Revista Ecos de Asia

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This article was written on 29 May 2020, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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“Tengen Toppa Gurren Lagann”: creando Historia y recreando historias

(*) ATENCIÓN: el siguiente artículo incluye spoilers de la serie Tengen Toppa Gurren Lagann.

Imagen promocional del anime.

Gainax es uno de los estudios de anime más célebres de Japón, cofundado por el afamado director Anno Hideaki y encargado de la producción de Neon Genesis Evangelion que marcó una generación. También mediática es la serie objeto de estudio en este artículo, Tengen Toppa Gurren Lagann, anime de mechas estrenado en 2007 cuyo enorme éxito[1] permitió independizarse a varios de los empleados de Gainax. Uno de ello fue el director de la serie Imaishi Hiroyuki que, junto a su compañero Ôtsuka Masahiko, fundó Studio Trigger, responsable de series tan singulares como Kill la Kill[2] o el largometraje Promare.[3] De hecho, aunque desarrollado por Gainax, Gurren Lagann es considerado el primer trabajo de Studio Trigger, ya que fue en él que Imaishi asentó el estilo narrativo y artístico que sería una constante en sus producciones posteriores. Hay muchos elementos que se han destacado de Tengen Toppa Gurren Lagann desde su estreno hace más de una década: su fluida animación, abarrotada de escenas sakuga, la energía desbordante de sus personajes, ya sean principales o secundarios, o su dinámica y entrañable historia con una progresión enloquecida. En este artículo, sin embargo, vamos a hacer una aproximación a su argumento como constructor de Historia y de historias.

El anime comienza con la escapada de su pueblo natal subterráneo de los dos protagonistas: Simon, un niño tan trabajador como inseguro, y Kamina, delincuente juvenil de carácter exuberante y autoproclamado “hermano mayor” del primero. Una vez en la superficie, aprenderán que la humanidad ha sido obligada a retirarse bajo tierra durante generaciones por los hombres-bestia, mezcla de humanos con animales que pilotan robots gigantes conocidos como Ganmen. Una de las primeras diferencias entre el presente anime y otros shônen es la falta de un objetivo claro, recuperar sus cuerpos como en Fullmetal Alchemist o salvar a su hermana en Demon Slayer, y en muchas ocasiones grandioso: en One Piece Luffy quiere ser Rey Pirata, en Naruto su protagonista aspira a ser Hokage y en Dr. Stone Senkû está decidido a despetrificar a todos los habitantes de la Tierra, por poner algunos ejemplos. En Gurren Lagann, sin embargo, Kamina y Simon acaban de escapar de una sociedad enclaustrada, y los compañeros que se van encontrando como la francotiradora Yôko también han salido recientemente de sus retiros subterráneos, por lo que existe una ignorancia generalizada hacia la estructura del mundo que es compartida por los espectadores. Todo ello propicia que Kamina se plantee objetivos vagos, como querer vivir en libertad sin tener en cuenta a la población general, y que cualquier otra afirmación grandilocuente (“llegar a los cielos” como menciona en varias ocasiones), no parezca más que un sueño imposible y no el objetivo del protagonista de una narrativa de ficción. Poco saben los protagonistas, y también los espectadores, que sus acciones egoístas en pro de una libertad individual llevarán a la independización de la humanidad y a que acaben interactuando con formas de vida extraterrestre tras haber ganado una batalla intergaláctica a bordo de un Ganmen gigantesco.

Kamina hablando de sus sueños a Simon en la aldea subterránea de Giha en el primer episodio (izquierda) y el robot Gurren Lagann durante la pelea final en el espacio (derecha).

La segunda gran diferencia con otros shônen es la construcción de la Historia ficticia dentro del universo de Gurren Lagann. En los shônen, es habitual que las peleas finales entre el protagonista y el boss final, ya sean de una saga o de toda la serie, estén claramente delimitadas, siendo el resultado de haber ganado peleas secundarias. Además, las series acaban con la consecución de su objetivo por el protagonista, por lo que el espectador es consciente de que nunca va a morir. Series como Boruto, por ejemplo, continúan más allá de la historia principal, pero siempre planteando un nuevo reto después de que el objetivo inicial se haya cumplido. Ambas reglas se rompen en el octavo episodio de la serie de Gurren Lagann, cuando Kamina muere en una pelea que no parecía tan diferente a las que había librado hasta el momento dejando a medias su improvisada revolución. De la misma manera que grandes nombres de la Historia no eran conscientes de en qué llegarían a convertirse y qué acciones alterarían el curso de sus respectivos viajes, la falta de esta visión global del mundo en la serie permite a los espectadores caminar al lado de los protagonistas y construir la Historia con ellos. Cuando Kamina sabotea el primer Ganmen, ni el propio Kamina ni los espectadores saben que su ejemplo servirá para que personas de todo el globo se alcen contra los hombres bestia. Cuando, al poco de empezar la serie, Kamina y su grupo se enfrentan al primero de los Cuatro Generales, lo que podría llamarse un boss intermedio y en ningún caso el némesis, ninguno de los participantes es consciente que esa va a ser la última batalla de su líder, además del detonante para que la humanidad dé un paso decisivo en su lucha contra el opresor Rey Espiral. Asimismo, cuando Yôko y el resto de la Brigada Gurren siguen luchando en un intento de superar su dolor por la muerte de Kamina, nadie es consciente que siete años después aparecerán en los libros de historia de las escuelas como los salvadores de la humanidad. En resumen, ninguno de los personajes es conscientes de que las historias contadas por la noche junto al fuego recordando la victoria de ese día pasarán a ser las leyendas que cantarán las generaciones posteriores. Sus historias individuales acaban convirtiéndose en Historia sin pretenderlo, actuando como excelente simulador de cómo en nuestro mundo la Historia se construye a través de acontecimientos de los que pocas veces se entreven las consecuencias que acarrearán a largo plazo. Si bien juzgar la relevancia histórica de cualquier suceso precisa de perspectiva histórica y, por tanto, de tiempo, el mundo finito de la serie es capaz de ofrecernos una visión contenida de cómo actúan estos procesos históricos y, sobre todo, nos permite experimentar cómo se siente ir construyendo la Historia, con la ilusión, inseguridad y desconcierto que ello acarrea.

Estatua de Kamina en la capital que lleva su nombre (izquierda) y un niño en la escuela haciendo una estatua del robot salvador Gurren Lagann durante la clase de manualidades (derecha).

Por otra parte, es interesante destacar la conexión de Gurren Lagann con la historia tradicional japonesa. Por ejemplo, Kamina emplea la vocalización tradicional del teatro kabuki, con la alternancia de tonos y su característico fraseado, para la mayor parte de sus autopresentaciones, una costumbre que comparte su heredero Garô en la película Promare.

Especialmente interesante es la conexión de la serie con Taketori Monogatari o La leyenda del cortador de bambú, cuento tradicional japonés anónimo escrito a principios del periodo Heian (794-1185/1192) considerado el primer relato de ficción de la literatura japonesa. También conocido bajo el título de Kaguya-hime, empieza cuando un pobre campesino encuentra a un bebé dentro de un tallo de bambú. Él y su esposa crían juntos a la niña, que no tarda en convertirse en una joven de gran belleza que llama la atención de los nobles de la Corte Imperial. Sin embargo, un día Kaguya anuncia a sus padres que no pertenece a esta tierra, sino que viene de la Luna, y en breve sus residentes irán a buscarla. A pesar de que intentan detenerla, Kaguya acaba volviendo sola a su lugar de origen. Algunas versiones acaban el cuento con la triste despedida de la princesa lunar y sus padres adoptivos. Sin embargo, la versión más divulgada añade que Kaguya se había enamorado del emperador y, antes de irse, pide que le entreguen una carta y un frasco que contiene el elixir de la inmortalidad; después, los habitantes de la Luna le colocan la prenda ama no hagoromo sobre los hombros, haciéndole olvidar todas sus vivencias en la Tierra. Tras su marcha, el emperador, no queriendo vivir en un mundo sin ella, acaba destruyendo la medicina y la carta en la cima del Monte Fuji, la montaña más alta de Japón y, por tanto, la más cercana a su amada.

Volviendo al anime de Gurren Lagann, podemos establecer varios paralelismos entre la hija del Rey Espiral, la princesa Nia Teppelin, y Kaguya. Tras ser abandonada, Nia es encontrada por Simon, futuro gobernador de la capital, y lucha a su lado por la independencia de la humanidad. No descubre su origen extraterrestre hasta la segunda parte de la serie, cuando los Anti-Spiral despiertan su consciencia para que actúe como su mensajera, provocando que olvide sus recuerdos como humana, momento en que es llevada de vuelta a la Luna. A diferencia del emperador, sin embargo, Simon no se contenta con dejar ir a su particular princesa Kaguya, sino que lucha por recuperarla. Al final de la serie, Simon logra rencontrarse con Nia y vuelven juntos a la Tierra. Por desgracia, su reunión es breve e, incapaces de cambiar su destino, Nia acaba desvaneciéndose. Si bien los finales de ambas historias son agridulces, existe una diferencia clave entre ambos. Mientras que el final trágico del cuento original se debe a una actitud resignada por ambas partes, Nia y Simon no se consideran desdichados ya que, aunque el desenlace no es el que ellos quisieran (estar juntos), ambos han luchado unidos hasta el fin por lo que creían. Este énfasis en la voluntad de las personas permite actualizar un cuento clásico a la vez que pone de relieve los cambios que se han producido en la sociedad japonesa, que valora ahora un mayor individualismo.

La princesa Nia Teppelin en su faceta humana (izquierda) y despertada como Anti-Spiral poco antes de ir al espacio (derecha).

En conclusión, más de diez años después de su estreno, el anime Tengen Toppa Gurren Lagann sigue siendo una serie imprescindible para cualquier fan de la buena animación. Además de ser una excelente serie de entretenimiento para los más pequeños, su complejo guion hará las delicias de los mayores de la casa y los llevará a descubrir nuevas facetas en cada visionado.

[1] Además de la serie principal, cuenta con dos películas, una OVA y una adaptación a manga.

[2] Imaishi, Hiroyuki, Kill la Kill, pref. Tokio, Studio Trigger, 2014.

[3] Imaishi, Hiroyuki, Kill la Kill, pref. Tokio, Studio Trigger, 2019.

avatar Claudia Bonillo (57 Posts)

Graduada en Ingeniería Informática con mención en Computación (2016, Unizar), Diploma de Especialización en Estudios Japoneses (2017, Unizar) y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (2018, Unizar), actualmente es doctoranda del área de Asia Oriental en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza especializada en la transmisión de la historia medieval japonesa, periodo Sengoku (1467/1477-1603), a través de la cultura popular nipona (videojuegos, manga y anime). En el año 2020 ganó la Beca del Gobierno Japonés (MEXT/ Monbukagakushô) para Graduados Españoles para poder hacer una estancia de investigación en la Universidad de Kioto.


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