Revista Ecos de Asia

Una Navidad de cine… con toque asiático I: “Boyfriends of Christmas Past”

La Navidad ya se nota hasta en los dedos de los pies, como cantaba el personaje de Billy Mack al comienzo de Love Actually. Las luces embellecen cada rincón de nuestras ciudades con su alegre titilar; el aroma de jengibre y canela nos trae, cual magdalena de Proust, recuerdos de ilusiones infantiles cubiertas de una pátina de nostalgia; y hace días que no conseguimos sacarnos ese villancico de la cabeza, tarareándolo hasta en nuestro subconsciente.

Para este momento tan especial del año, lo ideal es sumergirnos en el espíritu navideño y dejar que su abrazo nos reconforte, para lo que no hay mejor plan que una sesión de cine en casa: sentados en el sofá, bien arropados con nuestra manta favorita (la chimenea chisporroteando al fondo es opcional, pero sube puntos), y asiéndonos a una taza de chocolate caliente o vino especiado, según nuestros gustos. Una opción segura a la hora de elegir qué ver durante estos días de asueto es, sin duda, escoger los clásicos navideños: comedias románticas como El bazar de las sorpresas (The Shop Around the Corner, 1940)[1] o Cena de Navidad (Christmas in Connecticut, 1945), emotivos dramas lacrimógenos al estilo de Qué bello es vivir (1946) y, por supuesto, musicales como Blancas Navidades (White Christmas, 1954), con Bing Crosby. Como el viejo celuloide no es del agrado de todos (y algunas de estas reliquias no han sobrellevado muy bien el paso del tiempo), hay otras películas que se han convertido ya en clásicos modernos, cuya visualización es una tradición para estas fechas en muchos hogares. Hablo de éxitos de acción como La jungla de cristal (1988), comedias infantiles al estilo de Solo en casa (1990), o las sempiternas comedias románticas, de entre las que podríamos destacar Mientras dormías (1995).

Sin embargo, siempre es buen momento para descubrir nuevas películas, siendo el cine para televisión una auténtica mina que religiosamente suministra entretenimiento de este tipo a audiencias ávidas de felicidad para las Pascuas. Aunque la mayoría de estos productos televisivos siguen un patrón fácilmente discernible y están plagados de clichés almibarados, no siempre fáciles de digerir, en ocasiones encontramos algún resquicio de originalidad que alienta nuestras ansias de árboles, regalos y galletas de jengibre. Es por ello que, a lo largo de esta semana de diciembre, desde Ecos de Asia analizaremos tres de estas cintas que incluyen el consabido componente asiático que tanto nos gusta en esta revista. Se trata de tres telefilmes norteamericanos, producidos por los canales Hallmark y Lifetime, incluidos dentro de sus respectivas programaciones temáticas (Countdown to Christmas y It’s a Wonderful Lifetime), y que tienen por protagonista a algún miembro de la comunidad asiática americana.

Así pues, iniciamos este maratón cinematográfico de la mano de Boyfriends of Christmas Past, una película de Hallmark Channel estrenada el pasado 23 de octubre, y que ya anticipábamos en un artículo anterior de esta revista. Precisamente en ese análisis previo sobre otras películas de Hallmark, hablábamos de la importancia de incluir más personajes asiáticos entre los roles principales, sacándolos de sus papeles secundarios, y Boyfriends of Christmas Past hace justo eso, contando con una pareja protagonista compuesta por Catherine Haena Kim, una actriz coreana-americana, y Raymond Ablack, de origen indo-guyanés.

Imagen promocional de la película.

Boyfriends of Christmas Past es una comedia romántica inspirada en el libro homónimo de Edie Grace, y ambos suponen la millonésima reinterpretación de un clásico de estas fechas: Cuento de Navidad, de Charles Dickens. En esta moderna adaptación, Ebenezer Scrooge es Lauren Kim (Catherine Haena Kim), una joven ejecutiva de marketing encargada de preparar una campaña para una empresa que vende útiles de cocina, pocos días antes de Navidad. Lauren encontrará apoyo en su cercano grupo de amigos, de entre los que destaca Nate (Raymond Ablack), al que conoció en la universidad y que siempre ha estado a su lado cuando esta lo ha necesitado. Lo que Lauren ignora –o decide ignorar– es que Nate está enamorado de ella, desestimando sus intentos por confesarle su amor y relegándolo a la friendzone. Lauren se niega tanto a escuchar lo que tiene que decirle Nate, como a abrir su corazón para admitir sus propios sentimientos hacia él.

Entonces, en un giro fantástico y dickensiano de los acontecimientos, Lauren recibirá cada noche la visita del fantasma de un novio del pasado, mostrándole cómo fue su romance con ellos y haciéndole ver un patrón en sus relaciones: y es que siempre corta justo cuando la cosa se empieza a poner seria, en el momento en el que el novio le pide un mayor compromiso (conocer a la familia cuando están en la universidad, mudarse juntos con su primer novio serio al inicio de su carrera profesional, o casarse, cuando su última relación le pide matrimonio en la cima de una tirolina). Estos “fantasmas” le hacen viajar al pasado pero también le muestran cómo será el futuro si no reacciona, haciéndole ver que Nate encontrará a otra mujer que no tenga miedo al compromiso.

Imagen de los “fantasmas” de los ex novios.

En realidad, este comportamiento de huida se debe al trauma que Lauren arrastra desde que su madre los abandonara a ella y a su padre, Leo Kim (Paul Sun-Hyung Lee), en Nochebuena. Al experimentar el dolor de la pérdida materna, Lauren parece determinada a no volver a sufrir, por lo que no dejará que le hagan daño y es siempre ella quien rompe la relación antes de que la otra persona la deje.

Su padre le hará comprender que si él ha podido rehacer su vida y encontrar de nuevo el amor, todavía hay tiempo para que Lauren haga lo mismo si abre su corazón. Le enseñará que es mejor arriesgarse a que te rompan el corazón que huir de sus propios sentimientos. O lo que es lo mismo, en palabras de Alfred Lord Tennyson: “‘Tis better to have loved and lost than never to have loved at all”.[2]

Este filme cuenta, como punto fuerte, con un protagonista masculino lleno de carisma y dulzura a partes iguales. El personaje de Nate está bien construido, sin reducirlo al cliché de “chico majo”, sino mostrando la lucha interna que le supone saber que al confesar sus sentimientos puede poner en riesgo su amistad con Lauren. Además, la actuación de Raymond Ablack está perfectamente equilibrada, transmitiendo esa vulnerabilidad pero combinándolo asimismo con toques de humor que le dan un toque divertido. También resultan entretenidas aquellas escenas en las que aparece Tyler (Jordan Kronis), el novio de la adolescencia que ejerce de primer fantasma y guía a Lauren en su proceso de autodescubrimiento: la forma en que se olvida de lo que tiene que decir y debe leerlo en su teléfono móvil (un modelo de hace veinte años que resulta cómico en sí mismo) nos aporta ese alivio humorístico que ayuda a sobrellevar el predecible discurrir romántico del argumento.

Nate y Lauren en un fotograma de la película.

A pesar de que los diálogos, rápidos e inteligentes, tratan de crear una dinámica entre los protagonistas, lo cierto es que la falta de química entre ambos es más que evidente, y esto afecta al resultado final de la producción. Asimismo, resulta difícil empatizar con el personaje de Catherine Haena Kim: su alergia al compromiso, su desdén por lo navideño y su escasa intuición para entender los sentimientos de Nate, dejarán al espectador frío.

Lo que sí es reseñable es la importancia que cobran en la película la diversidad y la representación de las minorías étnicas –sin olvidar la ya cada vez menos extraña inclusión de una pareja gay entre el grupo de amigos de los protagonistas–. Si bien en otras películas de Hallmark, como Sweet Pecan Summer, la identidad asiática del personaje quedaba erosionada para apostar por su americanización, en este caso encontramos una familia explícitamente coreana-americana. Lauren se refiere a su padre como “appa”, utilizando el idioma coreano en su apelativo, y aparecen platos de la gastronomía coreana, así como ejemplos de cómo se celebran las fiestas en un hogar coreano-americano. La propia protagonista habló en una entrevista sobre cómo le pidieron su opinión para reflejar aspectos culturales e incorporar así algunas de sus tradiciones al filme.

Paul Sun-Hyung Lee y Susan Hanson en un fotograma del filme.

Estos detalles se materializan también en la elección de los actores asiáticos al margen de los dos protagonistas, como Paul Sun-Hyung Lee y Susan Hanson, nacidos en Corea del Sur y que interpretan al padre y la madrastra de Lauren, o Karn Kalra, que da vida a Jake, el novio de Lauren en la universidad y que es canadiense, hijo de padres indios procedentes del Punyab.

Así pues, lejos de ser perfecta, la película nos ofrece al menos la diversidad cultural que tanto echamos de menos en las clásicas (y no tan clásicas) películas navideñas, combinando la tradición de Cuento de Navidad con las comedias románticas contemporáneas y transmitiéndonos esa atmósfera cálida y reconfortante que ansiamos en estas fechas. Además, bajo los clichés edulcorados y la variedad racial del plantel, esta cinta incluye un importante mensaje que nos invita a disfrutar de las personas que están ahora en nuestra vida, sin dejar que el pasado, con sus traumas, decepciones y miedos, dicte lo que podría ser un futuro mágico.

Paul Sun-Hyung Lee y Raymond Ablack en una escena de Boyfriends of Christmas Past.

 

Para saber más:

 

Notas:

[1] Como nota curiosa, diremos que este filme, protagonizado por James Stewart y Margaret Sullavan, tuvo su posterior reboot noventero en Tienes un e-mail, de Nora Ephron, con Tom Hanks y Meg Ryan como pareja protagonista, y que es igualmente una delicia para ver en cada estación del año. En este caso, el personaje al que da vida Meg Ryan regenta una librería infantil que precisamente lleva por nombre “La tienda de la esquina”, en referencia al título de la película original (The Shop Around the Corner).

[2] Estos famosos versos pertenecen al poema elegíaco In Memoriam A. H. H., de Tennyson, publicado en 1850. Disponible aquí.

avatar Laura Martínez (169 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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