Revista Ecos de Asia

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This article was written on 12 Oct 2017, and is filled under Música y escenarios, Varia.

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Entrevista a Kokeshi: de Zaragoza a Japón a través de la música

Hace casi cuatro años, a principios de 2013, llegaba a los medios españoles una inusitada noticia: un par de chicas de Zaragoza acababan de ganar un concurso mundial de canción japonesa, gracias a una sencilla versión de un tema clásico y tranquilo –Nagoriyuki, de la cantante japonesa Iruka- y con un vídeo en el que aparecían tocando delante del Palacio de la Aljafería. El dúo Kokeshi, conformado por Esther Albalá Pelegrín (Zaragoza, 1981) y Laura Andrés Esteban (Zaragoza, 1979) ganó el concurso NHK World, “We love japanese songs! 2013”, frente a participantes de otros treinta y seis países y rápidamente se hizo famoso en España, realizando entonces actuaciones en muchos eventos españoles relacionados con el ámbito nipón (los Salones del Manga de Alicante, Murcia y Barcelona, las Jornaícas zaragozanas, el Hikari de Reus, Expomanga o incluso FITUR), así como en la grabación de diferentes programas musicales para programas españoles, japoneses e italianos.

Desde hace un tiempo, Laura reside en Reikiavik –Islandia-, lo que sin duda ha dificultado del devenir del grupo, pero en los últimos meses, Kokeshi ha retomado su actividad y presencia en la escena japonesa española gracias a la colaboración del guitarrista Jorge Hernández.[1] Por ello, en Ecos de Asia hemos querido hablar con el dúo zaragozano, para conocer la historia tras su formación y estar al tanto de sus próximos proyectos.

EdA: ¿Dónde y cuándo nace vuestro interés por la música, la lengua y la cultura japonesas?

Esther: En mi caso, a través del anime, gracias a las series de animación japonesa que se emitían por televisión a principios de los noventa, así como a las películas del Studio Ghibli. Más tarde, en la Universidad, comencé a estudiar lengua japonesa con el profesor Francisco Barberán y descubrí que me apasionaba el idioma. Mi interés por Japón fue creciendo conforme iba descubriendo su lengua, su gastronomía y más tarde su música.

EdA: Durante los dos miles, las dos formasteis parte del grupo Mangaku Musume (2005-2011), una formación que imitaba el modelo de las grandes bandas de j-pop, y concretamente versionaba temas de una de ellas, Morning Musume. ¿Cómo fue esa experiencia?

Laura: Extremadamente divertida, si bien no exenta de drama. No sé… ¿quién no ha soñado nunca con ser una gran estrella: subirse a un escenario a cantar y bailar con los amigos y que la gente te aplauda luego? (bueno, igual mi concepto del estrellato es algo simple, pero yo es la parte con la que me quedo). Mangaku Musume fue nuestra manera de cumplir ese sueño a pequeña escala. Quedar para ensayar, reírte de las metidas de gamba, coordinarte con otras siete, nueve, doce personas, las bromas, los gallos desafinados, no acordarse de qué paso va luego… dicho así suena muy idílico, porque también hubo desacuerdos, pero que el balance final es sin lugar a dudas muy positivo y oye, que nos lo pasamos de miedo.

EdA: ¿Cómo pasasteis de ser integrantes de Mangaku Musume a formar el Dúo Kokeshi? ¿Nació el dúo tras la disolución de la banda, o surgió antes, como uno de los varios proyectos paralelos?

Esther: Mangaku Musume se disolvió en 2011 y Kokeshi surgió un año más tarde de manera bastante casual. El proyecto comenzó con la intención de preparar el tema Nagoriyuki (“Últimas nieves”) para el concurso We love japanese songs! del canal de televisión japonés NHK. El proceso fue bastante revelador: descubrimos que entre nosotras había una gran afinidad a la hora de trabajar y que disfrutábamos mucho preparando temas y cantando juntas. Así que decidimos seguir adelante bajo el nombre de “Kokeshi”.[2]

Imagen promocional del grupo.

EdA: ¿Conserváis influencias de aquella formación? Dicho de otro modo, ¿es Kokeshi heredero de aquel espíritu, o el único punto en común es la influencia musical japonesa?

Laura: Esta es una pregunta complicada. No creo que sea del todo posible alcanzar un presente sin haberlo basado, para bien o para mal, en un pasado, la gente no evoluciona a trompicones. Pero las formaciones de Mangaku Musume y Kokeshi son manifiestamente distintas y hay una gran diferencia entre cómo se abordan los temas en un grupo de j-pop de corte “idol”, donde lo más importante es el espectáculo, y cómo se presentan y se transmiten cuando las canciones las elegimos y las interpretamos en base a lo que dicen y lo que nos hacen sentir. Por una parte, no se puede negar que hemos llegado a este punto a partir de un interés común en la cultura japonesa que se canalizó primero a través del teatro musical, luego en Mangaku Musume y finalmente en Kokeshi, pero no hay una herencia directa, no es una consecuencia lineal, ya no sólo el tipo de música sino también la intención es totalmente distinta (aunque a mí lo de convertirme en una estrella de la canción me sigue llamando).

EdA: Y tras este repaso a la trayectoria, centrémonos en el Dúo Kokeshi. ¿Cuáles son vuestras principales influencias musicales?

Esther: En primer lugar, hay que puntualizar que hasta el momento nuestro repertorio se compone principalmente de canción folk japonesa y no de temas propios, por lo que no podemos hablar de un estilo personal ni de la influencia de un género musical concreto. No obstante, las dos tenemos gustos musicales muy distintos. A Laura, por ejemplo, le apasiona el heavy metal y en mi caso, la lista de reproducción va desde The Beatles a Silvio Rodríguez, pasando por Norah Jones, Sabina, La Mandrágora o Skatalites. Lo curioso es que pese a tener gustos musicales tan diferentes, hemos sintonizado a la hora de trabajar.

EdA: Vuestro repertorio es muy ecléctico, desde música tradicional hasta j-pop y j-rock. ¿Hay algo (género, grupo, estilo…) con lo que no os atreváis? ¿De dónde proviene este repertorio?

Esther: Ahora me viene a la mente el enka, un género que no hemos incluido hasta la fecha. Vendría a ser como una copla a la japonesa, un estilo de música tradicional que a mí personalmente me parece muy interesante, pero que no nos hemos planteado versionar. Por otro lado, el proceso de selección del repertorio suele ser bastante simple: conocemos una canción, ya sea por pertenecer a la banda sonora de una película, de una serie, por haberla escuchado en la radio o porque alguien nos ha hablado de ella, vemos si nos gusta a las dos, la adaptamos y, si funciona, la incluimos.

EdA: Y la pregunta obligatoria: ¿por qué cantar en japonés?

Laura: Bueno, por una parte, el japonés es el idioma original de las canciones que cantamos. La cultura japonesa se basa mucho en la sutileza y lo que no se llega a decir para transmitir su mensaje y no nos gustaría que se perdiera ese espíritu en la traducción. Incluso habiendo adaptado la canción de Nagoriyuki al castellano, solemos preferir cantarla en japonés. Conociendo el significado de la letra, de alguna manera la sentimos de forma más intensa en su idioma original; no puedo explicar exactamente porqué, pero es lo que pasa. También, si me permitís el uso de topicazos (que suenan baratos pero que a veces son verdad): la música tiene un lenguaje propio, o más bien, es un lenguaje en sí mismo y además un lenguaje universal; no creo que sea absolutamente necesario entender siempre la letra a la primera porque se puede entender la música y, a partir de ahí, buscar ese significado complementario de esas palabras en un idioma que no conoces. Como cuando era pequeña y escuchaba temas en inglés e iba luego a la librería a buscar la traducción (no había Google todavía) porque no entendía de qué hablaban exactamente, pero de alguna forma me llegaban. Vaya rollo os he soltado –bromea-.

EdA: En 2013 participasteis en el concurso We love Japanese songs, organizado por la NHK, y os alzasteis con la victoria entre 225 participantes de más de treinta países que enviaron sus vídeos. ¿Cómo surgió la idea de participar? ¿Cómo recordáis aquella experiencia?

Esther: Lo cierto es que la participación en el concurso se debió a un hecho fortuito. El piso en el que vivía a mediados de 2012, tenía sintonizado el canal internacional japonés NHK y por aquella época seguía con regularidad algunos de los programas que se emitían. Una noche, viendo el programa “El Mundo” (エル・ムンド), me enteré de la convocatoria del concurso. En ese momento recordé una canción que siempre había querido versionar: Nagoriyuki, que popularizó la cantante Iruka a mediados de los 70. Al día siguiente le propuse a Laura participar en el concurso con este tema y ese fue el comienzo de Kokeshi.

EdA: Vuestra victoria tuvo una gran repercusión, tanto a nivel local en Aragón como a nivel nacional. ¿Tenéis alguna anécdota que nos podáis contar sobre cómo vuestro triunfo afectó a vuestras vidas en aquel momento?

Esther: En un primer momento nuestra reacción fue de perplejidad, porque nos habíamos presentado al concurso simplemente para cantar juntas un tema que a mí personalmente me encantaba. Tres semanas más tarde de conocerse el resultado en Japón, los medios de comunicación nacionales se hicieron eco de la noticia y la repercusión mediática fue brutal. Tengo el recuerdo de responder continuamente al teléfono durante una semana y conservo la agenda de aquellos días repleta de citas con televisiones regionales y nacionales, agencias de publicidad, entrevistas de radio, periódicos y revistas especializadas. Todo esto se calmó al cabo de unos días, pero nos dio la oportunidad a largo plazo de asistir a un gran número de eventos y, sobre todo, de conocer a muchas personas a las que ahora apreciamos profundamente.

Esther Albalá y Laura Andrés (2013)

EdA: La canción con la que ganasteis se titula Nagoriyuki, una canción popularizada en Japón durante los años setenta que se ha convertido en un tema intemporal, conocido por todos los japoneses. ¿Cómo os ha marcado a vosotras esta canción a nivel personal? ¿Por qué motivo la escogisteis?

Esther: Descubrí esta canción en 2006, mientras realizaba una estancia en Japón y me enamoré de ella. ¿Quién no ha tenido un amor que no se atreve a confesar? El tema es muy recurrente, pero la melodía y la sutileza a la hora de tratarlo hacen a Nagoriyuki un tema muy especial. Para mí hay mucha poesía en esta canción.

EdA: Además, vuestra victoria os permitió visitar Japón y participar como invitadas en la edición de 2014 de We love Japanese songs. ¿Cuál es vuestro mejor recuerdo de aquel viaje?

Laura: Todo. Todo el viaje es el mejor recuerdo. Desde el momento en el que nos dijeron que íbamos. De hecho, le tuve que preguntar a Esther unas quince veces que si iba en serio porque siempre parece que no te quieres creer las buenas noticias, y ésta era muy buena. Si tengo que especificar un poco, me vienen primero a la mente la profesionalidad del personal de la NHK (la cadena de televisión nacional japonesa) y la experiencia de pasear por Tokio, tanto por los distritos más populares y comerciales como por los barrios más remotos donde es muy sencillo perderse porque en Japón las calles no tienen nombre y el sistema de bloques es un caos.

EdA: Habéis conseguido alcanzar un cierto renombre, precisamente apelando a los muchos y muy diversos interesados en la cultura japonesa. A la larga, ¿buscáis consolidar vuestra carrera musical y convertirla en vuestra profesión, o preferís mantenerla como actividad paralela?

Esther: Las dos estamos de acuerdo en que Kokeshi es una actividad complementaria. También tenemos claro que nuestras inquietudes son muy variadas y nos interesan otras artes como el teatro (Esther) o la ilustración (Laura). Cada una ha elegido una carrera profesional distinta y esto es una ventaja, ya que nos proporciona una gran libertad a la hora de decidir cómo llevar el proyecto de Kokeshi sin presiones. No obstante, aunque no sea nuestra actividad principal, sí que es una parte muy importante en nuestras vidas y el objetivo a largo plazo es seguir tocando juntas y componer temas propios.

EdA: ¿Es posible vivir de la música en un país como España? ¿Hay futuro para la música japonesa en nuestro país?

Laura: Sinceramente, creo que no podemos hacer afirmaciones categóricas al respecto porque, a pesar de nuestro gran amor hacia la música, no hemos hecho de ella nuestra carrera. Pero sí que creo poder asegurar que, en general, no se valoran lo suficiente las profesiones de ámbito artístico. La música, la fotografía, la ilustración, la poesía, el diseño… hay una cierta tendencia a considerar que son “hobbies”, no profesiones, y que los que se dedican a ello no necesitan compensación porque, por una parte, disfrutan haciéndolo, y por otra no les cuesta trabajo ni esfuerzo porque lo llevan a cabo a base de talento, que es como la capacidad mágica de producir sin mover un dedo. Esta desinformación hace que seamos más reticentes a la hora de invertir dinero en un producto artístico (paradójicamente, porque son los que verdaderamente nos hacen sentir más vivos). Y eso, a su vez, ocasiona que sea muy difícil ganarse la vida con ello. Respecto a la música japonesa, tiene su nicho, como todo, pero no le vaticino tampoco un boom tremendo.

EdA: ¿A qué otras actividades os dedicáis en vuestra vida diaria? ¿Guardan relación con Kokeshi?

Esther: En mi caso, imparto clases de lengua japonesa en la Universidad de Zaragoza. También me interesan las artes escénicas y desde 2015 me estoy formando en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza. Intento que todas estas actividades se nutran entre ellas.

Laura: Yo, curiosamente, primero estudié Veterinaria, luego Bellas Artes y ahora me dedico a la fotografía. Quizá el vínculo con Kokeshi no es obvio, pero llega un momento en el que te das cuenta de que todas las artes están íntimamente relacionadas y que unos días te apetece dibujar, otros bailar y otros cantar, pero que todo vienen a ser expresiones diferentes de la misma cosa.

EdA: El hecho de que Laura viva en Islandia es una dificultad añadida. ¿Cómo afecta al grupo?

Laura: Pues lo paraliza todo bastante porque alguna vez hemos intentado ensayar por Skype, pero obviamente la señal se transmite con retraso, así que Esther oye la guitarra dos segundos tarde y yo oigo la voz de Esther tras 4 segundos, con lo que mi segunda voz va retardada 6 segundos. Una fiesta de la desincronización, vaya. Así que nos limitamos a repasar los temas por separado, tantear la composición de temas propios y a planear la conquista mundial. Esther también sigue actuando aquí en España con la colaboración de otros músicos y artistas, así que tampoco es exacto decir que mi estancia fuera paraliza al grupo, tan sólo modifica un poco la dinámica.

EdA: ¿Cuál es el futuro del Dúo Kokeshi, tanto a corto como a largo plazo?

Esther y Laura: En abstracto, diríamos que seguir tocando y cantando juntas. De forma algo más concreta, estamos trabajando en la creación y grabación de temas propios, intentando mantener el mismo estilo que caracteriza a las versiones que hemos estado haciendo hasta ahora; también tenemos intenciones de ampliar repertorio con canción folk japonesa y de seguir tocando en vivo siempre que tengamos ocasión y estemos las dos en el mismo país. Respecto al futuro más inmediato, Esther ofrecerá pronto un recital en la Universidad Autónoma de Madrid, el 2 de diciembre de 2017. Pero nuestra próxima actuación juntas será en diciembre en Japan Festival de Zaragoza.

Jorge Hernández y Esther Albalá durante su actuación en la XVI Semanal Cultural Japonesa de la Universidad de Zaragoza (2017), vía.

EdA: ¡Muchas gracias, Kokeshi! Nos vemos en la próxima actuación.

 

Notas:

[1] Recientemente, Kokeshi (Albalá y Hernández) han actuado en el 2º Concurso de Teatro en Japonés en España (24 de Junio de 2016- Instituto Cervantes -Madrid-), la XVI Semana Cultural Japonesa de la Universidad de Zaragoza (abril del 2017, ceremonia de clausura) y el III Bonodori de Las Palmas de Gran Canaria (octubre de 2017). Tras mucho tiempo, Albalá y Andrés también han vuelto a actuar juntas, en las XX Jornaícas de manga y anime de Zaragoza (septiembre de 2017).

[2] Kokeshi es una palabra japonesa que designa a un tipo de muñeca tradicional realizada en madera. María Gutiérrez nos habló de ellas aquí.

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