Revista Ecos de Asia

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This article was written on 15 Sep 2021, and is filled under Cine y TV.

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“Family Karma” temporada 2: aún más drama

El año pasado, en un artículo anterior de Ecos de Asia, os presentábamos un nuevo reality que acababa de llegar a la televisión norteamericana: Family Karma (2020). Ahora, mientras tratamos de aprovechar los últimos instantes de un verano que se nos escapa, como arena entre los dedos, no podemos dejar pasar la oportunidad de zambullirnos en la segunda temporada de este refrescante producto televisivo, que sigue las andanzas de un grupo de jóvenes de ascendencia india afincados en la siempre soleada ciudad de Miami.

Imagen promocional de Family Karma.

La premisa general del programa sigue siendo la misma: varias familias originarias de la India abren las puertas de sus suntuosos hogares floridanos a las cámaras de Bravo, que se adentran en sus pequeños grandes dramas personales. A pesar de la covid y sus consiguientes restricciones y medidas de seguridad, el plantel se mantiene intacto (salvo alguna nueva incorporación que comentaremos más tarde) pero el drama… el drama realiza un regreso triunfal, redoblando esfuerzos para darnos momentos verdaderamente épicos esta temporada.

Si en 2020 vimos cómo la presión por formar una familia era un tema central en todos los casos, pero especialmente en el de la Anisha Ramakrishna, este año asistimos a la máxima manifestación del peso que suponen estos convencionalismos sociales cuando la propia Anisha decida congelar sus óvulos y empezar a tener citas virtuales con otros solteros de la comunidad india.

El matrimonio es un eje clave en la cultura del subcontinente, y no podía serlo menos en Family Karma. Por ello resultaba llamativo que la única pareja que estaba comprometida, aquella compuesta por Vishal y Richa, no acabara de dar el gran paso. La causa de este largo compromiso era (y seguirá siendo) Lopa, la suegra. Sin embargo, lo que antes eran distanciamiento y frialdad que rozaba la desconsideración, ahora se tornará en un verdadero aislamiento. Tanto es así que la relación pasará por momentos verdaderamente críticos cuando Risha devuelva a Vishal el anillo de compromiso. En esta segunda temporada presenciaremos el calvario de Vishal hacia la madurez para tratar de convertirse en un hombre digno, a ojos de su suegra, a la vez que busca reconquistar el corazón de su amada. Para ello, buscará un piso en el que independizarse por fin de sus padres, emprenderá un negocio de ropa interior masculina, y sorprenderá a Risha con las citas más increíbles, que incluyen desde mariachis a caimanes, al más puro estilo de Florida.

Vishal, en un fotograma de la serie, exhibe su nueva línea de ropa interior.

Lo que aporta interés a esta serie, como a muchos otros productos centrados en torno a los inmigrantes de segunda generación, es el contraste entre las ancestrales culturas que intentan mantener, frente a las problemáticas más puramente contemporáneas y propias de la juventud del hemisferio occidental. Un ejemplo de ello es el caso de Amrit Kapai, que en la anterior temporada servía para encapsular las vicisitudes de la comunidad gay dentro del eminentemente conservador ambiente indio. Pues bien, esta temporada Amrit llevará aún más lejos su lucha por la inclusión cuando se mude a vivir con su novio Nicholas pero, ¿se atreverá a dar el paso y proponerle matrimonio? El primer inconveniente que debe pasar si desea hacer la gran pregunta es salir del armario ante su abuela, una anciana que ignora la sexualidad de Amrit.

Amrit teniendo una emotiva conversación con su abuela en un episodio de Family Karma.

En esta temporada, además, la comunidad LGTB del programa gana un nuevo miembro con la inclusión de Dillon, el pequeño de los hermanos Patel, que al igual que Amrit es gay. Sin embargo, el joven Dillon se encontrará en el ojo del huracán cuando sus comentarios hirientes y cotilleos malsanos sobre Vishal hagan que este explote en un arrebato de ira mal contenida, llegando incluso a las amenazas. Lo que empieza como un desencuentro se convertirá en una auténtica bomba de relojería cuando la tensión se extienda por todos los miembros del grupo, obligados a elegir un bando, así como a las madres de los respectivos contendientes, que protagonizarán igualmente sus disputas en mitad de la hora del cóctel.

Pero lo que todos nos moríamos por ver esta temporada es la relación entre Monica Vaswani y Brian Benni: mejores amigos desde la infancia, la creciente tensión sexual entre ambos fue creciendo a lo largo de la primera temporada, que concluyó cuando Monica rechazó los avances de Brian, desterrándolo a la friend zone. En esta segunda temporada, los dos resurgen con nuevas parejas y se muestran, en apariencia, felices. Brian y su nueva novia, llamada también Monica, protagonizarán momentos de tensión cuando deban decidir hacia dónde va su relación; mientras que Monica Vaswani se encuentra felizmente emparejada con Rish Karam, otro amigo de la infancia y más joven que ella. ¿Podrán Monica y Brian mantener su amistad y alegrarse por sus respectivas relaciones? ¿Cómo sobrellevará Brian un peliagudo triángulo emocional con dos Monicas?

Brian y “las Mónicas” disfrutando de una tarde de patinaje, en una incómoda aunque divertida escena de este reality show.

Como se puede apreciar por esta breve recapitulación de los momentos más relevantes, la segunda temporada depara al espectador todo aquello que pudo atraerle el año pasado: tradiciones indias, dramas familiares, tensión, disputas, romance… pero elevado a la máxima potencia. Las relaciones se rompen y se consolidan en cada episodio, las madres rigen los destinos del clan con mano de hierro mientras se toman unos margaritas, y los jóvenes exhiben sus cuerpos morenos y su inmadurez emocional en fiestas al borde de la piscina. Sin embargo, la segunda temporada nos ofrece aún más drama, más ostentación… y caimanes. ¿Qué más se le puede pedir a un producto televisivo como este?

Los críticos de Family Karma y todo este tipo de programas, que sin duda los hay, hablarán de hedonismo, irrelevancia, incluso de desprecio hacia los problemas reales de la gente cotidiana, máxime en un contexto socioeconómico como el que la covid ha dejado en todo el ancho mundo. Sin embargo, precisamente por ello, a veces necesitamos un poco de hilaridad en nuestras vidas, y sumergirnos en los dramas de este grupo de jóvenes de origen indio puede ser el equivalente televisivo a una fuente de samosas: gratificación instantánea con regusto oriental.

Para saber más:

  • Página web oficial de Family Karma en Bravo.
avatar Laura Martínez (169 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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