Revista Ecos de Asia

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This article was written on 05 Nov 2014, and is filled under Historia y Pensamiento.

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Castillos japoneses III: la guarnición y el asedio.

Con anterioridad en Ecos de Asia hemos venido tratando diversos aspectos de los castillos japoneses, cómo eran estas construcciones y de qué manera servían para articular el territorio. Para finalizar, en este artículo nos centraremos en cómo se utilizaban, tanto desde dentro como hogar y posición defensiva, como desde el punto de vista del atacante.

La defensa del castillo no solamente residía en los firmes y bien mantenidos muros. Los hombres de la guarnición resultaban vitales. Dependiendo del tamaño del castillo, la guarnición podía ser permanente, estacional o una mezcla de ambas manteniendo una minúscula guardia y reforzándola en los momentos de necesidad. Por ejemplo en las inmediaciones del castillo de Hachigata, existían compañías que se localizaban a escasos kilómetros y tenían la orden de correr hacia la fortaleza en el momento que se escuchara la señal de socorro o de ataque. Las labores de guardia dependían también de estas compañías, que se iban relevando unas a otras a intervalos regulares.

La vida de los samuráis en un castillo transcurría entre la realización de distintas labores y aburridas rutinas. Los Hôjô desarrollaron un estricto reglamento para los samuráis de la guarnición del poderoso castillo de Odawara.

Antes de la salida del sol eran requeridos para reunirse en su zona asignada. Cuando el sonido del tambor señalaba el amanecer, podían abrir las puertas que comunicaban el castillo con la ciudad. Las labores de vigilancia duraban unas seis horas durante el día, con un parón de descanso. Las puertas debían de estar cerradas al ocaso, al toque de  la campana que marcaba el anochecer. Los guardias que realizaban sus tareas durante la noche tenían estrictas órdenes de no permitir la entrada a ningunapersonaque no llevara la pertinente autorización. Cuando no estaban de servicio, sus armas y armaduras se guardaban en la armería, en donde se les realizaba el mantenimiento adecuado, debiendo estar siempre en perfectas condiciones. Los Hôjôtambién eran muy estrictos con todo lo relacionado a la higiene y seguridad, llegando a indicar:

Los excrementos humanos y el estiércol de caballo se deben sacar cada día del castillo y depositar por lo menos a la distancia de un vuelo de flecha. Las tropas no deben de abandonar el castillo por razones que no sean las autorizadas. Si alguien abandona su puesto será ejecutado y la persona al mando será castigada severamente. Los guardias deben de estar apostados en las torres día y noche. Durante la noche se debe de tener el mayor cuidado para prevenir posibles incendios y ataques nocturnos.”

El Ôû Eikei Gunki, una crónica que narra las guerras que se libraron en el norte de Japón, describe las preparaciones extra que una guarnición debía de tener cuando se veía amenazada con un asedio. Las descripciones están relacionadas con la defensa del castillo de Hataya en 1600 y comandadapor Eguchi Gohei. En ella se destaca como se preparaba el castillo para el asalto, una vez que los atacantes cambiaron de estrategia cuando el primer ataque fue repelido:

Cuando se enteró de los planes del enemigo, inmediatamente preparó los muros, cavó los fosos, reforzó las empalizadas, hizo acopio de flechas y armas y se dispuso a esperar el combate. La vanguardia de los atacantes contaba con unos trescientos jinetes. Hizo sonar las caracolas y la campana de asalto. Al ver el ímpetu con el que atacaba el enemigo,  los de Hataya se lanzaron valientemente en su defensa con arcos y arcabuces. Setenta de los atacantes fueron muertos en el combate y otros muchos fueron heridos. Las numerosas bajas hicieron que el enemigo cambiara de plan y la campaña contra el castillo llegó a su fin.

En la ilustración podemos observar algunos detalles del día a día de la guarnición. Aparecen cuatro samuráis jugando a distintos juegos de mesa, una pareja juega al go, y la otra al sugoroku, un juego similar al backgammon. Otro grupo de samuráis se encuentran afilando y revisando katanas y flechas.

En la ilustración podemos observar algunos detalles del día a día de la guarnición. Aparecen cuatro samuráis jugando a distintos juegos de mesa, una pareja juega al go, y la otra al sugoroku, un juego similar al backgammon. Otro grupo de samuráis se encuentran afilando y revisando katanas y flechas.

Todos los asuntos relativos a la comida y manutención eran de vital importancia cuando una guarnición se encontraba aislada bajo asedio o cuando se esperaba que los movimientos del enemigo lo encaminaran hacia tu territorio.

En 1587 Hôjô Ujikuni ordenó a la villa de Kitadani, en la provincia de Kôzuke, a recolectar y depositar la totalidad de la cosecha de otoño en el castillo de Minonawa. El valor que desde ese momento se dio a las provisiones queda reflejado por otra orden dada por Ujikuni en 1568, el mismo año que Takeda Shingen invadió el oeste de Kanto, y en la que se especificaba que no se podían trasladar suministros sin un documento que llevara el sello de los Hôjô, llegando a indicar que “si alguien movía mercancías sin el correspondiente sello sería crucificado”. La amenaza del hambre podía determinar el destino que correría una guarnición, llegando al caso extremo de los defensores del castillo de Tottori, que se vieron abocados al canibalismo tras un asedio de doscientos días en el año 1581.

Una fuente de agua segura era a  su vez igual de indispensable durante un asedio. Durante el sitio al castillo de Chôkôjien 1570, un acontecimiento decisivo que decantó la victoria fue cuando los sitiadores lograron cortar el suministro del acueducto que abastecía a la guarnición.

La cantidad de personas que podían encontrar resguardo en un castillo cuando un ataque era inminente podía mermar seriamente los recursos y provisiones de la guarnición. Cuando TakedaShingen invadió Kanto en 1569, la población local se congregó en Odawara, generando una importante presión sobre los recursos. Durante la invasión de Hideyoshi tuvo lugar un desplazamiento de población mucho mayor y la guarnición de todos los castillos de los Hôjôquedaron bajo mínimos y el grueso de las tropas fue desplazada a Odawara. El castillo de HôjôUjikuni, Hachigata fue la única excepción lo que propició su ataque por parte de las tropas invasoras al tratarse de un enclave de gran importancia estratégica. La fuerza de apoyo de Hideyoshi, bajo el mando de Uesugi Kagekatsu y Maeda Toshiie desplegaron 35.000 soldados en torno a Hachigata y tras un largo mes de asedio, Ujikuni se rindió revelando un anticipo de lo que le iba a ocurrir a Odawara.

El asedio

Al  mismo tiempo que la guarnición de un castillo se preparaba para el asedio, los atacantes a su vez debían de organizar sus fuerzas. Antes de llegar a un enfrentamiento abierto se solía llevar a cabo una negociación, de la que dependía la obtención de una victoria sin derramamiento de sangre y en la que el castillo podía rendirse, sometiéndose a diversas condiciones. En Japón estas negociaciones estaban a la orden del día y un buen ejemplo lo tenemos en la campaña de ToyotomiHideyoshi contra la familia Mori. El primer castillo con el que se encontró Hideyoshi fue el de Himeji, conocido en la época como Himeyama, siendo hoy en día uno de los máscelebres atractivos turísticos de Japón. El castillo se encontraba en la confluencia de dos vías. El castellano era KurodaYoshitaka, cuyas lealtades resultaban inciertas. A través de las negociaciones, el castillo se rindió sin que se disparara una sola arma. Con Himeji como base, Hideyoshi se pudo concentrar en capturar el castillo de Miki, que se encontraba también en la provincia de Harima. Al frente de la defensa se encontraba BesshoNagaharu, a quién Hideyoshi le ofreció pasarse a su bando. Hideyoshi logró conquistar el castillo, pero Bessho Nagaharu prefirió cometer suicidio antes que entregar el castillo personalmente.

En el tríptico Ataque a un Castillo de Utagawa Yoshitora del año 1864 se refleja perfectamente el caos y la tensión que se producía durante el asedio a una fortaleza. El ejército atacante se abalanza sobre el puente y la puerta principal mientras los defensores los reciben con una lluvia de flechas. Estas conflictos proveían a los samuráis de multitud de situaciones con las que distinguirse en combate.

En el tríptico Ataque a un Castillo de Utagawa Yoshitora del año 1864 se refleja perfectamente el caos y la tensión que se producía durante el asedio a una fortaleza. El ejército atacante se abalanza sobre el puente y la puerta principal mientras los defensores los reciben con una lluvia de flechas. Estas conflictos proveían a los samuráis de multitud de situaciones con las que distinguirse en combate.

Cuando la situación derivaba en un asalto, el ataque sobre un castillo bien defendido proporcionaba al samurái  infinidad de oportunidades para su gloria personal, en muchos casos más dramáticas que una batalla campal. Durante los enfrentamientos llevados a cabo entre la poderosa familia Shimazu y los Shibuyaen la isla de Kyûshû se narraba la bravura de cierto personaje llamado ShibuyaShigekado, el cual tomó parte en el asalto a la fortaleza de Mime, al sur de la isla de Kyûshû. El castillo se encontraba en posesión de la familia Shimazu y los Shibuya lo atacaron el 24 de julio de 1372.

Shigekado descendió al foso y trepando por la orilla atacó a la fortaleza en solitario y sin ninguna esperanza de éxito. Su casco quedó destrozado por una roca lanzada por los defensores y acabó pereciendo ahogado en el foso.”

Una de las habilidades individuales más preciadas en un guerrero era la de actuar como un shinobi, los hombres encargados de practicar el espionaje y la infiltración,  posteriormente conocidos como ninja. El texto a continuación es otra escena del Ôû Eikei Gunkiy en la que se narra un episodio de la defensa del castillo de Hataya y nos ilustra sobre la importancia de la guerra psicológica

Había en el castillo de Hataya una persona con excepcionales aptitudes de shinobi. Una noche entró en secreto en el campamento enemigo, capturó el shashimono (estandarte)del comandante al mando de las tropas atacantes y posteriormente lo dispuso sobre la puerta principal del castillo. Cuando llegó el amanecer, las tropas atacantes lo vieron y exclamaron “Esto es mortificante. No solamente no hemos sabido hacer caer este pequeño castillo, sino que hemos sido tan negligentes que nuestra bandera ha sido tomada.”

En 1582 Hôjô Ujikuni instó al comandante del castillo de Kotsuke a prepararse tanto para un ataque durante el día como por la noche, debido a que había recibido informaciones que tropas enemigas se habían infiltrado en sus dominios y que estas eran particularmente eficientes en el asalto de castillos bajo la luz de la Luna.

Hemos podido observar a través de este breve recorrido por la historia del castillo japonés como estos emblemáticos edificios desempeñaron un papel clave en la historia de Japón y como los sucesos que se desarrollaron en ellos permanecen todavía vivos en la memoria. No tenemos que olvidar cuando contemplamos estos majestuosos edificios la historia que reside tras sus muros, así como los avatares de las personas que tuvieron relación con ellos.

Para saber más:

  • GARCÍA GUTIÉRREZ, F., Arquitectura Japonesa vista desde Occidente, Japón y Occidente II, Sevilla, Guadalquivir Ediciones, 2001.
  • TURNBULL, S., The samurái sourcebook, Londres, Cassell& Co, 1998.
avatar David Lacasta (60 Posts)

Soy Licenciado en Historia del Arte y actualmente estoy cursando el máster en estudios avanzados, en la modalidad de Asia Oriental. Estoy trabajando en la cerámica Satsuma, y el fenómeno de su coleccionismo en occidente.También me interesa mucho todo lo relacionado con las armas y armaduras de los samurai, así como la historia militar de Japón.


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