Revista Ecos de Asia

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This article was written on 02 Feb 2017, and is filled under Crítica, Literatura.

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“Sorano y Hara”: el final feliz del profesor Hara

La mangaka Asumiko Nakamura no es desconocida para los lectores españoles, pues Ediciones Tomodomo trajo su primera obra perteneciente al género Boys’ Love, En la misma clase, una serie de tres mangas que ya han sido analizados en otro artículo de esta revista. La obra que reseñamos hoy, Sorano y Hara. Entre el cielo y la tierra, es la continuación a la historia de amor adolescente tratada en su primera obra.

Tomodomo vuelve, de nuevo, a complacer a su público al traducir al español una obra como esta. Así, este tomo de doscientas y ochenta y tres páginas, ha sido tan cuidado por la editorial que es imprescindible para todo aquel que haya leído su precuela y que sea amante del género BL.

Portada de Sorano y Hara. Entre el cielo y el suelo.

Portada de Sorano y Hara. Entre el cielo y el suelo.

Este manga no estaba pensado en la planificación de Nakamura, pero muchos lectores le pidieron: “por favor, haz que el profesor Hara sea feliz”. Así, la propia autora, al final de Sorano y Hara, escribe que “después de terminar En la misma clase, recibí muchos mensajes que me pedían lo mismo”.[1] De este modo, le surgió la idea de buscarle un final adecuado al profesor de Kusakabe y Sajô.

El argumento del manga es bastante diferente a su predecesor, ya que no se trata del amor puro y virginal de dos estudiantes. En este caso, se nos presenta de nuevo a Hara, que sigue siendo profesor en el Instituto número 1 del Distrito Este de Tokio, y a un alumno nuevo que acaba de llegar a primero de preparatoria, Sorano. Para los amantes de este género, una relación entre un adolescente de quince años y un adulto de treinta y siete, no se nos hace extraño, ya que estamos acostumbrados a mangas como Junjô romantica, Sekai-ichi hatsukoi, Kirepapa o Super lovers, obras en las que la diferencia de edad entre los protagonistas puede ser tan grande como la presentada en Sorano y Hara.

Otra peculiaridad que tiene esta obra, en comparación con muchas otras, es que muestra un lado de la homosexualidad nipona que no suele ser tratado, los bares de ambiente LGTB. Así, se trata de una obra algo más oscura que la anterior, pero vuelve a enamorar al público.

Pero, a pesar de que la trama difiere mucho de En la misma clase, el mensaje y el espíritu que impregnan el manga sigue siendo el mismo. Esta esencia, en palabras de Asumiko Nakamura, es:

“Querer ser feliz con otra persona es un sentimiento muy preciado. Pero querer hacerse feliz el uno al otro lo es tanto o incluso más. Tal vez en eso consista el estar junto a alguien. En encomendarte en cuerpo y alma a esa persona. De eso va esta historia”.[2]

En mi caso, he de decir que cuando compré el primer tomo de En la misma clase, no fue porque me enamorarse de su sinopsis, pues no me parecía nada diferente a lo que ya había leído de este género. Fue su dibujo, tan estilizado, detallado y alargado que recuerda un poco al Manierismo renacentista; un dibujo que, en sí mismo, es la seña de identidad de esta autora. Así, Nakamura se vuelve a alejar de los principios que rigen el dibujo del manga tradicional, para mostrarnos, de nuevo, una obra de arte.

Pero, lo más importante a la hora de comprar este manga es, ¿conseguirá el profesor Hara ser feliz de una vez por todas y tener un amor correspondido? ¿o, al final, seguirá enamorándose y flirteando con alumnos como había estado haciendo hasta ahora?

Notas:

[1] Nakamura, Asumiko. Sorano y Hara. Entre el cielo y el suelo. Oviedo, Ediciones Tomodomo, 2016, p. 274.

[2] Íbid., p. 275.

avatar Daniel Rodríguez (33 Posts)

Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo y con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca. Ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones Laudeo, la Universidad de Salamanca y Satori Ediciones.


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