Revista Ecos de Asia

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This article was written on 30 Sep 2014, and is filled under Cine y TV.

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De Oiwa a Kayako Saeki: Un repaso a la saga Ju-on. I

A finales de junio se estrenó la película Ju-on: Beginning of the end (Ju-on: Owari no hajimari, Masayuki Ochiai, 2014), la séptima entrega de la saga japonesa Ju-on, que parece funcionar como reboot de la serie. El espectador actual está familiarizado con esta tendencia tan de moda de hacer secuelas, precuelas, spin-offs, remakes o reboots; por tanto, parece lógico tomar una película que en pocos años se ha convertido en todo un clásico del cine de terror japonés actual y volver a explotar la idea que la hizo famosa. Como veremos, en realidad esta idea de la que parte la saga no es precisamente novedosa y podría resultar increíble que de una premisa tan sencilla se hayan podido hacer tantas secuelas e incluso remakes, pero esto también es algo habitual en los últimos años. A pesar de todo, si hay una característica primordial en las primeras películas de Ju-on o La maldición, como la conocemos en España, es la sencillez, es decir, causar terror con una puesta en escena y unos efectos especiales tremendamente sobrios. Por esta razón, aunque Ju-on tenga un argumento tradicional, la forma de llevarlo a cabo es diferente, y es ahí precisamente donde se halla la razón de su éxito y su repercusión.

Ju-on: Beginning of the end.

Ju-on: Beginning of the end.

En la revista Ecos de Asia ya hablamos del fenómeno mundial que supuso el estreno de The ring: El círculo (Ringu, Hideo Nakata, 1998), película en la que la periodista Reiko Asakawa investiga una extraña cinta de vídeo que aparentemente mata a los siete días de haberla visionado. Su investigación lleva a Reiko a ver ella misma la cinta maldita, poniendo así su vida en peligro y teniendo que iniciar una búsqueda contrarreloj que la conducirá a descubrir un crimen cometido años atrás.

Merece la pena rescatar las consecuencias impactantes que tuvo esta película en el cine de terror contemporáneo para poder entender la popularidad de Ju-on:

Sadako en Ringu.

Sadako en Ringu.

1.- Renovó el cine de terror japonés tomando elementos muy característicos de las historias de terror del pasado. Recordando el artículo anterior, en él vimos cómo fundamentalmente el film retomaba y actualizaba las historias de dos fantasmas vengativas (onryô) muy famosas del folclore japonés, Okiku y Oiwa, pero actualizándolas para hacerlas pervivir a través del tiempo. Las protagonistas de este tipo de relatos solían ser mujeres que sufrieron en vida y que vuelven para vengarse después de la muerte. Pero en los films ya no las veremos vestidas con kimonos blancos de luto, sino con ropas occidentales, pudiendo, además, atormentar a sus víctimas ayudadas por las nuevas tecnologías (llamadas de teléfono del más allá, cintas de video malditas, cámaras de fotos, ascensores…). De hecho, la presencia del agua estancada como sinónimo de muerte que aparecía en el antiguo folclore a través de pozos puede actualizarse también en goteras y tanques de agua en un viejo bloque de pisos, como veíamos en Dark water (Honogurai mizu no soko kara, Hideo Nakata, 2002). En definitiva, esta renovación tan sencilla del cine de terror japonés hizo que la idea se explotara hasta la saciedad. Ju-on fue consecuencia de este fenómeno y su fama y popularidad la convierten en una de las películas más famosas.

2.- Demostró que no era necesario invertir grandes sumas de dinero en maquillaje y efectos especiales para causar terror en el espectador. La sobriedad es un elemento característico de este tipo de cine popularizado a finales de los noventa. Con sólo la presencia de una mujer de cabello largo y negro, pálida y de ropas blancas se puede causar una inquietud mayor en el espectador que con los manidos recursos del cine de Hollywood a los que estamos sobradamente acostumbrados. Una de las secuencias más famosas y repetidas en la saga Ju-on tiene a Kayako Saeki, fantasma vengativo de la serie, como protagonista. En ella aparece bajando tumbada las escaleras y haciendo un sonido estertoroso muy característico que los admiradores de la saga conocen bien. Kayako no necesita mucho más para impactar visualmente al espectador. De todas maneras, no sólo hablamos de puesta en escena o maquillaje, también el guión es muy sencillo. Ju-on parte de una premisa utilizada hasta la saciedad en cine: la casa maldita. Sin embargo, su popularidad no conoce fronteras.

3.- El impacto de esta película hizo que el cine occidental se fijase en el japonés, por lo que no sólo fue un gran éxito, sino que además creó escuela. A partir de Ringu, el cine de terror japonés gozó de gran popularidad. El cine de temática sobrenatural se puso de moda y se tomaron los elementos superficiales del J-horror para dar miedo, dejando a un lado el sustrato cultural profundo que tienen estas películas. Así, no sólo se crearon nuevas historias en base al éxito de Ringu, sino que también se hicieron remakes de las películas japonesas. De este modo, en 2002 se estrenó The ring, la versión estadounidense de Gore Verbinski, que cuenta con una secuela titulada The ring 2, de 2005, dirigida por Hideo Nakata. Más adelante tendremos ocasión de comentar el remake de la saga Ju-on.

Como vemos, necesitamos pocos ingredientes para hacer una película exitosa de terror y esto trajo consigo la proliferación de películas de este estilo que los espectadores acogieron con entusiasmo. Debemos tener en cuenta que no sólo habría que analizar el impacto del terror japonés en el cine: en el manga o cómic japonés y en el videojuego ha sido también fundamental. Hay que tener muy presente que el cómic de terror es heredero directo del grabado xilográfico de fantasmas y fantasía. Además, los videojuegos ofrecen un nivel de experiencia distinto al cine y por eso aportan muchos matices al terror psicológico del que gustan estas películas. No sólo hay historias nuevas: también las películas que se hacen famosas tienen su versión para videojuego, caso de Ju-on.

Hecha esta introducción, podemos resumir afirmando que Ju-on surgió del éxito de Ringu y que su fama y repercusión posterior se entienden según las consecuencias que hemos analizado. A lo largo de este reportaje nos dedicaremos a hacer un repaso de la saga, la japonesa y su remake estadounidense, que sirva como sencillo homenaje de este clásico del cine de terror, además de ser también un preludio a la nueva entrega que se estrenó en Japón hace unos meses.

Ju-on se basa en una creencia japonesa: cuando alguien muere en un estado emocional muy fuerte, como rabia, tristeza o dolor, ese sentimiento permanece en el lugar y deja una huella. Esa maldición alcanza a todo aquel que tenga contacto con ella, siendo imposible librarse del destino fatal.

La importancia de esta premisa es de primer orden: nadie puede escapar de la maldición, es decir, del destino fatal. No importa quién sea la víctima, ni sus circunstancias personales. Lo que haga es irrelevante, pues nada calma la cólera de los fantasmas.

El espectador occidental no está acostumbrado a este tipo de argumentos, pues en general el bien vence al mal y los “malos” reciben su castigo. En Ju-on no existe esa concepción del bien y del mal: todos los que entran en la casa maldita serán acosados por los fantasmas y morirán tarde o temprano de una manera horrible, cruel y desproporcionada, y así pasarán a formar parte de la maldición. Es irrelevante que no tengan ninguna relación con los sucesos que allí acontecieron o que sólo estuvieran de paso.

Fotograma de La maldición.

Fotograma de La maldición.

Toda la saga gira en torno a un terrible crimen cometido en una casa en Japón. Takeo Saeki asesinó a su mujer, su hijo y al gato doméstico de la familia en un ataque de celos al creer que su esposa le era infiel. La impotencia, el dolor y la rabia que sintió su mujer, Kayako, que en vida no pudo defender a su hijo ni a sí misma del maltrato al que fueron sometidos, hace que vuelva después de la muerte. Por otra parte, su hijo, Toshio, muere junto al gato doméstico de la familia y esto hace que ambos tengan una conexión importante al volver como fantasmas: el gato antecede su aparición o el propio Toshio maúlla. Kayako y Toshio son la manifestación de la rabia y el dolor que permaneció en la casa tras su muerte, por esta razón es imposible apaciguarlos. Son puro odio y están condenados a repetir los hechos importantes que acontecieron en el momento de su muerte, obligando también a las personas que ponen un pie en la casa en la que murieron a caer en los mismos errores. Su poder es tan grande que persiguen sin descanso a sus víctimas y todas ellas encuentran la muerte tarde o temprano. La cólera de los fantasmas llega más allá de los convencionalismos del cine de Hollywood, donde los fenómenos sobrenaturales ocurren preferiblemente de noche o en la oscuridad. Aquí, veremos con frecuencia cómo aparecen los fantasmas a plena luz del día o cuando la víctima está rodeada de gente.

La caracterización de los fantasmas es la típica de este tipo de películas, lo que se aprecia especialmente en Kayako: cabello largo y negro, que a veces parece tener vida propia, y maquillaje exageradamente blanco, a veces azulado, a imitación de la caracterización de los fantasmas del teatro kabuki. Este maquillaje los diferencia de las personas vivas, aunque Toshio aparece en ocasiones como si fuera un ser humano para engañar a sus víctimas. La sobriedad de estos fantasmas se ve contrastada con imágenes violentas y sangrientas que no son habituales en la película, aumentando así el impacto que consiguen cuando tienen lugar.

Si bien el planteamiento de Ju-on es sencillo pero eficaz, la forma en la que está contada la historia es más enrevesada. La película se divide en capítulos titulados con el nombre de su protagonista y que no tienen por qué tener una continuidad temporal o espacial. Esto desconcierta al espectador, acostumbrado a una narración lineal. Hay capítulos que tienen lugar simultáneamente pero en escenarios distintos, o a veces se dan saltos al pasado o al futuro. Este tipo de narración seriada obliga a hacer un esfuerzo extra al espectador, pues a veces la única relación que tienen los personajes entre sí es la casa maldita.

Todos estos elementos suponen un importante abaratamiento de costes. Escenarios, actores y efectos especiales se ven muy reducidos según el planteamiento que hemos visto; de ahí el atractivo que supuso continuar la serie. A pesar de sus carencias, pronto se convirtió en un fenómeno mundial y su director, Takashi Shimizu, se encargó de adaptar su película al público americano en un remake protagonizado por Sarah Michelle Gellar, aprovechando la ocasión para reiniciar la saga.

Fotograma de la secuencia de Kayako Saeki bajando tumbada las escaleras en La maldición.

Fotograma de la secuencia de Kayako Saeki bajando tumbada las escaleras en La maldición.

La historia de Ju-on comienza en 1998 con dos cortometrajes dirigidos por Takashi Shimizu llamados Katasumi (posteriormente renombrado In a corner al incluirse en las características especiales del DVD del remake de la saga) y 4444444444, ambos incluidos en la película Gakkô no kaidan G (Kiyoshi Kurosawa, Tetsu Maeda y Takashi Shimizu, 1998). Katasumi supuso además la primera aparición en pantalla de la actriz Takako Fuji interpretando a Kayako Saeki, papel que volverá a retomar con éxito y que le haría famosa.

Se podría decir que estos dos cortometrajes funcionan casi como precuelas de las películas posteriores. Así son considerados también los siguientes largometrajes de Takashi Shimizu, ambos del año 2000, Ju-on y Ju-on 2, también conocidos como Ju-on: The curse y Ju-on: The curse 2, distribuidas directamente para vídeo (V-Cinema), que no son otra cosa que un remake de los cortometrajes.

La primera aparición en cine de la terrible maldición de los Saeki tuvo lugar posteriormente con La maldición (Ju-on, Takashi Shimizu, 2002) y La maldición 2 (Ju-on 2, Takashi Shimizu, 2003), también conocidas como Ju-on: The grudge y Ju-on: The grudge 2, que supusieron el éxito definitivo de la serie. El boca a boca tuvo mucho que ver en la fama que llegó a alcanzar: somos muchos los que de adolescentes nos aventuramos a descubrir el cine de terror con La maldición. Aunque la narración seriada nos pudiera resultar enrevesada y confusa, las apariciones de los Saeki nos hicieron saltar a más de uno en las butacas del cine o en el salón de nuestras casas. Las secuencias de Kayako apareciendo dentro de la cama de Hitomi, o de ella misma bajando tumbada las escaleras al final de la película, nos produjeron pesadillas a toda una generación.

Fotograma procedente de El grito 2.

Fotograma procedente de El grito 2.

Este éxito masivo a todos los niveles hizo que la saga japonesa se readaptase a los gustos occidentales en el remake titulado El grito (The grudge, Takashi Shimizu, 2004), que retoma la historia de la trabajadora social Rika, en este caso renombrada Karen e interpretada por Sarah Michelle Gellar, dando lugar a dos secuelas más: El grito 2 (The grudge 2, Takashi Shimizu, 2006) y El grito 3 (The grudge 3, Toby Wilkins, 2009).

Como colofón final, para el décimo aniversario de la saga se estrenaron dos películas conmemorativas: Ju-on: Black ghost o The grudge: Girl in black (Ju-on: Kuroi shôjo, Mari Asato, 2009) y Ju-on: White ghost o The grudge: Old lady in white (Ju-on: Shiroi rôjo, Ryûta Miyake, 2009). Pero la maldición no tiene fin, así que, como ya hemos anunciado, el reboot de la serie se ha estrenado en Japón este año.

En las siguientes entregas analizaremos la saga de Ju-on y observaremos las diferencias existentes entre la versión japonesa y la americana, puesto que no son sólo anecdóticas, sino que también nos permiten acercarnos a la cultura japonesa, en un reportaje que pretende servir de homenaje a una serie de películas tan importantes para el cine de terror y con tanta relación con el cine occidental, puesto que, al igual que Ringu, sirvió para abrir las fronteras y consiguió que se tomasen sus recursos en diferentes medios.

avatar Elísabet Bravo (28 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza en 2013. Terminó el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte en la misma universidad en 2014, con especialidad en Lenguaje y Cultura audiovisual. Particularmente, le interesa el cine de terror.


5 Comments

  1. […] de miedo, de la mano del director japonés Takashi Shimizu y la terrorífica saga Ju-on. En la primera parte de este reportaje hicimos una introducción a esta saga cinematográfica, explicando brevemente algunos aspectos […]

  2. […] Ju-on hemos hablado mucho en esta revista y, sin embargo, todavía no nos hemos adentrado en las películas que más […]

  3. […] las películas donde los fantasmas ocupaban nuestras pesadillas con notables ejemplos como la saga Ju-on o The ring: El círculo (Ringu, Hideo Nakata, 1998), ya comentadas anteriormente en Ecos de Asia, […]

  4. […] del cine de terror japonés (que hemos tenido ocasión de analizar aquí, desde Ringu hasta la saga Ju-on), difuminando la línea que separa vivos y muertos valiéndose de un espacio especialmente […]

  5. Thespookyfox
    22/01/2017
    avatar

    Esa escena de la escalera se nos ha quedado grabada a fuego a todos los que hemos visto esta saga. Creo que fue el propio Takashi Shimizu el que definía el cine de terror occidental y japonés como “seco” y “húmedo” respectivamente: Mientras el cine occidental muestra un terror más seco, directo, enfocado en sustos, imágenes grotescas, etc. el japonés juega con la anticipación y el suspense (El fantasma está ahí, a veces pasando desapercibido, se acerca inexorablemente, no sabemos cómo o cuando nos va a atrapar, pero lo hará…) para crear un miedo “húmedo”, por los sudores fríos que provoca en el espectador.
    ¡Buena reseña! Y muy bien documentada.

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