Revista Ecos de Asia

Adentrándonos en la exposición “Chinamen: un secolo di cinesi a Milano”, una forma de conocer la memoria china en Italia.  II

Tal y como vimos en un artículo anterior, la muestra Chinamen. Un  secolo di cinesi a Milano, acaecida en 2017 en el Museo MUDEC de Milán tuvo una importancia singular dentro de los estudios histórico-culturales italianos, no solo por el tema tratado, sino por su particular manera de presentar la información. Como continuación, en este artículo hablaremos no tanto de la muestra, sino de la novela gráfica y el corto de animación realizados específicamente para la exposición como vehículos de difusión.

El editor Guido Ostanel de la Editorial Becco Giallo, en la primera presentación de la muestra,[1] describió el catálogo como un producto editorial “atípico”:[2] la novela gráfica es al mismo tiempo el catálogo de la muestra. No estamos hablando de un producto editorial estático y “reconfortante” orientado a tener un recuerdo de aquellas obras que más nos han gustado. Este “catálogo”, gracias a su formato, se transforma en una herramienta “activa” de divulgación. Se trata de un puente entre generaciones. La decisión de hacer un catálogo a la vez que una novela gráfica fue dictada por la voluntad de crear un lugar para la  memoria accesible a un público más amplio.[3]

Portada de la novela gráfica (M.Demonte, C.Rocchi, Chinamen. Un secolo di cinesi a Milano, Becco Giallo 2017)

En línea con el espíritu participativo del proyecto, el editor hizo un llamamiento al público durante la rueda de prensa de la inauguración de la muestra para que  realizaran  su  contribución  a  la  continuación  del proyecto poniéndose en contacto con la editorial, con los autores de la novela gráfica o con el museo.

Durante la presentación de la novela gráfica, el profesor Brigadoi Cologna (responsable de la muestra)[4] habló sobre el largo y difícil trabajo llevado a cabo. Esta labor, acometida muchas veces en soledad como es habitual en los trabajos de investigación, ha logrado unir los métodos de la investigación científica tradicional con modos de expresión no “académicos” como es el caso de la novela gráfica. Tal y como se adelantaba en el anterior artículo, el proyecto incluyó también instalaciones públicas, además de la muestra y la novela, para así llegar a un público más amplio. Y así fue. Los visitantes se encontraron frente a una historia casi desconocida, presentada con atención y respeto que abría una ventana nueva e inédita sobre el ciudadano milanés. Ese tipo de obras de arte vehiculizan un mensaje in itinere. Por eso son tan potentes.

El autor de la novela, Matteo Demonte, ya había escrito sobre la historia de su abuelo Wu Lishan. En este sentido, este trabajo es la continuación de aquélla y que comenzaba con la historia de un inmigrante en particular hasta la historia de los inmigrantes a Italia, y particularmente a Milán. Esa primera obra se titula Primavere e autunni y está publicado con la misma editorial Becco Giallo. La novela gráfica tiene también una traducción al chino.

Matteo Demonte en la presentación realizada el 20.11.2018 en el MUDEC.

El primer  capítulo de la novela gráfica Chinamen. Un secolo di cinesi a Milano habla de Wu Qian Kui, un hombre que entre finales del siglo XIX y principios del XX dio la vuelta al mundo, atravesó Europa, llegó a América y al final volvió a China, donde murió en 1937. Wu procedía de un pueblo en el distrito de Qing Tian llamado Long Xian, el mismo pueblo de donde provenía Wu Lishan, el abuelo de Matteo Demonte. Su historia migratoria estaba bien documentada pero no existía ninguna foto de él. El autor pensó entonces en utilizar su misma cara para dibujar a un ancestro legendario.

El segundo capítulo habla de los vendedores ambulantes de “perle matte” (perlas falsas). El precio era de “treinta liras”, tal y como repetían estos primeros vendedores en las únicas palabras italianas que conocían. Durante la rueda de prensa Ciaj Rocchi contó cómo estuvieron investigando en los archivos del periódico nacional Corriere della Sera para recrear el día a día de los primeros chinos llegados desde Francia: dónde vivían, qué comían, cómo se desplazaban, etc. La llegada de personas tan diferentes a la ciudad había causado sensación y los periódicos comentaban sobre ese asunto cada día.

La novela sigue con el relato del periodo de las guerras mundiales y, sobre todo, de los años oscuros del fascismo. Estudiando este periodo los autores se dieron cuenta de que muy poco (o nada) se sabía. Los chinos que se habían afincado en Italia fueron considerados como enemigos e internados en campos de concentración, donde estuvieron durante casi cuatro años.

A continuación, la novela avanza en el tiempo y al hablar de los años sesenta, más cercanos a los autores, existió la posibilidad de implicar directamente a personas que todavía estaban vivas. Tal es el caso de Attilia Trabucchi Hu, mujer de Junsà (así llamaban a Hu Bung Ko, uno de los líderes de la comunidad china en Milán).

El último capítulo de la novela trata sobre Chen Yuhua. Éste quiere ser un homenaje a la primera mujer china emigrada legalmente a Italia. En un relato casi totalmente masculino, la figura de esta mujer rompe con la tradición anterior e inicia en Italia el periodo de la Nueva China. Su familia desde la mitad de los años setenta, llegó a ser una de las más importantes en las comunidades de Milán y Bolonia.

Durante la preparación de la novela gráfica, los autores fueron inundados de historias de chinos e italianos que habían querido dejar huella de su vida y de su camino. Si pensamos en la cantidad de fotografías encontradas, hecho muy insólito para esos años, podemos comprender lo importante que era para ellos lo que hacían. Las fotografías servían para enseñar sus éxitos a su familia en China. Ahora, todos esos documentos gráficos representan testimonios de gran valor y ejemplos vitales para las futuras generaciones de milaneses.

El corto de animación

El corto animado de Matteo Demonte y Ciaj Rocchi, que en parte confluye con la novela gráfica, responde a la voluntad de expresión multidisciplinar del resto del proyecto. La óptica a través de la cual los autores miran y cuentan la historia de la inmigración china en Milán se expresa en un trabajo audiovisual refinado e inteligente. El MUDEC ha comprado el corto animado que forma ahora parte de la colección permanente del museo y no está, por tanto, disponible al gran público sin las debidas autorizaciones.

Matteo Demonte y Ciaj Rocchi se zambulleron en múltiples fuentes de información. Hicieron entrevistas a decenas de familias y recopilaron recuerdos intentando organizarlos en un relato unitario. Para ello, ambos contaron con la ayuda de los responsables del proyecto. Mientras seguían con la investigación iconográfica (para dibujar hacía falta documentarse), recuperaron símbolos que testimoniaran aspectos de la vida de los inmigrantes, y consiguieron algunos de los utensilios únicos presentes en la exhibición: el portal de la “Pagoda”, el primer restaurante chino en Milán, prestado par Rolando Jang, hijo del inmigrante que abrió el restaurante; el traje tradicional con el cual Junsà (Hu Bung Ko) llegó a Italia en 1936; una máquina para coser procedente de los talleres de cuero del señor Kolu, maletas procedentes del taller de Wu Lishan (abuelo de Matteo Demonte) y un cuadro de Chiang Kai-Shek siempre presente en las fiestas de la comunidad china  durante los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

El tráiler del corto animado (en italiano) está disponible aquí.

Todos los detalles de la obra se han cuidado y algunas partes del mismo son accesibles en la red. Así, se puede escuchar en YouTube la canción que acompaña los títulos de crédito del corto animado. La canción está cantada por una joven chino-italiana de Prato, Felicia Jin. La música es de Max Von Morghuer, y el texto fue escrito a finales de los años veinte por un vendedor ambulante chino de perlas falsas llegado a Italia y afincado en Ancona. Este texto fue encontrado por el profesor Brigadoi Cologna en la Universidad de Qingtian en China. Por su interés y representatividad, esta canción es la banda sonora oficial del proyecto Chinamen.[5]

El material resultante del proyecto Chinamen es como una vieja caja polvorienta encontrada en un trastero: contiene los recuerdos de las más antiguas familias chino-italiana de la ciudad y guarda en su interior un hermoso tesoro para la generaciones futuras: la memoria de un pasado memorable como fuente de inspiración para construir un futuro mejor.

Notas:

[1] Disponible en Youtube. (último acceso 30.07.2019).

[3]  Portada de la novela gráfica y fotos de la presentación de la muestra/libro/documental el 18 marzo 2017. Disponible aquí.

[4] Curriculum Vitae de Brigadoi Cologna. Disponible aquí.

[5] La canzone del venditore de perle. Disponible aquí. (último acceso 27/07/2019).

avatar Monica Maria Schiavolin (2 Posts)

Italiana, con estudios en traducción e interpretación por la Universidad de Milán (1993), ha compatibilizado su pasión por los idiomas y Oriente con su trabajo en la empresa privada milanesa. Fruto de esa pasión, Monica habla con fluidez inglés, francés y castellano, y ha estudiado la lengua china tanto en Italia como en China, logrando un nivel HSK3(B1) en la lengua. Actualmente vive y trabaja como profesora de idiomas en Zaragoza.


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