Revista Ecos de Asia

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This article was written on 05 Nov 2018, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

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Crítica: “La hierba del estío” (2018)

Un conocido haiku del gran Matsuo Basho (1644-1694) da nombre a La hierba del estío, una de las últimas apuestas de la editorial Diábolo por la temática asiática. En esta novela gráfica, firmada conjuntamente por Raquel Lagartos y Julio César Iglesias en la que es su segunda colaboración, se nos traslada al Japón rural del Periodo Edo, a una aldea de nombre desconocido, en donde el samurái Araki Sanosuke –no demasiado querido por los campesinos, que conocen de sobra los riesgos de apoyar la causa equivocada- se recupera de sus heridas para poder hacer frente a la que podría ser su última batalla, donde peleará contra Shigeru Hirata, quien le acusa de asesinato.

Portada de la novela gráfica.

A través de una obra que cuenta con más silencios que palabras, Lagartos e Iglesias nos trasladan a la cruda pero delicada realidad del medio rural japonés, presente en muchas novelas y películas japonesa (de las que seguramente beben los autores), pero en las que las acuareladas ilustraciones otorgan un inesperado toque de calidez y cercanía. A nuestro parecer, es el aspecto gráfico lo más destacado de la novela, ya que en sus minuciosas viñetas se describen con detalle vestimentas y viviendas, juegos y canciones infantiles, el trabajo en la cosecha del arroz, los festivales o incluso la gastronomía tradicional sin que llegue a resultar recargado o pesado al lector. Con un dibujo de contornos gruesos y de aspecto inacabado (que puede recordar, por ejemplo, al utilizado por Ghibli en El cuento de la Princesa Kaguya), se aprecia el amor y respeto de los autores por la cultura y el arte tradicional de Japón, que mantienen siempre un tono sosegado, a pesar de la intensidad de algunas de las secuencias.

La obra está planteada con algunas secuencias de innegable regusto cinematográfico.

Es precisamente este tono sosegado el que funge aquí como un arma de doble filo, ya que, aunque atractivo para unos cuentos, podría decepcionar a muchos potenciales lectores, atraídos por la acción habitual de la temática samurái. A lo largo de toda la novela impera un ritmo tremendamente pausado que, aunque encaja dentro del tono cinematográfico de la misma, sorprende debido a su brevedad. Impregnada de una serie de ideas románticas sobre el honor que sedujeron tanto a los occidentales del pasado como a muchos actuales, la obra aquí analizada es en realidad una aproximación de tono costumbrista al medio rural, retratado con gran detalle – gráfico y argumental-.[1]

A pesar de la brevedad de la obra (esta termina en cuanto comienzas a familiarizarte con los personajes), se atisban en la misma nobles intenciones de componer un Bildungsroman sobre Sanosuke, un samurái en desgracia que debe aprender a comportarse como un ser digno de ser honrado, pero con sus pocas páginas y diálogos no se llega a poder conocer las motivaciones de los diferentes personajes, y mucho menos a empatizar con sus intenciones. Quizás, uno de sus mayores aciertos sea el final abierto que Lagartos e Iglesias brindan al cómic, con ese tono agridulce y contemplativo presente en la obra de muchos de los grandes maestros japoneses del último siglo.

Una de las escenas iniciales de la obra.

En definitiva, aunque esta no es una novela gráfica que pueda satisfacer a todos los públicos, por su pausada y singular visión del pasado romántico japonés, así como por su meticuloso retrato del mismo, se erige como una obra diferente, y decididamente digna a ser tenida en cuenta dentro de no tan variado panorama historietístico español.

Notas:

[1] No obstante, se echa de menos alguna que otra introducción o nota al pie que permita contextualizar o profundizar en la obra, ya que da la sensación de que el proceso de documentación queda desaprovechado y, el lector medio, desatendido.

avatar Marisa Peiró Márquez (127 Posts)

Marisa Peiró Márquez (marisapeiro@ecosdeasia.com) es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. En esta misma universidad se licenció en Historia del Arte y realizó el Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte, así como el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses. Se especializa en el Arte y la Cultura Audiovisual de la primera mitad del s. XX, y en las relaciones artísticas interculturales, especialmente entre Asia y América Latina (fue becaria del Gobierno de México), con especial interés en el Sudeste Asiático y en Oceanía.


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