Revista Ecos de Asia

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This article was written on 27 Mar 2015, and is filled under Varia.

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Del anma chino al shiatsu japonés

La terapia del shiatsu es una forma de manipulación administrada mediante los pulgares, los dedos y las palmas de las manos, sin el uso de ningún instrumento, mecánico ni de ningún otro tipo, para aplicar presión a la piel humana, con el fin de corregir disfunciones internas, promover y mantener la salud y tratar enfermedades específicas. [1]

La anterior explicación del shiatsu corresponde a la definición dada por el Ministerio de Sanidad de Japón, país que desarrolla esta terapia manual originaria de China que, reconociendo los efectos terapéuticos del masaje de presión sobre el cuerpo humano, lleva desde 1955 otorgando titulaciones oficiales para las personas dedicadas a la práctica de esta terapia de bienestar y salud.

El autor recibiendo shiatsu.

El autor recibiendo shiatsu.

La medicina tradicional china, que constaba de fitoterapia (tratamiento con plantas medicinales), acupuntura, moxibustión (aplicación de cigarros de carbón de artemisa  para calentar determinadas zonas del cuerpo), ampuku (masaje en el abdomen con ambas manos) y anma (técnicas de masaje primitivas de origen chino, consistentes en golpeteos, masajes vibratorios y presiones combinadas), pudo ser introducida en Japón durante el período Nara (710-793) cuando se enviaban barcos con estudiantes y diplomáticos a la China de los Tang (618-917) para aprender el funcionamiento de las instituciones, religiones y la cultura de este país. Fue durante este período cuando las escuelas budistas, entre ellas la Zen, procedentes de China, se habían asentado y desarrollado en Japón. Los textos sagrados junto con escritos de medicina antiguos fueron incorporados en este último país durante el período Nara, aunque el budismo ya se había introducido oficialmente en el siglo VI.

Durante el período Heian (794-1185) se produjo el traslado de la capital de Nara a Heian (actual Kioto) y continuó la influencia china hasta el siglo IX, en el que los japoneses desarrollaron una cultura con caracteres propios. Aún así, el intercambio cultural seguía produciéndose entre ambos países, aunque ya no se manifestaba la preferencia por lo que procedía de China, sino que se asimilaba y se integraba en lo propio de un país que comenzaba a desarrollarse en unos ámbitos culturales únicos propiamente japoneses. Al igual que se introducían textos y tradiciones de medicina china, también se importaban ejercicios y métodos para el bienestar humano que, en su mayor parte, correspondían a artes marciales (en Japón aún no se conocía ningún arte marcial a excepción del Sumo) o danzas marciales. Entre estas últimas se puede citar la Jian Wu, muy popular durante la dinastía Tang que consistía en un fabuloso método de bienestar y salud, y probablemente constituyó, junto con algunas otras más importadas de China, “la base de danzas que comenzaron a ejecutarse en Japón, muchas de ellas ligadas a determinados ritos religiosos, en su mayoría sintoístas como las Kagura”.2

Además de las técnicas de anma y de ampuku, el shiatsu incorporó técnicas tui-na practicadas en China, fundamentalmente en las escuelas marciales y empleadas para aliviar traumatismos relacionados con las caídas, golpes y torsiones de miembros. A partir de estas asociaciones se incorporaron otras técnicas procedentes de la rama Dian Xue An Mo o masaje por presión en los puntos de acupuntura, siendo esta última una terapia milenaria a la que ya hace referencia el libro más antiguo de medicina tradicional china, el Huang Di Nei Jing (Clásico del Emperador Amarillo) de autor desconocido y fechado entre el siglo V a. C. y el VII d. C.

Todas estas técnicas y curaciones manuales introducidas en Japón durante siglos sufrieron una degradación importante durante el período Edo (1603-1868) debido al intrusismo profesional llevado a cabo por personas con simples objetivos mercantilistas, lo que provocó que muchos maestros japoneses tuviesen que luchar seriamente por conservar el arte de la curación manual y demostrar sus originales efectos en la sanación de la persona.

Al iniciarse la época Meiji (1868-1912) y producirse una apertura de Japón hacia el resto del mundo, el país comenzó a recibir influencias extranjeras (entre las adoptadas en el área de la medicina se encontraban algunas como el quiromasaje o la quiropráctica importadas de Estados Unidos) que se mezclaron con las técnicas tradicionales existentes hasta ese momento. Los fenómenos que hemos comentado dieron lugar a una de las dos corrientes principales del shiatsu impulsada por Tokujiro Namikoshi, estableciendo en la década de los 40 del siglo pasado el Instituto Japonés del Shiatsu. Este estilo aplica los mismos conceptos occidentales de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, aunque tratando las zonas donde aparece un dolor o una disfunción con puntos de acupresión de medicina tradicional china. Paralelamente al estilo desarrollado por el maestro anterior, un alumno suyo llamado Shizuto Masunaga, profesor de la facultad de psicología en la universidad de Tokio, comenzó a unir sus conocimientos de shiatsu con los de la ciencia psicológica y a introducir conceptos de filosofía oriental de la escuela budista Zen, creando la otra corriente principal de terapia: el shiatsu Zen. Además de estos dos estilos anteriores, podemos catalogar algunos otros como el shiatsu macrobiótico de George Ohsawa y Michio Kushi; el Ohashiatsu que podría considerarse una mezcla de los conceptos de Namikoshi con los desarrollados por el shiatsu Zen de Masunaga; y el watsu (shiatsu aplicado en agua), donde se trabajan las presiones a la persona en un medio acuático, siendo totalmente recomendado a embarazadas y personas con movilidad reducida.

shiatsu 3Es a finales de los años 50 del siglo pasado cuando el shiatsu salió de Japón rumbo a Occidente, aunque no sería hasta la década de los años 70 cuando se produjo su mayor expansión por Estados Unidos y Europa, al igual que ocurrió con la mayoría de las artes marciales y filosofías llegadas de Oriente. Esas técnicas ancestrales y milenarias con raíces en India y China tuvieron que cruzar el Mar Amarillo y llegar al país de la diosa Amaterasu para ser difundidas por el resto del mundo. Actualmente, en pleno siglo XXI, la mezcla de estilos y maestros sigue conjugándose, a la vez que avanzan las investigaciones sobre la aplicación de este masaje tradicional japonés en enfermedades y dolencias comunes en la población de numerosos países.

Para saber más: 

  • Jarmey, Chirs y Mojay, Gabriel., Shiatsu. Guía completa. Badalona, Editorial Paidotribo, 2008.
  • Bonet, Inma y San Juan, Vicente, Manual práctico de Shiatsu Zen. Barcelona, Editorial La liebre de marzo, 2005.
  • Li Ping, El gran libro de la Medicina China. Madrid, Editorial Martínez Roca, 2002.


Notas:

[1] Jarmey, Chirs y Mojay, Gabriel. Shiatsu. Guía completa. Badalona, Editorial Paidotribo, 2008. p. 9.

[2] Groemer, Gerald. “The Masters of Sacred Dance in Eastern Japan during the Edo Period”, International Research Center for Japaneses Studies, vol. 23, 2011, pp. 97-118.

avatar José Ángel García González (6 Posts)

José Ángel García González es Diplomado en turismo por la UNED, Diplomado en Shiatsu por la Escuela Mingmen de Madrid e instructor y practicante de diversas disciplinas (Karate, Kobudo, Chi Kung), además de miembro fundador, y actualmente Presidente, de la Asociación Española de Artes Zen japonesas. Se dedica en estos momentos a la investigación del shiatsu y sus aplicaciones en enfermedades desde el espacio shiatsu Kokoro, creado junto a Silvia Juárez Gallango.


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