Revista Ecos de Asia

Sumisión y traición bajo la sombra del Raj: “The Stolen Maharajah”

En un artículo anterior presentábamos la interesante iniciativa de la cadena británica BBC para conmemorar la multiculturalidad en Gran Bretaña a través de una programación especial centrada en una serie de documentales que exploran diversos aspectos de la población asiático británica. Ahora comenzamos a desgranar algunos de los programas más destacados de forma pormenorizada, iniciando esta andadura con un documental de interés histórico que narra las aventuras (pero sobre todo las desventuras) del que sería el último maharajá de Lahore: Duleep Singh.

The Stolen Maharajah: Britain’s Indian Royal se emitió en la cadena BBC Four el 12 de agosto de 2018. Dirigido por Chris Durlacher y narrado por el actor Aaron Neil, este documental de algo menos de una hora de duración cuenta una apasionante historia que nos transporta en un viaje en el tiempo hasta el Imperio Británico del siglo XIX para analizar lo que esta máquina expansionista le hizo a un joven príncipe del Punjab para, primero, encumbrarlo al estatus de la realeza británica y, finalmente, llevarlo al ostracismo.

La realización del documental se sustenta en la aparición de unas cartas, hasta ahora perdidas, y la información contenida en los archivos británicos que, gracias a la intervención de diferentes estudiosos, coleccionistas y expertos entrevistados para tal fin, consiguen reconstruir un relato vibrante digno de cualquier guión de Hollywood, a medio camino entre el drama histórico y el thriller de espionaje.

Jasdeep Singh en el archivo analizando las cartas personales de Lady Login.

El relato comienza en 1848, cuando Duleep Singh, de tan solo diez años de edad, gobierna sobre un reino sij que abarcaría lo que actualmente es Paquistán y el noroeste de la India. En ese año, el reino de Lahore fue invadido por los británicos en su avance por el subcontinente indio, a fin de controlar el comercio y la agricultura de esta zona estratégica. Tras vencer al ejército, los británicos arrestaron a Duleep en su propio palacio, lo separaron de su madre y lo derrocaron, aunque le permitieron conservar el título de maharajá por miedo a las posibles represarías de sus súbditos sij.

Lord Dalhousie, un noble escocés, será el encargado de lidiar con el joven príncipe, al que enviará a Fatehgarh, un enclave militar británico a orillas del Ganges, donde vivirá básicamente como un prisionero. John Login, médico del ejército, junto a su mujer Lena, serán los encargados del cuidado del maharajá, quien rápidamente se integrará y los tratará como a unos verdaderos padres.

Llegados a este punto, el documental se torna personal e íntimo pues, a partir del análisis de los archivos personales de los Login, nos adentramos en la mentalidad de Singh durante su adolescencia, discerniendo los sentimientos encontrados que le llevaron a abandonar su cultura de origen para adoptar la de su familia de acogida. Un ejemplo de ello sería el cabello que, según la tradición sij, debería dejar sin cortar pero del cual encontramos un mechón en una misiva. El paso definitivo en su transformación occidentalizante la dará a los quince años, cuando se convierta al Cristianismo, tras ser introducido en el estudio de la Biblia por los Login, quienes deseaban hacer de él un ejemplo de “progreso” en el contexto de la colonización británica.

Cuando un año después, en 1854, el joven príncipe indio convertido al Cristianismo pida visitar Gran Bretaña, el gobierno colonialista lo verá como una oportunidad para mejorar la imagen que se tenía en la metrópolis sobre la maquinaria imperialista, donde comenzaba a cuestionarse la moralidad de todo el proceso. De este modo, tras seis semanas de viaje, Duleep Singh llega a Londres envuelto en una nube de expectación, puesto que todos en la capital deseaban conocerlo, incluyendo a la Reina Victoria. Muy curiosa resulta la anécdota que tuvo lugar cuando el maharajá y la monarca se encontraron en el Palacio de Buckingham, acontecimiento para el cual ella optó por llevar como joya el diamante Koh-i-Noor, auténtico símbolo de la conquista de la India y que había pertenecido al propio Duleep, a quien la reina dejó tocarlo ante la sorpresa general del resto de sus súbditos.

Retrato de la Reina Victoria pintado al óleo por Franz Xaver Winterhalter y datado en 1856, en el que la monarca porta un broche con el diamante Koh-i-Noor.

De esta forma, será introducido en la lujosa vida inglesa, creando para sí una imagen mitad maharajá y mitad aristócrata británico, mientras asentaba su papel en la corte. La reina y su familia lo acogerán desde el primer momento, tratándolo como un miembro de la realeza, y el joven Duleep, que no deja de ser un muchacho desarraigado y sin familia, buscará integrarse en su nuevo ambiente.

Retrato de Duleep Singh comisionado por la Reina Victoria y realizado por Franz Xaver Winterhalter en 1854. En este óleo, el maharajá porta un retrato en miniatura de la reina.

En 1857, cuando Duleep estaba preparando su regreso a la India, se produce un motín en el cual muchos oficiales británicos fueron masacrados y la integridad del Imperio Británico corre peligro. Algunos maharajás fueron temporalmente restituidos en sus tronos antes de que el ejército pudiera retomar el control, y esto hace que las autoridades vean a Singh como una amenaza en potencia, capaz de desatar una revuelta sij si regresa a su reino. Con vistas a evitar este peligro, instan al maharajá a ampliar su estancia en Gran Bretaña de forma indefinida, otorgándole una mansión en Suffolk, Elveden, y una pensión.

Durante años disfrutará de un estilo de vida aristocrático y hedonista en su lujoso palacio de Elveden, rediseñado a tal efecto en estilo indio y rodeado de jardines con animales exóticos, como una muestra de su riqueza y una evidencia clara de su puesto en la sociedad, siendo el protegido de la Reina Victoria.

Fotografía de Duleep Singh.

Hasta aquí, hemos sido testigos de la primera mitad de la historia en la vida de Duleep Singh, en lo que supone un relato trágico, pues no olvidemos que se trata de un niño arrancado de los brazos de su familia, reeducado en una nueva cultura y posteriormente retenido lejos de su patria. Sin embargo, a ojos del propio protagonista, hasta ahora su vida parece feliz a pesar de las adversidades, dado que los Login le dan un hogar y la familia real británica lo acoge como un miembro más, vive rodeado de lujo y sin preocupaciones.

El verdadero despertar de Duleep se producirá durante su madurez, cuando los acontecimientos le hagan comprender su lugar en el mundo. Este viaje de autoconocimiento y rebelión se inicia con su cambio de residencia a Londres, provocado por una reducción sustancial de su pensión, donde dará rienda suelta a una vida de escándalos, juego y disfrutes nocturnos.

En 1886, el maharajá decide viajar con su mujer, Bamba y sus seis hijos a la India, pero los oficiales británicos, temerosos de la potencial revuelta que su llegada a Lahore podría desencadenar entre los sij, lo retienen en la colonia de Adén (en la península arábiga). Su familia regresará a Gran Bretaña pero Duleep romperá definitivamente los lazos que le unían a su familia de acogida, los Login, y se reconvertirá al sijismo.

Ante la imposibilidad de regresar a la India o a Londres, el maharajá expatriado se refugiará en París, donde urdirá una rebelión contra el imperio británico buscando aliados como el zar. Complots, espías británicos y agentes dobles (por no citar una amante francesa mucho más joven que él) componen una historia que concluye de forma trágica para Duleep Singh: su intento de rebelión fracasa y, tras pedir perdón a la Reina Victoria, morirá en París el 22 de octubre de 1893 a los 55 años de edad.

Su reino nunca volvió a ser independiente, pues tras la desintegración del Imperio Británico en 1947, el territorio quedó dividido entre la India y Paquistán, y ninguno de sus ocho hijos tuvo descendencia, con lo que así concluyó el triste legado del también conocido como “Príncipe
Negro de Perthshire”.

Caricatura del maharajá Duleep Singh realizada por Sir Leslie Ward, publicada el 18 de noviembre de 1882. Fuente: National Portrait Gallery, London.

Su historia, tan emocionante como trágica, es un reflejo de las relaciones entre la India y Gran Bretaña, permitiendo así reflexionar sobre las terribles consecuencias del imperialismo. Especialmente interesante resulta comprobar cómo los acontecimientos históricos se combinan con los detalles más personales de la vida de esta figura clave para transmitir un retrato tan intimista como universal; una historia de desarraigo, trauma, búsqueda del amor, ascenso social y caída en desgracia, que se entrelaza con los intereses de las grandes potencias políticas del panorama internacional durante la segunda mitad del siglo XIX. También resultan especialmente atrayentes para el espectador las localizaciones de esta historia, que van desde los palacios del Punjab hasta las mansiones aristocráticas de la campiña inglesa, para concluir en el París más bohemio.

La historia en sí misma y el personaje del maharajá ya han suscitado con anterioridad gran interés, motivando la aparición de libros biográficos –más o menos narrativos- o películas de ficción, como The Black Prince (2017), incluso hizo su aparición en el famoso videojuego Assassin’s Creed: Syndicate (2015). Sin embargo, y dadas las peculiaridades del género documental, en este caso es de alabar el enorme mérito de los productores y escritores de la BBC que, a partir de una narración fragmentada, basada en objetos, fotografías y entrevistas con expertos, construyen una asombrosa historia, con el rigor de una investigación histórica y el dinamismo de una buena película de aventuras.

Fotografía de un joven Duleep Singh.

Para saber más:

  • Ficha del documental The Stolen Maharajah: Britain’s Indian Royal en la página de la BBC.
  • Ficha de la película The Black Prince en Filmaffinity.
avatar Laura Martínez (113 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializada en Cine.


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