Revista Ecos de Asia

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This article was written on 07 Sep 2016, and is filled under Varia.

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Yin y yang: dos fuerzas ancestrales chinas que aún perduran

Estos dos conceptos antiquísimos de procedencia china son, en la mayoría de las ocasiones que se usan en Occidente, grandes desconocidos por su origen, así como por su complejo significado. Aunque no está del todo claro el lugar de su aparición ni las fuentes originarias donde fueron creados, se obtienen sus primeras referencias en el libro I Ching (Libro de los cambios o las mutaciones), escrito hacia el año 1200 a. C. en China. Esta obra literaria es uno de los cinco clásicos confucianos, siendo los otros cuatro: Shujing (Libro de la historia); Shiging (Libro de la poesía); Lijing (Libro del rito) y el Chunqiu (Los anales de primavera y otoño).

El Libro de las Mutaciones es una de las obras literarias más importantes, no solamente de Oriente sino del mundo entero. Su contenido es de procedencia taoísta y fue aumentado durante la dinastía Zhou (1050 y 256 a. C.) por seguidores del maestro Confucio. En él se recopila la mayor parte de la sabiduría china ancestral recogida durante milenios, que en ocasiones era transmitida oralmente por sus pensadores, llegando a influenciar durante el siglo V a. C. a filósofos tan importantes como Confucio o Lao Tse. La obra no tiene un autor conocido y está estructurada en tres libros: Libro primero o del texto; Libro segundo o del material, y Libro tercero o de los comentarios.

En el Libro de las Mutaciones se pueden encontrar las primeras referencias a las fuerzas del Yin y Yang, basándose para ello en la idea de la Mutación o el Cambio, y se explica en el texto que mediante la mudanza y la transición de estas energías (Yin y Yang) se construye la existencia. A ello se añade el concepto de Wu Chi (principio aún anterior al comienzo original), que se diseñó en forma de círculo, subdividiéndose posteriormente en luz y tiniebla, y dando lugar al emblema más conocido para representar al Yin y Yang:

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El Yin en su significado original representaba a lo nuboso y lo turbio, mientras que el Yang hacía referencia a algo iluminado por el sol. Estos dos conceptos se trasladaron a las laderas iluminadas y en penumbra de una montaña o un río, refiriéndose a Sur y Norte como Yin y Yang respectivamente. Así mismo, se encuentra en el Libro de las Mutaciones la identificación del cielo como “lo creativo” y una fuerza Yang, siendo la tierra “lo receptivo” y una fuerza Yin. Estas designaciones Yin y Yang van extendiéndose poco a poco sobre las dos energías polares universales, que en Occidente se denominan positiva y negativa.

Con la aparición del libro Tao Te Ching de Lao Tse en el siglo V a. C. se desarrolla la teoría del Yin y Yang, afianzándose en la cultura china como un principio de filosofía taoísta que trata de explicar parcialmente el concepto del Tao. En el capítulo 42 del Tao Te Ching se relaciona lo femenino con la fuerza Yin y lo masculino con la fuerza Yang, afirmándose que es la unión y el encuentro de estas fuerzas lo que provoca la armonía universal. Esta separación de fuerzas Yin y Yang surge a partir del Tao, dando lugar a la aparición del cielo y la tierra. Esta última interpretación del origen de la vida en el universo a partir de la teoría Yin y Yang concuerda en su totalidad con lo divulgado en el Libro de las Mutaciones, aunque en esta ocasión será estudiado profundamente por Lao Tse para crear un sistema filosófico propio que gire sobre el Tao: el taoísmo.

En la filosofía china tienen un lugar destacado las enseñanzas taoístas, principalmente en lo que concierne a las relaciones entre los hombres y las de éstos con la naturaleza. Para ello se sirven en gran parte de la teoría del Yin y Yang, nunca entendida como un dualismo puro en la que un término excluye al otro, sino como una interpretación complementaria de ambos y en la que una fuerza integra a la otra. Esta creencia es apoyada por otras teorías ancestrales como la “ley de los cinco elementos” (agua, madera, fuego, tierra y metal), de origen chino, que aparece por primera vez en el segundo libro del Libro de las Mutaciones como “los cinco estados de mutación”. Ambas teorías se expanden unidas y se comienzan a aplicar en múltiples campos, como la medicina tradicional china o las artes marciales, favoreciendo la integración de los conceptos de cuerpo y mente en el hombre para ser visto desde una perspectiva holística. Hay que destacar que durante el siglo V a. C. coinciden en el tiempo estas corrientes filosóficas chinas con los primeros filósofos griegos en Occidente. Estos últimos aún tenían un planteamiento monista respecto al ser humano y no manifestaban una separación del cuerpo y la mente en sus tesis filosóficas.

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Los sistemas primitivos de chi kung como “los cinco animales” o “las ocho piezas del brocado”, del taichí clásico, del kung-fu desarrollado en el monasterio de Shaolín en China, de las técnicas de masaje Anma y Tui Na chinas, así como de artes marciales más recientes (karate y aikido) o terapias como el shiatsu (masaje japonés), tienen una base muy sólida y arraigada en la teoría del Yin y Yang para su práctica. Es común a todas las disciplinas citadas en este párrafo la utilización de técnicas de relajación basadas en respiraciones Yin (inspiración más corta que la espiración) y Yang (a la inversa que la Yin), movimientos lentos y rápidos que corresponden a la fuerza Yin y Yang respectivamente, y al uso de los meridianos energéticos Yin y Yang para su aplicación en el trabajo específico de cada disciplina.

Para saber más:

  • Junqing, Sun. Tao, el alimento del alma.Barcelona, Obelisco, 2013.
  • Versión de Richard Wilhelm. El libro de las mutaciones. I Ching. Barcelona, Edhasa, 2014.
  • Confucio, versión y notas de Simon Leys. Analectas. Madrid, Arca de Sabiduría, 2006.
  • Ping Li. El gran libro de la Medicina China. Madrid, Martínez Roca, 2002.
avatar José Ángel García González (9 Posts)

José Ángel García González es Diplomado en turismo por la UNED, Diplomado en Shiatsu por la Escuela Mingmen de Madrid e instructor y practicante de diversas disciplinas (Karate, Kobudo, Chi Kung), además de miembro fundador, y actualmente Presidente, de la Asociación Española de Artes Zen japonesas. Se dedica en estos momentos a la investigación del shiatsu y sus aplicaciones en enfermedades desde el espacio shiatsu Kokoro, creado junto a Silvia Juárez Gallango.


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