Revista Ecos de Asia

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This article was written on 20 Abr 2018, and is filled under Varia.

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Crónica del 36 Salón del Cómic de Barcelona I: nuevos rumbos para una feria más que consolidada

Cartel del 36 Salón Internacional del Cómic de Barcelona, diseñado por Jan, el creador de Superlópez

Entre el 12 y el 16 de abril se celebró la 36 edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Como viene siendo habitual, han sido cuatro días intensos, marcados por la presencia de grandes nombres de la industria (desde Dave McKean o David Lloyd hasta Kelly Sue DeConnick o Matt Fraction, pasando por Jamie Delano, Vittorio Giardino, Shea Fontana, Ralph König o Tillie Walden, por destacar algunos de la larguísima nómina de autores invitados), que han contribuido a convertir los pabellones 2, 4 y 5 de la Feria de Montjuic en el epicentro temporal de la industria del cómic en España.

En esta edición han podido verse importantes novedades, que comienzan en el plano organizativo. La nueva directiva del Salón (que ya se estrenó, aunque con poco tiempo de reacción, para el pasado Salón del Manga), ha introducido una serie de cambios que, si bien es pronto para aventurar juicios categóricos, resultan cuanto menos muy prometedores y con mucho potencial para servir de empuje y hacer crecer el salón, huyendo del estancamiento.

Quizás uno de los cambios más beneficiosos ha sido la distribución de espacios dentro de la feria. En un espacio expositivo menor (algunos de los pabellones estaban ocupados solo parcialmente, además de partir de un menor espacio inicial) se ha dado cabida de manera mucho más ordenada y coherente a los principales agentes de la industria, así como a otros colectivos complementarios. De esta manera, el visitante percibía esta distribución espacial sin necesidad de ser consciente de la nueva ordenación. El pabellón 2, que acogía la zona comercial, se estructuraba de forma que en la primera de sus naves se encontraban, bien diferenciadas, la zona de merchandising, la zona de librerías, el artist alley y la zona de fanzines y dos áreas para editoriales: una para stands pequeños y medianos y otra para los grandes (que no necesariamente coincidían con las grandes editoriales).[1] En los extremos del pabellón 2, en áreas separadas, se encontraba por un lado la zona de videojuegos patrocinada por Nintendo y, por otro, una de las novedades más interesantes: la zona infantil Cómic Kids, un espacio pensado para educar en la afición a la viñeta a las que serán las nuevas generaciones de lectores, contribuyendo a convertir el Salón en un espacio todavía más familiar.[2]

Por su parte, las exposiciones se concentraron en los pabellones 4 y 5:[3] en el primero convivían numerosas muestras[4] con talleres de cómic y animación, mientras que en el segundo se ubicaron las dos exposiciones estrella (dedicadas a Jack Kirby y a las revistas de cómic para adultos en España), junto a otras áreas como la Fan Zone[5] o la zona profesional.[6]

Este año, han pasado de nuevo ciento dieciocho mil personas, una cifra de visitantes que da idea de lo vivo que se mantiene el evento.

Premios del Salón: El arte de Charlie Chan Hock Chye

Aunque la presencia asiática en este salón ha sido reducida, no podemos comenzar este repaso sino celebrando que los premios del Salón reconocieran a una obra asiática como mejor obra extranjera editada en España. Lo cierto es que se trataba de un galardón tremendamente reñido, por la variedad y calidad de los nominados (a saber: Arsène Schrauwen de Olivier Schrauwen, El arte de Charlie Chan Hock Chye de Sonny Liew, El club del divorcio de Kazuo Kamimura, Piruetas de Tillie Walden y Una hermana de Bastien Vivés) que finalmente fue a parar a El arte de Charlie Chan Hock Chye.

El cómic de Sonny Liew, que ya tuvimos ocasión de reseñar con motivo de su lanzamiento, es un excelente homenaje al medio comicológico, y un interesante ejercicio en el que se reconstruye la historia reciente de Singapur y del cómic a través de una historia de ficción que reivindica la figura del creador y del artista como figura necesaria en la sociedad.

Charla El deporte en el manga

Una de las actividades dirigidas fundamentalmente al público escolar que visita el Salón los jueves y viernes fue una charla dedicada al deporte en el manga, impartida por Oriol Estrada. Estas charlas pueden considerarse ya casi como un clásico, puesto que vienen repitiéndose en las últimas ediciones tanto del Salón del Cómic como del Salón del Manga.

La habilidad divulgadora de Oriol Estrada (más conocido, en redes sociales, como Capitán Urías) logra atrapar y meterse en el bolsillo a los chavales, ofreciéndoles información sobre aspectos muy cotidianos que pasan desapercibidos en las lecturas y visionados de manga y anime, especialmente entre el público infantil y adolescente que únicamente los consume por entretenimiento.

En este sentido, las charlas de Oriol Estrada tienen especial valor porque, además de ofrecer un contexto en el que entender mejor las obras, también transmiten, de manera inconsciente y muy amena, la aproximación crítica a todo consumo cultural. Por supuesto, ni se trata de una enseñanza explicitada ni se pretende que los jóvenes analicen con lupa todos los aspectos de cada título que lean, pero sí ayuda a formarles en el sentido de estimularles para que, si en algún momento alguna obra les interesa especialmente, puedan reflexionar sobre determinados detalles y profundizar por su cuenta.

Visita de Stan Sakai: masterclass y firmas

Stan Sakai en un retrato oficial de su visita al Salón (fuente: FICÓMIC).

A pesar de que el Salón del Cómic suele carecer de invitados asiáticos, que suelen “reservarse” para el Salón del Manga,[7] en esta edición el Salón ha contado, gracias a la editorial Planeta, con la presencia de Stan Sakai.

De ascendencia japonesa y nacido en Kioto, Stan Sakai se crió en Hawái y posteriormente se afincó en California. Es el célebre creador de Usagi Yojimbo, la longeva saga protagonizada por un conejo ronin que pone su espada al servicio de los necesitados en un mundo habitado por todo tipo de seres antropomorfos.

Las obras de Stan Sakai beben de la tradición cultural japonesa, aunque narrativamente están mucho más próximas al cómic occidental que al nipón. Esta es, posiblemente, una de las claves del éxito de Usagi Yojimbo: conseguir una obra única combinando profundas influencias de los distintos ámbitos culturales que, en definitiva, conforman la propia identidad de Sakai.

Stan Sakai ofreció una clase magistral, en la que enseñó cómo aborda su trabajo de preparación de una historia. Además, tuvo numerosas sesiones de firmas, muy concurridas, en las que obsequió a todos los asistentes con dibujos a página completa en los que demostró su habilidad: en apenas un par de minutos, realizaba diseños que, sin tener el detallismo de sus viñetas, ponían de manifiesto la calidad técnica de Sakai.

Zona de Nintendo

Otro de los imprescindibles del Salón fue la zona de Nintendo, uno de los patrocinadores oficiales del Salón. El plato fuerte de esta edición fue el videojuego Splatoon 2, que protagonizaba los carteles y tenía un área hegemónica, aunque, por supuesto, no fue el único.

En el espacio de Nintendo, que ocupaba el centro del pabellón triangular anexo al número 2, se diferenciaban varios sectores dedicados específicamente a probar diferentes títulos recientes, desde las últimas entregas de las franquicias estrella (como Super Mario Odyssey o The Legend of Zelda: Breath of the Wild) hasta juegos con solera que se incorporan al catálogo de la consola Nintendo Switch, como The Elder Scrolls V: Skyrim, entre otros títulos.

Además, resultó especialmente interesante que dedicase también un sector a juegos realizados por desarrolladores independientes, en una puesta en valor de este tipo de producciones, cada vez más populares en el mercado por la frescura y originalidad de la que pueden gozar al no estar sujetos a grandes compañías.

No solamente había espacios para probar juegos, sino que también se organizaron torneos, tanto de Splatoon 2 como de otros títulos multijugador igualmente populares, como Mario Kart 8 Deluxe.

Presencia de manga

Respecto a la presencia de manga en los distintos stands y en el evento en general, podemos ver cierta dicotomía que no deja de ser un reflejo de la situación del medio en España.

En la parte positiva, la presencia de manga tanto en los stands de editoriales como en las librerías era abundante. A la vez, Selecta Visión, que también contaba con stand propio, incluyó una exposición dedicada a Naruto y un photocall, incrementando la presencia del manga en la feria.

Obviamente, no podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta el Informe de Tebeosfera para 2017, que pone en evidencia que un 24% de los cómics publicados en España durante el pasado año tiene procedencia japonesa.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda se encuentra la fuerte compartimentación que todavía parece encorsetar a los aficionados. Durante el Salón, uno de los invitados, el youtuber Bamf!, dio una amena y distendida charla en la que hablaba de este tema. En resumidas cuentas, dentro de los aficionados al cómic se pueden distinguir varios perfiles (amantes de los superhéroes, lectores de europeo, de novela gráfica, otakus, fanzineros…) que suelen ser excluyentes entre sí. Aunque hay una considerable labor de divulgadores y editoriales por romper esta tendencia, sigue lo bastante instalada como para que en el Salón del Cómic se notasen grandes ausencias de editoriales como Ivrea, Tomodomo o Milky Way, entre otras; editoriales especializadas en manga que, por diversos motivos, no tenían presencia en el Salón.

Quizás esta sea una de las cuestiones que más urgente debería ser corregir. Aunque, por su demanda, contamos en Barcelona con un Salón del Manga muy potente que supone un referente para la industria, ello no debería generar una barrera que excluyera al manga de una feria dedicada a todo tipo de cómic, máxime cuando editoriales que tienen varias líneas incluyen el manga en sus stands, a veces incluso de forma hegemónica.[8]

Ausencia de concursos de cosplay

Para finalizar este repaso, merece la pena que comentemos también la que ha sido una de las grandes ausencias del Salón: los eventos y actividades relacionadas con el cosplay. De hecho, para esta edición ni siquiera se ha contado con un escenario.

Esta ausencia responde a todas luces al reenfoque que está teniendo el evento con la nueva directiva. Así, al eliminar este tipo de actividades periféricas del Salón del Cómic, centra la atención en el tebeo.

Se trata de una cuestión compleja y peliaguda, por la forma de vivir este tipo de eventos que tienen especialmente los sectores más jóvenes, que disfrutan de este tipo de prácticas como parte integral de los eventos.

Sin embargo, a nuestro juicio, constituyó un acierto que contribuye a dinamizar el Salón y prepara el terreno para poder continuar con su crecimiento. Entendemos que el Salón del Cómic, por su amplitud y diversidad, debe enfocarse a convertirse en una plataforma en la que puedan encontrarse fans y autores, pero también autores y editores, etc., es decir, tiene que ser un punto de encuentro que estimule al crecimiento y consolidación de nuestra industria.

Por otro lado, de cara al futuro Salón del Manga, todavía queda pendiente saber si habrá novedades en este sentido y de qué tipo, aunque por la idiosincrasia de este evento, más específico y dirigido a un público diferente (aunque, en muchos casos, pueda coincidir), consideramos que sí podría ser un error prescindir de este tipo de actividades. Hay que tener en cuenta que mientras el Salón del Cómic es una feria de la industria, el Salón del Manga funciona, de manera un poco más amplia, como difusor de la cultura japonesa a través del cómic, con lo que tiene una mayor amplitud de posibilidades a la hora de incluir actividades complementarias de cualquier tipo.

Hay que decir, con todo, que la valoración del 36 Salón del Cómic de Barcelona ha sido muy positiva. Ha habido cambios, se ha percibido voluntad de crecimiento y de mejora y se ha fomentado la diversidad y un espíritu constructivo. Queda ver hacia dónde nos lleva este nuevo rumbo, aunque de momento, la valoración es esperanzadora. Si no hay novedades, lo descubriremos del 4 al 9 de abril de 2019 en el 37 Salón Internacional del Cómic de Barcelona.

 

Notas:

[1] Aunque en esta zona la presencia de Panini, Planeta, Norma Editorial y ECC Ediciones era hegemónica, también tenían cabida editoriales dedicadas no exclusivamente al cómic (como era el caso de Penguin Random House, quienes por otro lado dieron una de las noticias de la semana con el anuncio de la recuperación de Bruguera como sello editorial), grandes superficies comerciales (El Corte Inglés y Fnac), editoriales de menor tamaño como Fandogamia o Babylon e incluso stands amparados por los gobiernos regionales de Islas Baleares y Aragón, en los que se fomentaba el cómic local en colaboración con editoriales, librerías, artistas y otros agentes culturales de las respectivas comunidades autónomas.

[2] En este sentido, cabe destacar que no se trataba de una zona de guardería, sino más bien al contrario, un espacio con todo tipo de actividades para aproximarse al cómic en familia. Estaba concebido como una suerte de salón en miniatura en el que convivían a su vez diferentes espacios: zonas de talleres, comicteca, photocall con personajes de Los Pitufos… Destacaba a su vez una exposición en la que se explicaba a los más pequeños algunos aspectos de la creación de un cómic por medio de paneles con viñetas, con la particularidad de que su autor es Denis Roca, uno de los más jóvenes artistas de cómic españoles y la prueba de que gozamos de una cantera prometedora. Nacido en 2005, Denis Roca comenzó a dibujar cómics en 2011, ya en 2012 presentó su primer fanzine, Los señores formas, en el Salón y en 2013 lo vio recopilado por Edicions de Ponent. A partir de entonces, ha compaginado diversas historias con sus estudios obligatorios, mostrándose siempre entusiasta y muy activo en la creación de cómics en diversos formatos.

[3] Con la única excepción de la exposición dedicada a ParanoidLand, el fanzine que ganó el año pasado el premio a mejor fanzine del Salón, cuya muestra se ubicó, con muy buen criterio, junto a la zona de fanzines y al artist alley, dándole mucha mayor visibilidad.

[4] Quizás la más destacada fuese la de Superlópez, con una retrospectiva histórica de su larga trayectoria y piezas de la película de imagen real que se estrenará próximamente (concretamente, el traje y una nave, además del cartel que se presentó durante el Salón y se promocionó también junto a la exposición). No fue la única, ya que también se dedicaron muestras a premiados en el pasado salón (el cómic de Jaime Martín Jamás tendré 20 años, el autor Martí Saurí…) y un espacio de exposición y subasta solidaria en el que se invitó a autores a realizar dibujos que, tras exhibirse durante todo el Salón, se subastaron el domingo por la tarde para recaudar fondos para causas solidarias.

[5] En la Fan Zone se reunían diferentes stands ocupados por asociaciones de fans de Star Wars, Star Trek y Stargate, uno dedicado al cómic (y al universo) de Alma Cubrae (obra que, además, ganó el premio popular del Salón), un espacio para emisión de programas radiofónicos desde el Salón y hasta un set de DJs que animaban a los visitantes con temas y canciones con una especial afinidad o popularidad dentro de los diversos fandoms.

[6] Aunque no es novedosa, este año se ha potenciado mucho la zona profesional, que ofrece un espacio a creadores y editores para conocerse, presentar proyectos y crear nuevas sinergias.

[7] En el estado actual de la industria española, hablar de autores de cómic asiáticos establece prácticamente una reducción a autores japoneses, debido por un lado al fuerte arraigo del manga en las publicaciones españolas (el pasado año, según el Informe de Tebeosfera presentado en el propio Salón, la publicación de obras japonesas supuso el 24% de todo el cómic editado en España), y por otro lado, a la escasísima presencia de cómics de otros ámbitos asiáticos, que si se publican, es con cuentagotas y gracias a iniciativas particulares (como Amok Ediciones) o a situaciones muy específicas.

[8] Por ejemplo, en el caso de Planeta, aunque en su espacio tenían cabida todos los tipos de tebeos que publican, las mesas dedicadas al manga ocupaban una gran superficie en proporción al resto.

avatar Carolina Plou Anadón (193 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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