Revista Ecos de Asia

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This article was written on 12 May 2014, and is filled under Literatura.

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Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck.

“A ti puedo hablarte, hermana, como a ninguna de mis verdaderas hermanas de raza. ¿Qué saben ellas de esos países lejanos donde vivió mi marido durante doce años? Tampoco podría hablar libremente a una de esas extranjeras que no comprenden a mi pueblo, ni las costumbres que hemos conservado desde los tiempos del antiguo imperio. Es cierto que tú perteneces a esas tierras donde mi marido estudió sus libros occidentales; pero no dejarás por eso de comprenderme. Te digo la verdad. Te he llamado hermana y te lo contaré todo”

Pearl S. Buck.

Pearl S. Buck.

Así comienza Viento del este, viento del oeste, la primera novela de Pearl S. Buck (1892 – 1973). Esta escritora estadounidense era hija de una pareja de misioneros presbiterianos y pasó la mayor parte de su vida en China, país del cual llegó a tener un profundo conocimiento, y del que habla con total naturalidad y con un gran respeto. Su capacidad para ponerse en la piel de la joven china, protagonista de esta novela, es una buena prueba de ello.

La historia, ambientada a principios del siglo XX, está narrada en primera persona, y la protagonista, Kwei-Lan Yang nos va introduciendo poco a poco en los cambios que ha ido sufriendo su vida.

Kwei-Lan es la segunda hija de una familia adinerada de la China tradicional, y ha sido criada junto a las concubinas de su padre, totalmente separada de su único y querido hermano varón. Como toda mujer china ha sido educada para ser una “buena esposa” según las costumbres confucianas (esto no tenía por qué ser necesariamente así pues ya había mujeres en los entornos urbanos que no eran educadas siguiendo esta tradición), y ya desde el momento de su nacimiento ha estado comprometida en matrimonio con un joven chino que, por supuesto, es de buena familia. De modo que cuando se casa con él, un hombre al que no conoce, se lleva una enorme sorpresa al descubrir que este ha estudiado medicina en EEUU. Todas las buenas maneras que ella ha ido adquiriendo con los años, todos sus métodos para seducir a su marido son inútiles ante un hombre que ha sido educado en Occidente, y que ha perdido cualquier interés o, más bien, habría que decir que rechaza de pleno las costumbres ancestrales chinas.

Utiliza la técnica de narración en forma de confidencias que resulta ser sumamente eficaz, e introduce rápidamente al lector en la vida de la confundida protagonista. Su estilo sencillo y suave no hace sino aumentar el cariño que se le coge a Kwei-Lan. El punto de vista femenino es habitual en las novelas de Buck y resulta sumamente interesante si tenemos en cuenta que la novela fue escrita en 1929, en un país en el que todavía las mujeres no tenían más valor que el de ser madres o ser simples monedas de cambio para conseguir buenos matrimonios y dar prestigio a la familia.

Portada de una edición actual de Viento del este, viento del oeste.

Portada de una edición actual de Viento del este, viento del oeste.

Cabría mencionar también que el libro fue escrito en inglés y para un público fundamentalmente occidental, y americano concretando más. Lo cierto es que cuando la novela fue editada, previamente a su publicación, hubo que eliminar ciertas expresiones coloquiales americanas, que restaban autenticidad a la atmósfera china del libro. Los comentarios de la editorial dan a entender que la primera mitad del libro estaba escrita con un tono muy fresco y evocador, pero que iba perdiendo fuerza a favor de las expresiones americanas que conseguían que el texto perdiese el espíritu inicial. Obviamente, todo esto fue corregido.

Seguramente una de las cuestiones más interesantes del libro es el choque entre Oriente (encarnado en la dulce Kwei-Lan) y Occidente (encarnado en su “americanizado” marido), en una época en la que China ya no es un Imperio cerrado al mundo.

Desde un primer momento, él deja clara su postura ante ciertos asuntos, empezando por el hecho de que se niegue a vivir en la casa de sus padres y se muden a una casa para ellos dos solos. La incomprensión entre uno y otro es inmensa y parece infranqueable. Da igual que ella se maquille o cuide sus pies vendados, a él le va a parecer que está fea y antinatural, y da igual lo mucho que él le hable de cómo visten o como se comportan las mujeres en Occidente, pues a ella le van a seguir pareciendo mujeres vulgares y sin ningún tipo de respeto hacia sí mismas o sus maridos.

Hay un interesante pasaje en el que la muchacha se da cuenta de que no va a seducir a su marido con los collares y los vestidos que ella atesora como sus posesiones más preciadas:

“Mi marido no era hombre que se pudiese seducir alegrándole los sentidos con flores y perfumes, o con una pipa de opio. La belleza física no bastaba; debía seguir otro camino si quería triunfar. Y recordé las palabras que pronunciara mi madre, con el rostro vuelto hacia la pared, así como el tono de su voz al decir: los tiempos han cambiado”.

Su incomprensión es una metáfora del abismo que había en esa época entre China y Occidente, y sin duda, el camino para encontrar la comprensión en los ojos del otro será duro.

Pearl S. Buck es una autora muy querida por sus lectores y su labor como novelista fue  muy reconocida: en 1935, recibió el premio Pulitzer por su libro La buena tierra, y en 1938, recibió el premio Nobel de Literatura. Escribió más de 70 libros entre novelas, poesía, biografías, traducciones desde el chino… Pearl pasó su vida tratando de acercar ese lejano país al mundo entero, a través de sus novelas y su labor en asociaciones para el intercambio cultural, así como mediante su agencia de adopción de niños huérfanos asiáticos, y sobra decir, que lo consiguió.

Para saber más:

Varios de sus libros han sido editados recientemente por la Editorial Debolsillo. Algunos de ellos son: La buena tierra, La madre, La estirpe del dragón. Todos ellos sumamente recomendables.

avatar Marina Royo (14 Posts)

Licenciada en Historia del Arte y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Se ha especializado en Cine, y particularmente en adaptaciones literarias británicas del siglo XIX. Ha participado en el curso-taller "Hablando de cine", y recientemente ha trabajado como editora de contenidos en la web Filmaffinity.


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