Revista Ecos de Asia

Viaje con nosotros: fundamentos y funciones del cartel turístico tradicional japonés II

En un artículo anterior comenzamos a abordar algunas de las características principales que tuvieron –en materia artística y funcional- ciertos de los muchos y muy variados materiales publicitarios (folletos, carteles, etc.) que se produjeron en Japón durante el periodo de entreguerras para fomentar el turismo en el país. En esta ocasión, abordaremos el estudio de dichos carteles analizando las diferentes formas que nos proponen para viajar al archipiélago nipón, así como las maneras de desplazarnos dentro del país en aquel momento. De paso, nos adentraremos en la obra de alguno de los más sobresaliente artistas publicitarios de aquel momento, como Munetsugu Satomi o P. Irwin Brown.

Folleto de 1929 de la O.S.K.

Así pues, en primer lugar, cabe advertir que las más numerosas (y destacadas en cantidad y, seguramente, en calidad) son las representaciones que incluyen referencias al transporte marítimo, entroncando así con la potente iconografía maquinista habitual en el art déco europeo, especialmente en el francés. Destaca sobre la ocasional iconografía de compañías extranjeras,[1] casi siempre aludiendo a elementos previsibles (que por otra parte, también aparecen en compañías japonesas como la O.S.K Line), la realizada por la japonesa N.Y.K., que vertió al mercado profusa información y merchandising de sus numerosos servicios.

Folleto de la President Line de 1930, dedicado a los viajes a oriente

Cartel sobre los viajes a Oriente de la Canadian Pacific

Folleto de la naviera japonesa N.Y.K., de 1932, para la promoción del turismo interno.

Etiqueta para equipaje de la compañía japonesa N.Y.K.

Además de los oportunos pósteres y folletos informativos, son también muy coleccionados sus calendarios, etiquetas para el equipaje y postales promocionales, que nos hablan del lujo de sus enormes vapores en toda una profusa variedad de lenguajes artísticos: desde los más tradicionales, como se aprecia en el caso de las postales, hasta los más vanguardistas, caso de las atrevidas colaboraciones de Munetsugu Satomi (1904-1905).

Calendario de Satomi para la N.Y.K.

Munetsugu Satomi (1904-1995), nacido en Osaka, fue pintor, cartelista y artista comercial. A los diecisiete años, marchó a París como muchos otros pintores japoneses, estudiando primero en la Academie Julian, siendo más tarde el único artista japonés en conseguir entrar en la Academia de Bellas Artes. Amigo y vecino de Tsuguharu Foujita, algunas fuentes le sitúan trabajando junto a Cassandre (por cuyo estilo se ve notablemente influido, como podrá apreciarse en las obras incluidas en el artículo), recibirá numerosos premios y distinciones, decantándose por el arte comercial a partir de 1927. Volverá brevemente a Japón en 1936, donde realizará campañas para las perlas Mikimoto, para la Red Nacional de Ferrocarriles o para la N.Y.K –casos estos últimos que nos atañen-.[2] En el caso de sus creaciones para la popular compañía naviera, utiliza un lenguaje muy cercano al del francés Cassandre, eliminando lo superfluo y basando su diseño en la forma (geométrica) y el color (plano). Satomi, de gran prestigio tanto en Japón como en Francia, realizó algunos de los más innovadores elementos publicitarios para la N.Y.K., entre los que destacan una serie de carteles con imágenes de los vapores y un calendario donde aparecen unas esquemáticas y casi infantiles figuras humanas.

Cartel de Satomi para la compañía naviera.

Igualmente potentes serán las referencias al tren, ejemplificadas especialmente en torno a la promoción de la Red Nacional de Ferrocarriles. La imagen de la locomotora, aunque igualmente impactante, no aparece con tanta frecuencia, posiblemente por su violenta oposición a la apacible naturaleza a menudo representada. A tal efecto, debemos detenernos en del comentario de dos autores sumamente opuestos en la realización de sus campañas. Al primero, Munetsugu Satomi, lo hemos mencionado en líneas anteriores, y lo encontramos en esta ocasión como autor de un célebre y coleccionado poster de 1937, realizado para la Red Nacional de Ferrocarriles. Satomi, impactado por un cartel de Cassandre para el Nord Express, pudo en esta ocasión aplicar al habitual recurso maquinista de la modernidad su mejor geometrismo. En el cartel, la visión atropellada, producida por la dinámica velocidad del tren, del difuso cerezo y el poste con la bandera de Japón son la única referencia a un paisaje nacional, modernizando acaso una imagen transnacionalizada del viaje y la velocidad ya instaurada desde la obra de Turner.

Cartel de Munetsugu Satomi para los ferrocarriles japoneses (1937).

Por el contrario, el holandés P. Irwin Brown,[3] reconocido autor de shin-hanga que produjo dos carteles para el gobierno japonés, empleó una plástica mucho más realista y tradicional, tanto en el lenguaje como en la carga icónica de las imágenes: uno de ellos representa el templo de Itsukushima en Miyajima, destino inevitable del turista Meiji, aderezada con la imagen del ciervo (evocando el tradicional amor por la naturaleza del pueblo japonés), mientras que en el otro se decanta por una escena nocturna compuesta por un torii y un farol de piedra delante de una granja tradicional. Es en esta línea en la que debemos situar la mayoría de imágenes, que, aunque abandonan algunos de los anquilosados dejes del ukiyo-e en favor de la más moderna línea clara, reiteran, como veremos, toda una serie de elementos temáticos.

Cartel de Irwin P. Brown para los ferrocarriles japoneses.

Por último, no debemos menospreciar la aparición de la aviación comercial a principios de la década de los 30, que comenzará muy pronto a ocupar un fuerte lugar iconográfico. La memorabilia aérea de la Japan Air Transportation y de la Compañía Aérea Imperial Japonesa es, a menudo, menos estilizada que la de otros medios de transporte, seguramente porque necesitaba reafirmar su presencia y generar confianza ante el posible viajero. Por ello, es profusa en información objetiva, bien en forma de fotografías que reproducen el interior y exterior de los aviones, bien en forma de texto indicando las principales oficinas de las compañías y sus direcciones o bien con mapas que indicaban las principales rutas áreas de vuelos domésticos y continentales.[4] La estilización gráfica de estos pósteres y folletos es, por tanto, muy escasa, y se limita prácticamente al silueteado de aviones sobre formas geométricas circulares, evocadoras del sempiterno sol naciente, o más complejas, en recuerdo de flores de gran carga simbólica tradicional como el crisantemo.

Folleto de la N.H.K. (1938), que combina las siluetas de los aviones con motivos florales de gran calado simbólico.

En definitiva, puede ya apreciarse como, sea cual sea el medio de locomoción para el cual se propone el viaje, los símbolos y recursos culturales a los que se acude en el caso de los materiales más tradicionalistas son constantes y recurrentes. Este y otros temas serán abordados con mayor detalle en los próximos artículos de la serie.

 

Notas:

[1] Durante este periodo se generalizan los cruceros alrededor del mundo, siendo muchas compañías, como la Dollar Steampship Line, la Prince Line o la Canadian Pacific, las que realizan paradas en Japón.

[2]Más adelante, en 1938, de vuelta en París, será nombrado secretario de la Asociación de Artistas Japoneses en París. Satomi pasará el periodo de la Segunda Guerra Mundial en Bangkok (donde también trabajará como profesor), volviendo a Francia en 1952, donde continuó trabajando como artista comercial. Para más información, véase Buisson, Sylvie, Foujita: Catalogue de L’Oeuvre. París, ACR Édition Internationale, 2001, pp. 103 y 136.

[3] Originario de Rotterdam, estudió pintura en Ámsterdam y muy pronto comenzó a viajar por Europa y África, financiándose gracias a su obra. En Londres se introdujo en el mundo del arte comercial, fundando junto a Rickman Ralph la firma Ralph and Brown, que realizó encargos para la National Radio Corporation y el London City Council. Durante la década de los 30 viajó por gran parte de Asia, destacando sus estancias en Java, China y Japón, en donde se estableció en 1934 y donde llevó a cabo una fructífera colaboración con el editor Watanabe Shozaburo, que le granjeó fama como artista e ilustrador. Para más información, véase http://www.hanga.com/bio.cfm?ID=30.

[4] Por ejemplo, un folleto de la JAT de 1936 menciona las oficinas de Tokio, Toyama, Nigata, Nagoya, Osaka, Tottori, Matue, Tokusima, Koti, Jukuoka, Urusan, Keizyo, Heizyo, Singiyo, Dairen, Naha, Taihoki, Taityu, Takao, Giran y Karenko. El mismo folleto incluye un mapa con las rutas aéreas, en el que se señalan como aeropuertos ciudades de Japón, Corea, Taiwán y Manchukuo.

avatar Marisa Peiró Márquez (127 Posts)

Marisa Peiró Márquez (marisapeiro@ecosdeasia.com) es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. En esta misma universidad se licenció en Historia del Arte y realizó el Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte, así como el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses. Se especializa en el Arte y la Cultura Audiovisual de la primera mitad del s. XX, y en las relaciones artísticas interculturales, especialmente entre Asia y América Latina (fue becaria del Gobierno de México), con especial interés en el Sudeste Asiático y en Oceanía.


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