey, Vikas Pal, Kimti Anand, Satyen Chaturvedi, Rajesh Sharma, Sudhir Pandey. Productora: Plan C Studios / Abundantia Entertainment / Friday Filmworks / KriArj Entertainment. Productor: Shital Bhatia. Idioma: Hindi.

avatar Laura Martínez (140 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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