Revista Ecos de Asia

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This article was written on 21 Nov 2016, and is filled under Historia y Pensamiento.

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La homosexualidad y la sociedad japonesa actual II: política y tradición.

Introducción:

Tras ver en el capítulo anterior[1] cómo la homosexualidad incidía en las empresas y en las escuelas niponas, en este se analizaran brevemente cuáles son las ideas de los partidos políticos japoneses acerca de las sexualidades niponas. También se verán cuáles son los valores tradicionales de la sociedad japonesa y como ésta impide actuar a los ciudadanos como realmente querrían por miedo a no encajar.

Además, debido a la importancia que están teniendo en España géneros de manga como el yuri o el yaoi, se hará un breve repaso de ambos géneros, viéndose su historia y su estado actual.

La homosexualidad en la política japonesa:

La homosexualidad en el ámbito político no ha sido tratado de manera muy abierta, aunque si hay personajes que, de una forma o de otra, se han posicionado a favor o en contra de estas conductas sexuales. Uno de estos casos se puede encontrar en el año 2007, cuando Kanako Otsuji, miembro del Partido Democrático de Japón, se casó de manera ilegal con Maki Kimura. Este enlace público fue muy analizado en los medios de comunicación japoneses, pues se trata de dos mujeres que se casaron durante una festividad LGBTI+. A pesar de ello, en 2013 fue propuesta para ocupar un cargo en la Dieta Japonesa, y lo hizo como sustituta durante unos meses, parece que el planteamiento de la homosexualidad también está cambiando en el terreno político.

Boda ilegal de Kanato Otsuji y Maki Kimura.

Boda ilegal de Kanato Otsuji y Maki Kimura.

Otro político defensor de los derechos homosexuales es Taiga Ishikawa, concejal de la ciudad de Tokio, quien reconoció abiertamente ser homosexual en 2002. Un discurso que dio en el año 2011, tras convertirse en concejal de Tokio, dio una nueva visión de la homosexualidad:

Espero que mi victoria electoral pueda ayudar a aquellos que son como yo a tener esperanzas para mañana, ya que muchos de ellos no pueden aceptarse a sí mismos, se sienten solos y aislados, e incluso se suicidan. Muchos LGBT, o minorías sexuales, se dan cuenta de ello cuando están en las escuelas de primaria y de secundaria, muchos de los cuales son funcionarios. Como miembro de la asamblea del barrio, me gustaría reforzar el apoyo a los niños LGBT en las escuelas.[2]

Este reconocimiento no produjo ningún problema a su carrera política; de hecho, fue candidato para formar parte del parlamento japonés en el 2014, aunque no logró salir electo.

Esta difusión de los derechos de los homosexuales ha hecho que Disneyland Tokio y el templo budista del siglo XVI Shunkôin ofrezcan a todo tipo de parejas (heterosexuales y homosexuales) la oportunidad de casarse de manera ficticia desde el año 2014.

Finalmente, el matrimonio homosexual fue aprobado en el distrito de Shibuya el 31 de marzo de 2015, lo que parece ser que está teniendo repercusiones en toda la demografía de Japón (un ejemplo se encuentra en el distrito de Setagaya, donde también quieren legalizar estas uniones). A pesar de la legalización, según una encuesta realizada por el Centro de Opinión Pública de Japón en el año 2015, dice que el 52% de los japoneses rechazan las uniones homosexuales, y el 62% de los encuestados dicen no estar cómodos con la presencia de la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que son los sectores más adultos aquellos que impregnan la demografía japonesa, ya que los jóvenes aceptan estas uniones en más del 70%.

Ahora bien, está encuesta habría que separarla por sexos. De los encuestados, un 51,7% dijeron ser tolerantes con las relaciones afectivas entre hombres, mientras que un 56% lo son con las relaciones lésbicas. En cuanto a la aceptación por sexos, el 41,2% de los hombres ve bien las relaciones entre personas del mismo sexo, mientras que en el caso de las mujeres, la cifra de aceptación se eleva a un 63,2%.

En esa misma encuesta, también se preguntó acerca de los cambios de sexo. El resultado de dicho apartado de la encuesta es que un 60% los tolera, pero si el que desea cambiarse de sexo es un familiar, el porcentaje de aceptación disminuye a un 30%.

En cuanto al Partido Liberal Demócrata, dirigido por el Primer Ministro Shinzô Abe, opina que hay que ser cauteloso con la aceptación de la homosexualidad. Este partido político tiene unas ideas tradicionales acerca de la familia y cree que las uniones homosexuales desestabilizarán y romperán ese ideal. Es por ello por lo que Shinzô Abe se niega a reformar la Constitución para incluir a los matrimonios homosexuales en ella.

Pero Shinzô Abe no es el único que cree que los matrimonios homosexuales van en contra de los valores japoneses. El asambleísta de Tokio, Junji Koizumi, por ejemplo, dice que el matrimonio homosexual es una negación de los valores japoneses, debido a que no pueden tener hijos, y la asambleísta de la ciudad de Ebina, Masimi Tsurusashi, dijo que la homosexualidad es un desorden. Opiniones parecidas a las de éstos asambleístas se encuentran entre los miembros del Partido Liberal Demócrata.

Por el contrario, la esposa del Primer Ministro, Akie Abe, es una de las mayores defensoras de los derechos de la comunidad LGBTI+, como se pudo ver cuando encabezó el Desfile del Orgullo Gay de Tokio del 2014.

Akie Abe, esposa del Primer Ministro nipón, en el Desfile del Orgullo Gay de Tokio del año 2014.

Akie Abe, esposa del Primer Ministro nipón, en el Desfile del Orgullo Gay de Tokio del año 2014.

La extensión de este fenómeno homosexual ha llegado incluso al Parlamento, donde hay un comité que estudia cómo acabar con la discriminación. Además, ciudades como Yokohama han anunciado nuevos festivales LGBTI+.

Por lo tanto, se puede ver cómo hay grandes diferencias entre unos partidos políticos y otros, y entre diferentes personalidades políticas. Parece ser que, cada vez más, la homosexualidad es aceptada en el terreno político, pero aún quedan por reformar bastantes leyes para que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos que las heterosexuales.

Valores japoneses en las relaciones sociales tradicionales:

Una de las principales razones por las que la homosexualidad no es del todo aceptada en Japón es por el tatemae y el honne. Estos dos elementos son fundamentales para comprender a la sociedad japonesa; se trata de dos caras de una misma moneda, una representa lo que se debe hacer para ser bien visto por la sociedad, y la otra simboliza los verdaderos sentimientos y las acciones que uno desea hacer pero que no puede llevar a cabo para no ser mal visto por la comunidad. De este modo, se podría definir tatemae como “fachada”, es decir, la adaptación de las opiniones, los sentimientos y la manera de ser al entorno; y honne sería el interior, es decir, los sentimientos y las opiniones reales.

La homosexualidad se integra dentro de este último concepto. De este modo, las personas que presentan esta condición sexual no suelen reconocerlo públicamente por miedo a lo que puedan opinar los miembros de la familia, los compañeros de trabajo o las amistades. Esto da lugar a que algunos se casen con personas del sexo opuesto por el mero hecho de aparentar estar de acuerdo con ética social.

Pero este rechazo también tiene que ver con otros valores tradicionales además del tatemae y el honne. Por ejemplo, los japoneses imperan en mantener el wa, es decir, la armonía del grupo, por lo que es importante no destacar ni ser diferente, ya que estas personas son consideradas como “desviadas de la norma” y, por lo tanto, marginadas y rechazadas por la comunidad. Este pensamiento japonés se acompaña del rei, es decir, los modales o la cortesía que hacen que la armonía del grupo sea posible.

Además, a estos términos habría que añadir el concepto de grupo y el de amae. El grupo japonés se podría definir como uchi, es decir, las personas pertenecientes a un mismo grupo, mientras que soto serían las personas de otro grupo, es decir, conocidos. El amae, por otro lado, es la relación de dependencia entre los diferentes miembros de un grupo, caracterizándose por ser un amor pasivo y tolerante que mantiene unida la uchi.

Si se tienen en cuenta todos estos valores tradicionales del país nipón, se puede llegar a entender por qué la homosexualidad no es tan aceptada en el país. En primer lugar, hay que tener en cuenta que en Japón no se puede romper el wa, ya que al hacerlo, siendo diferente de algún modo, la persona sería expulsada del uchi y sería condenada al ostracismo, algo muy preocupante en Japón debido a la gran importancia que se da a este sentimiento de grupo.

Para poder formar parte del grupo, hay que tener en cuenta las relaciones de dependencia, amae, así como las normas de cortesía, rei, ya que son las dos características fundamentales que mantienen unidas al grupo.

En cuanto al tatemae y al honne, el grupo establece unas normas sociales que se han de cumplir para no romper el wa, y estas han de ser cumplidas a pesar de lo que uno realmente desee hacer, honne. Por ello, hay que actuar según los preceptos que la sociedad ha impuesto como normal, tatemae.

La homosexualidad rompía con todo lo establecido por este sistema de relaciones sociales, y puede que esa sea la razón por la que no ha sido tan aceptada en Japón hasta hace algunos años. Romper esas normas sociales provocaba que uno fuese condenado al ijime, es decir, al maltrato psicológico y físico por ser diferente al resto, algo que se da tanto en el ámbito estudiantil como en el empresarial. Estas personas condenadas lo único que quieren es encajar, y por ello a veces fingen o actúan de una manera determinada para poder ser aceptado nuevamente por la sociedad. Este sentimiento de querer encajar se denomina sekentei.

Teniendo en cuenta todos estos valores, ¿cómo encaja la homosexualidad? El hecho de ser homosexual rompe con toda esta tradición, y es por eso por lo que muchos homosexuales japoneses deciden casarse con una persona del sexo contrario para aparentar normalidad, no dicen abiertamente acerca de su sexualidad y prefieren herirse a sí mismos o suicidarse para no recibir esa discriminación.

Parece que este sistema está cambiando poco a poco en Japón, donde uno puede estar en un grupo donde la homosexualidad no se vea como algo extraño, no rompiendo así la armonía y no siendo condenado a la soledad; pero aún falta mucho por hacer para que la sociedad lo acepte totalmente, igual que en el resto del mundo.

La homosexualidad en el manga, el anime y los dorama japoneses:

La homosexualidad, igual que en Occidente, se ha reflejado también en la literatura y en la televisión. En Japón, hay dos medios que son muy simbólicos, tanto para el propio país como para los extranjeros: el manga y el anime, y los dorama.

En estas tres vertientes hay géneros que tratan la homosexualidad. A la homosexualidad masculina se le conoce como yaoi, género que, además de las relaciones sentimentales de dos hombres, contiene escenas de sexo explícito, o como shônen-ai, género que se basa en las relaciones amorosas entre hombres, siendo más suave que el yaoi. En cuanto a la homosexualidad femenina, se encuentra el yuri, que es lo mismo que el yaoi pero con mujeres en vez de hombres, y el shôjo-ai, que sería la vertiente lésbica del shônen-ai masculino. Actualmente, debido a la insistencia de las organizaciones LGBTI+, todo lo que engloba las relaciones homoeróticas masculinas es conocido como Boys’ Love, y las femeninas como Girl’s Love.

Los cuatro géneros fueron pensados para el público femenino joven, ya que suelen ser historias románticas. Con el paso de los años, el yuri se ha convertido en un género más vinculado a los hombres, mientras que el yaoi sigue siendo visto y leído, principalmente, por mujeres.

El comienzo de estos géneros homosexuales fue en la década de los años setenta con el manga homoerótico femenino Shiroi Heya no Futari (1971), de Yamagishi Ryohko, al que siguió Berysaiyu no Bara (1972), de Ryoko Ikeda. En cuanto a los manga de tématica Boys’ Love, el primero de ellos fue Toma no Shinzô (1975), de Moto Hagio, seguido de Kaze to ki no uta (1976), de Keiko Takemiya. En cuanto a los anime, que son versiones de manga adaptadas a la animación, comenzaron con las proyecciones de estos géneros durante la década de los ochenta, como fue el caso de Berysaiyu no Bara (1980) y de Kaze to ki no uta (1987).

Portadas de Shiroi Heya no Futari y Toma no Shinzô.

Portadas de Shiroi Heya no Futari y Toma no Shinzô.

El manga y anime transgénero también existe y es muy popular. El primero de ellos fue Ribbon no Kishi (1954), de Osamu Tezuka, el cual fue adaptado al anime en 1967. Hay que tener en cuenta que no se trata de historias en donde el cambio de sexo sea algo real, sino que los hombres aparentan ser mujeres y viceversa. Por ejemplo, son muy comunes los mangas donde una protagonista femenina parezca físicamente un chico, dando lugar a muchas situaciones humorísticas.

Portada de Ribbon no Kishi.

Portada de Ribbon no Kishi.

A pesar del éxito de estos género, el problema que presentan es que ofrecen visiones estereotipadas de las relaciones homosexuales, repitiéndose siempre los mismos roles. Siempre hay dos personajes principales, siendo uno de ellos el “personaje masculino” o “activo”, conocido como seme en el yaoi o como bara en el yuri, y, el otro, el “personaje femenino” o “pasivo”, conocido como uke en el yaoi o como yuri en el yuri, siendo los personajes “activos” los racionales, fuertes y grandes, mientras que los personajes “pasivos” son emocionales, pequeños y frágiles. Esto ha hecho que estos géneros sean muy criticados por las organizaciones LGBTI+, pues transmiten una imagen idílica y estereotipada de la realidad, no tratando nunca los problemas que tienen estos pequeños colectivos.

Ya en los años noventa y en el siglo XXI, aparecieron dorama[3] de estos géneros. En el año 2015 se ha emitido la primera serie lésbica japonesa, Transit Girls (7 de noviembre de 2015), siendo muy criticada por las organizaciones LGBTI+, tanto por su argumento como por la idealización que presenta del archipiélago nipón.

Estas producciones homoeróticas, hasta hace pocos años, no fueron muy bien recibidas en Occidente. Esto es debido a que licenciar una obra de este género en Europa era condenarse al fracaso. Actualmente esto ha cambiado, siendo Italia y Alemania los países europeos que más demandan este tipo de mangas. Y, España, no ha sido muy diferente al resto de los países europeos. Las editoriales Glénat España (actual Editores de Tebeos), Norma Editorial, Planeta DeAgostini y La Cúpula intentaron publicar este tipo de obras a finales de los años noventa y principios del siglo XXI, pero no obtuvieron un buen resultado de ventas, por lo que dejaron de traer esos géneros al país. Pero en el año 2013 surgieron dos nuevas editoriales de manga, Milky Way Ediciones y Ediciones Tomodomo, las cuales, por lo que parece, han tenido un gran éxito licenciando obras de temática homosexual; e incluso la propia Ivrea Editorial está empezando a traer obras de este género. Parece ser que, poco a poco, España se está convirtiendo en una gran consumidora de manga homoerótico.

A pesar de las críticas que han suscitado, en realidad estos géneros no necesariamente tienen que retransmitir la verdad de Japón, ya que están concebidos como medios de entretenimiento para escapar de las normas sociales. Es por ello por lo que estos mangas no suelen tratar temas acerca de la discriminación o de la legalidad del matrimonio homosexual, aunque parece que, cada vez más, se está trabajando en este tipo de contenido.

Conclusiones:

Retomando la pregunta inicial  del anterior artículo (¿hasta qué punto se ha retrocedido?), el país nipón era más liberal, en cuestiones sexuales, entre los siglos X-XVIII que en la actualidad. Parece ser que esto no es algo único del país nipón, ya que también se dio en países como Italia, Grecia o China, pero en ninguno de ellos la homosexualidad estaba tan asumida como en Japón.

Es posible que la modernización que sufrió el país desde finales del siglo XIX fuese el principal causante del rechazo hacia la homosexualidad, posiblemente por la influencia del pensamiento conservador y cristiano de Occidente. Parece ser que, en los últimos años, Japón se está volviendo más liberal, pero es muy difícil pensar que, a corto plazo, la homosexualidad será aceptada en Japón por completo.

Uno de los mayores causantes de la mala aceptación tiene que ver con las personas nacidas y criadas durante la época imperial japonesa, donde los hombres y las mujeres tenían que procrear para dar nuevos soldados al ejército japonés. Hay que tener en cuenta que Japón es un país que tiene más población anciana que joven, habiendo más personas mayores de 50 años que menores, lo cual hace que impere una ideología y un pensamiento conservador, en el cual la homosexualidad tiene poca cabida.

Pero también se está viendo cómo las personas jóvenes apoyan a estos colectivos minoritarios, pudiendo ocurrir que, dentro de veinte años, la homosexualidad sea mucho mejor aceptada en el país nipón.

Otra de las características que tiene el archipiélago japonés es el de transmitir en sus medios de comunicación y de entretenimiento una imagen idealizada y perfecta de la homosexualidad, cubriendo así las carencias que tiene el sistema legal japonés acerca de estos colectivos; pero con el incipiente crecimiento de las organizaciones y de las asociaciones que luchan por los derechos de la comunidad LGBTI+, se está consiguiendo un cambio de mentalidad en todo el panorama japonés, viéndose cómo celebridades y políticos de alto rango defienden, cada vez más, a estas minorías sexuales, dándose incluso instrucciones en los colegios y en los institutos sobre cómo afrontar estos problemas de discriminación sexual.

Aun así, queda mucho camino por recorrer para que la homosexualidad sea aceptada en una proporción mayor a la actual, pero eso es una lucha que existe en todos los países industrializados del mundo. Y hay que tener en cuenta la especial mentalidad de los japoneses, con unos valores que difícilmente podrán desaparecer, sino que se tienen que adaptar a la nueva época. Es por esta razón por la que hay que confiar y creer en los colectivos japoneses jóvenes.

La sociedad japonesa está cambiando, y las gráficas, así como las noticias de los medios de comunicación, son un ejemplo de ello. Pero estos cambios tardarán mucho en arraigarse en Japón, y siempre estarán presentes sus rasgos tradicionales, pues, como bien dice Carlos Aquino Rodríguez: «Hay cambios en la sociedad, pero estos son lentos y graduales y siempre seguirá conservando características peculiares japonesas».[4]

Para saber más:

  • Chocontá Piraquive, Alexandra. Manga yaoi y Fujoshis: exploración de la propia voz del deseo como alternativa al gobierno de la sexualidad juvenil. Bogotá, Universidad Javeriana, 2014.
  • McLelland, Mark J. “Salarymen Doing Queer: Gay Men and the Heterosexual Public Sphere in Japan”, en Research Online. Australia, Universidad de Wollongong, 2005.
  • Sugimoto, Yoshio. An Introduction to Japanese Society. Cambridge, Universidad de Cambridge, 2002.

Notas:

[1] Disponible aquí.

[2] Cita original disponible aquí.

[3] Los dorama son adaptaciones de manga o de novelas a la pequeña pantalla en formato de películas o de series

[4] Cita original disponible aquí.

avatar Daniel Rodríguez (27 Posts)

Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo y con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca. Ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones Laudeo, la Universidad de Salamanca y Satori Ediciones.


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