Revista Ecos de Asia

El delicado pincel de Otake Ayana: El “bijinga” del s. XXI de la mano de una mujer.

Tras el reciente paso del verano no podemos evitar pensar en las pinceladas delicadas de Otake Ayana, quien siempre toma como referencia la figura femenina con unas líneas muy sutiles, demostrando así un gran decoro y su búsqueda insaciable de la forma más adecuada para representar la feminidad dentro de la bijinga,[1] algo que maneja a la perfección como podemos comprobar en toda su obra, a la cual intentaremos acercar al lector de la manera más sencilla posible.

2015 Madoromi

Empezaremos dando a conocer a esta artista, muy joven, pero con un gran trabajo de formación e investigación a sus espaldas: Otake Ayana nacida en 1981 en la prefectura de Saitama, en Tokio, Japón, donde actualmente reside y trabaja. Se graduó en la Universidad de Artes de Tokio, doctorándose en Pinturas Japonesas Conspicuas. Tanto belleza como misterio coexistirán en su obra a la hora de retratar a mujeres en kimonos (el cual es usado por las mujeres en sus pinturas como expresión de nociones japonesas de belleza y espiritualidad, otorgando de igual modo a sus protagonistas un aire digno pero, al mismo tiempo, rozando lo costumbrista) puesto que utiliza la línea de manera muy sutil haciendo que algo tan delicado y complejo, resulte fácil y, a la vez con mucho escrúpulo en cada trazo, lo que hace que sus trabajos demuestren una evolución en su obra llegando a ser una artista insuperable en bijinga. Además, adquiere gran popularidad entre los admiradores de este género, ya que, como artista cuyas obras son principalmente figurativas, con las mujeres como motivo común, cada golpe de sus pinturas recibe el máximo cuidado, tejiendo líneas y pigmentos en imágenes de mujeres hermosas con un encanto seductor, a la par que elegante.

En las obras de Otake, podemos ver representadas mujeres que viven en un mundo de tranquilidad, que combinan nobleza y elegancia y parecen existir a través del flujo espacio-tiempo, además destaca porque tiene una alta evaluación en esta técnica y su poder expresivo, característico de todo el recorrido de su obra y trayectoria artística. Una mujer joven, con una gran formación y desarrollo como artista, podría codearse entre algunos artistas conocidos y diversos si quisiésemos compararla con los grandes nombres masculinos y anteriores a nuestros tiempos, como los incluidos en el ukiyo-e[2] Utamaro Kitagawa, Moronobu Hishikawa o, más tarde en la Era Taisho, Takehisa Yumeji, y actualmente, el reconocido Yasunari Ikenaga. Como podemos comprobar, los artistas más conocidos a lo largo de la historia del arte japones siempre han sido hombres. Pero mujeres como Otake Ayana hacen que se abra un camino dentro de este tipo de obra.

Otake destaca también por su numerosa actividad artística desde sus inicios hasta nuestros días en 2019. No ha parado de producir obras, de investigar y/o realizar exhibiciones alrededor del mundo, bien acompañada de otros artistas bajo un tema compositivo, o en solitario demostrando con todo su esplendor su técnica precisa e imbatible.

2017 Shûshoku

Algunas de las más relevantes y actuales que hemos logrado recoger, son de la propia artista bajo el título “Nihonga-ten” en Nihonbashi Miitsukoshi, Tokyo, en 2018, o en grupos selectos, como “Reimagined Contemporary Artist Take on the Tale of Genji” en la Seizan Gallery de Nueva York, en 2019.

A la hora de aproximarnos a la obra de Otake debemos poner de relieve las siguientes características: la calma y conciencia de ella misma, así como el autocontrol, la transparencia, y la ausencia de dualidad, demuestran la base de la creación japonesa que tan bien refleja en cada una de sus obras. Por otro lado, también debemos conocer las diferencias reales entre los conceptos nihonga y bijinga dentro de la mentalidad japonesa, así como su significado para el Arte y/o la Historia del Arte de Japón y su sociedad.

Aunque Otake centra su obra en retratos bijinga, no debemos olvidar que se encuentra dentro del nihonga pues este término describe un estilo de pintar de acuerdo a la tradición japonesa. Como palabra, unifica dos términos para hacer una única que se comprende en sí misma: donde nihon significa Japón; y ga, pintura. Los artistas que pertenecieron a esta primera generación, todos ellos masculinos, serían: Shimomura Kanzan, Hishida Shunso y Yokoyama Taikan.

Para profundizar más en el contexto histórico, recomendamos leer este texto publicado en Ecos de Asia que recorre el periodo Namban, y así entender el papel de la mujer artista oriental a día de hoy.

Hay que tener en cuenta que, lo que generaría esta contraposición a la pintura occidental como el óleo, pastel, acuarela, etc., defendiendo de esta forma las tradiciones, técnicas y bellezas de su propio arte, será un intercambio donde se verán enriquecidas ambas culturas, ya que se convertirá en una corriente con mucha fuerza a pesar de no mantener una tradición completamente pura, lo que es conocido como kokutai, es decir, mantener un estilo que se identifique como único y lo diferencie no sólo de Occidente, sino del resto del mundo.

También debemos tener en cuenta otro estilo que aparece en esta época de cambios denominado yôga (yô- occidental, ga- pintura) lo que hará que en la segunda etapa de la Era Meiji acabe por perderse este interés y lo ganará por reavivar la tradición, es decir, el nihonga obtendrá mayor reconocimiento y apoyo oficial de nuevo, siendo así la reacción emprendida contra la “occidentalización a ciegas”. Esto supuso que los artistas que optaron por yôga acabarán viéndose sumergidos en la oscuridad siendo prohibida su participación en las exposiciones y llegando hasta el extremo de ser vistos como traidores. Surgirá de este modo una sutil modernización paralela al Modernismo occidental que, a su vez, mantendrá las temáticas habituales (como animales, plantas, paisajes, y bijinga, mujeres hermosas, etc.) y sus soportes tradicionales como el papel japonés, la seda, etc. Destacará la utilización de la tinta sumi, el coloreado y una línea bien marcada, así como retoques con oro y plata, obras monocromáticas, etc. (como es el ejemplo de la artista a la que dedicamos este artículo).

Para llegar hasta la actual Otake Ayana hay que trazar un recorrido histórico del concepto artístico del bijinga, puesto que hay un nombre clave para que mujeres como Otake hayan podido llegar hasta donde están actualmente. Debemos tener en cuenta que se trata de un género tradicionalmente ejecutado por hombres, ya que cuando surgió este estilo, a las mujeres sólo les estaba permitido dedicarse al género pictórico kachôga (flores, pájaros, paisaje…) y es en este momento donde destacará y surgirá un nombre: Uemura Shoen, artista muy importante que supo ir más allá de la fachada superficial de la belleza y envoltorio, saliéndose de lo tradicional adaptado para las mujeres de la época. Sería Uemura en la Era Taishô quién marcaría de esta manera un antes y un después en el arte japonés de esa época, ya que decidió romper las barreras y atreverse con bijinga, conociéndose el término onna no e (pintura de mujer) yendo contracorriente y consagrando así su carrera a la representación de la mujer. Así, esta artista está considerada como una mujer fuerte, desafiante a la sociedad de su tiempo, demostrando una sincera vocación artística y dando, de esta manera, la oportunidad a otras mujeres en un futuro no muy lejano, llegando a la actual sociedad japonesa y el papel de artistas como Otake. Además, debemos descubrir a Uemura como una artista que es capaz de expresar el sentimiento sin tapujos, con una naturalidad característica y una elegancia destacada, haciendo que en su obra todo sea sinuoso, desde los pliegues de los vestidos, las mangas del kimono, así como el cabello, al que tanta importancia se le da en toda la historia de la tradición japonesa. Por tanto, debemos considerar que Uemura transforma a sus personajes para dar voz a todas las mujeres artistas silenciadas durante toda época pasada y del momento que ella vivía.

Hay que destacar las técnicas pictóricas en este arco artístico e histórico, puesto que predominan el washi (papel) o eginu (seda) siendo los soportes más tradicionales, como en el caso de la actual Otake Ayana, el empleo de pigmentos naturales de carácter mineral, aglutinados mediante cola, y aplicados humedeciendo el pincel en agua; una técnica empleada de manera continua durante más de dos mil años. Es decir, Otake sigue estos procedimientos a día de hoy, un ejemplo de ello es esta obra, donde emplea el pigmento mineral, tejido de kimono y tinta sumi.

2013 – Taiyin, Japón

 Como hemos podido ver a lo largo de este somero recorrido, la trayectoria de Otake Ayana se encuadra dentro de una larga tradición artística y cultural japonesa y, en cada una de sus obras, se percibe esa adoración por la feminidad, la depuración formal y el empleo de unas técnicas ancestrales que convierten cada uno de sus cuadros en un placer estético atemporal.

 

Para saber más:

  • CONANT, Ellen P.; RIMER, J. Thomas; OWYOUNG, Stephen, Nihonga: Transcending the Past: Japanese-Style Painting, 1868-1968. New York, Weatherhill, 1996.
  • KAWAKITA, Michiaki, Modern currents in Japanese Art. Tokyo/New York, Heibonsha/Weatherhill, 1974.
  • MORIOKA, Michiyo; BERRY, Paul, Modern Masters of Kyoto: The Transformation of Japanese Painting Traditions, Nihonga from the Griffith and Patricia Way Collection. Seattle Art Museum, Seattle Asian Art Museum, Los Angeles County Museum of Art.
  • BARLÉS, Elena; ALMAZÁN, David, La Mujer japonesa: Realidad y mito. Colección Federico Torralba de Estudios de Asia Oriental, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2008.
  • FLATH, James; ORENGA, Ana; RUBIO, Carlos; HIROTO, Ueda. SAKURA: Diccionario de cultura japonesa. Gijón, Satori Ediciones, 2016.
  • Otake Ayana, website oficial de la artista.
  • Obra Taiyin de Otake Ayana en Imago Mundi: Colección Lucciano Benetton.
  • Perfil de Otake Ayana y algunas obras de la artista: Shukado Temporary.
  • Perfil biográfico de Otake Ayana: Seizan Gallery (Tokio / Nueva York).

 

Notas:

[1] “Pintura con el tema de mujeres bellas”.

[2] Escena del mundo flotante: estampación xilográfica especialmente popular entre las clases de la Era Edo (1600-1868).

 

avatar Ana María Ortega Sánchez (1 Posts)

Estudiante de Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, inmersa en el mundo orientalista, concretamente en la cultura e historia de Japón. Estudiante de japonés.


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