Revista Ecos de Asia

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This article was written on 24 Jun 2015, and is filled under Varia.

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El reflejo del otro I: La interpretación de Oriente a través de la muñeca popular occidental

La fascinación por lo exótico y la representación y contacto con el otro se remonta al siglo XVI, momento en el que españoles y portugueses inician los primeros contactos con China y Japón, estableciendo unas primitivas relaciones entre ambos donde primaba una vocación evangelizadora a manos de órdenes como jesuitas, dominicos y franciscanos, pero también comercial; si bien, Japón terminó por cerrar sus fronteras, considerando la presencia extranjera como un peligro para su seguridad.

Durante las épocas del Barroco y el Rococó podemos hablar de la presencia del estilo artístico conocido como Chinoserie, cuyo origen se encuentra en el coleccionismo de objetos de lujo chinos -en realidad, eran objetos creados especialmente para la exportación, satisfaciendo en gran medida el gusto occidental- como son porcelanas, muebles lacados, tejidos y marfiles, entre otros. Considerando su valoración y éxito, estas piezas fueron imitadas por talleres occidentales; a título de ejemplo, podemos mencionar toda una serie de objetos de porcelana que emulan las formas y motivos propios de estas chinerías -elementos vegetales, florales, animalísticos o incluso paisajísticos, mostrando exóticos escenarios-.

Siguiendo este breve recorrido, debemos mencionar el Japonismo, presente durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Esta segunda etapa nos habla de la seducción del público por parte de Japón dentro del ámbito de las Bellas Artes, dando lugar a todo un género artístico[1] y a un importante fenómeno de coleccionismo de piezas procedentes del País del Sol Naciente. En este caso, uno de los centros de mayor importancia en este nuevo período fue París, lugar al que acudían apasionados coleccionistas en busca de objetos orientales, así como toda una serie de artistas interesados en Japonismo.

Actualmente, se podría decir que estamos viviendo un renacimiento de la etapa anterior, un Neojaponismo donde los aspectos apreciados por el público han cambiado notablemente. Los grabados Ukiyo-e han dejado paso al manga o cómic japonés, de modo que en nuestro país y en todo el mundo cada vez son más las obras que se traducen a varios idiomas. Los quimonos se han modernizado y están presentes en muchas tiendas, al alcance de cualquiera; a pesar de que pueden preservar ese matiz exótico y diferente, lo que nos llama la atención realmente son las modas populares que a día de hoy se encuentran en las calles de Japón. Grandes novelistas japoneses como Murasaki Shikibu han dado paso a las nuevas estrellas de las letras japonesas, como es el caso de Haruki Murakami. Y estos son sólo algunos de los ejemplos que podemos mencionar, dejando de lado campos como la música, el kawaii o toda una serie de artistas japoneses contemporáneos.

A pesar de estos cambios, hay toda una serie de elementos que no varían, como es el caso de la representación del otro: en algunas novelas occidentales aparecen personajes japoneses o se intenta conseguir una ambientación nipona, ya sea actual o histórica; otros dibujantes intentan plasmar tanto estilos como personajes que nos remiten al archipiélago nipón; músicos, o poetas, por ejemplo, que buscan su inspiración ya sea en instrumentos tradicionales, o bien en la sobriedad de los haikus creados por los maestros antiguos. Pero en esta serie de artículos nos vamos a centrar en un campo muy diferente, como es el caso de las muñecas.

Lo que en Occidente se presenta mayoritariamente como un banal juguete infantil sin apenas valor, por otro lado es apreciado por una legión de apasionados coleccionistas que saben apreciar estas pequeñas figuras. Las empresas correspondientes han sabido aprovecharse de lo que hemos comentado, poniendo a la venta piezas más cuidadas y estéticas que muchas veces son un reflejo de Oriente y su exotismo. Por otro lado, no podemos descartar el papel de las muñecas como juguete infantil, quizás alguno de nuestros lectores haya tenido durante su infancia una pequeña japonesita o chinita, ya sea una fashion doll o muñeca de vestir -como puede ser el caso de Barbie-, muñecas que representan a bebés de todo tipo de razas u otros tipos de figuras. Considerando esta función preeminente como juguetes se consigue acercar al público infantil a personajes de países diferentes, fomentando la tolerancia y ampliando el conocimiento del niño; si bien, esto puede convertirse en un arma de doble filo, promoviendo imágenes arquetípicas -tanto positivas como negativas- que lleven a una idealización e identificación de Oriente mediante una serie de tópicos.

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Oriental Barbie (1981), uno de los primeros modelos de Barbie que se centró en la representación de Oriente, dando lugar a una imagen con ciertos tópicos, como es el caso del abanico o el corte del vestido.

A través de los artículos pertenecientes a esta saga, analizaremos algunas de las muñecas producidas por firmas occidentales que han dejado una cierta huella en la sociedad. Este es el caso de la eterna muñeca Barbie, las menos conocidas y apreciadas Bratz y, a día de hoy, las múltiples Monster High. Mediante estos tres modelos se nos han dado a conocer costumbres y culturas de todo el mundo -algunas en mayor y menor medida, como veremos más adelante-, que muchas veces han pasado desapercibidas por ese matiz que tienen de juguetes que resulta muy limitativo, mediante una serie de elementos que serán, en la mayoría de los casos, tópicos, pero que en ocasiones van mucho más allá.

Imagen promocional de la línea de Bratz Tokyo a Go-go (2004) con una no tan clara inspiración en la cultura popular japonesa, destacando las tendencias del barrio de Harajuku.

Imagen promocional de la línea de Bratz Tokyo a Go-go (2004) con una no tan clara inspiración en la cultura popular japonesa, destacando las tendencias del barrio de Harajuku.

Hemos de tener en cuenta que estos tres ejemplos de muñecas pertenecen al ámbito de las fashion dolls o muñecas para vestir y peinar a la moda, por lo que el elemento que las caracteriza es la ropa y accesorios que las acompañan, prendas sobre las que recaerá la inspiración oriental, sobre todo este es el caso de Barbie -a pesar de que en ella podemos destacar algunos cambios en la morfología del rostro, según la antigüedad del modelo- y Bratz, que ya de por sí presenta una mirada de ojos rasgados. Las muñecas pertenecientes a la serie Monster High han dado un paso más allá al modificarse, según el modelo, su anatomía y su rostro, presentando diferentes cuerpos y moldes según el personaje que analicemos. Un ejemplo de ello que comentaremos en posteriores entregas es el modelo Jinafire Long, como representante de la cultura china, cuyos progenitores son los dragones, con un cuerpo modificado para darle a la piel una apariencia escamosa, dotada de garras e incluso con una larga cola.

Primera edición de la Monster High Jinafire Long, hija de los dragones chinos, con una evidente inspiración en la cultura del Imperio Celeste. Destaca en ella la existencia de una mezcla chino-japonesa de elementos.

Primera edición (Scaris, 2013) de la Monster High Jinafire Long, hija de los dragones chinos, con una evidente inspiración en la cultura del Imperio Celeste. Destaca en ella la existencia de una mezcla chino-japonesa de elementos.

Tras esta primera introducción, esperamos que el lector nos acompañe en este recorrido por el reflejo de Oriente a través de las muñecas occidentales, poniendo de relieve de nuevo, como en el principio de este primer artículo, la fascinación por el mundo oriental por parte de Occidente, así como ese interés que sigue presente a día de hoy y que se refleja, como es el caso, en aquellos objetos de lo más comunes.

Para saber más:

  • Almazán, David. “La seducción de Oriente: De la Chinoserie al Japonismo”,  Artigrama, nº18, 2003, pp. 83-106.

[1] Consistente en la utilización de objetos y temas japoneses, como la flora y fauna, atuendos tradicionales y decoraciones de interiores, para la configuración de diversas obras de arte, siempre subrayando su carácter exótico.

avatar María Gutiérrez (63 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, cursando el máster de Estudios Avanzados con el objetivo de especializarse en arte asiático.


5 Comments

  1. […] entregas anteriores (El reflejo del otro I y El reflejo del otro II), trazamos un breve recorrido por la historia de la muñeca Barbie, un […]

  2. […] ya hemos comentado en entregas anteriores (El reflejo del otro I, II y III), el fin de esta serie de artículos es aproximarnos y definir la imagen de Asia que se […]

  3. […] las entregas anteriores pertenecientes a esta serie de artículos (El reflejo del Otro I, II, III y IV), desde Ecos de Asia no podemos dejar de mencionar la línea de muñecas más […]

  4. […] ya hemos podido ver en entregas anteriores (El reflejo del otro I, II, III, IV, V), distintas líneas y colecciones de muñecas creadas en Occidente se han […]

  5. […] [1] El reflejo del otro I, II, III, IV, V y VI […]

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