Revista Ecos de Asia

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This article was written on 03 Jul 2017, and is filled under Cine y TV.

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La visión de la cultura japonesa en el cine español de autor: de Mapa de los sonidos de Tokio (2009) a Magical Girl (2014)

La Real Academia Española de la Lengua define el cine de autor como “cine realizado por un director que además es guionista y procura imprimir a su obra un estilo propio”. O lo que es lo mismo, el resultado audiovisual de una labor de creación que gira única y exclusivamente alrededor de un individuo. En este sentido, es cierto que, principalmente desde las grandes olas de renovación europeas surgidas a mediados del siglo XX (Nouvelle Vague francesa, Free Cinema inglés, Neorrealismo italiano, Nuevo cine español), se han erigido en el panorama mundial numerosos cineastas que encajan dentro de esta premisa. Si se analiza el cine español más actual, se observa que en los últimos años muchas de las películas que responden a este perfil han alcanzado un enorme prestigio, desde La herida (2013, Fernando Franco)[1] hasta La muerte de Luis XIV (2016, Albert Serra).[2]

Un aspecto sobre el que quizás no se haya trabajado todavía es la imagen que estos autores ofrecen de otras culturas, otros espacios al margen de su zona de confort personal. En este sentido, el texto actual se ofrece como una pequeña reflexión acerca de la imagen que, en los últimos años, algunos cineastas españoles han ofrecido sobre el universo japonés. Si bien es cierto que, de manera general, la cinematografía occidental tiende a caer en estereotipos simples, y muchas veces erróneos, es necesario estudiar de qué modo los directores más independientes realizan esta misma labor.

La elección de los largometrajes se ha basado no solo en su repercusión social (ambos fueron en su momento títulos bastante mediáticos), sino también en el tratamiento que se hace del país nipón, puesto que el punto de vista desde el que se trabaja resulta completamente antitético en una y otra película. En ninguno de los dos casos se entrará a valorar su calidad fílmica, puesto que no se considera relevante para el tipo de estudio que se quiere abordar en estos instantes.

Respetando el orden cronológico, le corresponde a Mapa de los sonidos de Tokio (2009)[3] de Isabel Coixet comenzar el análisis planteado. Narra la historia de Ryu, una joven japonesa solitaria que lleva una doble vida: no solo trabaja en la lonja de pescado del mercado de Tokio, sino que ocasionalmente ejerce de asesina a sueldo. Un día recibe el encargo de acabar con la vida de David, un español afincado en Japón que regenta una tienda de vinos y cuya novia se ha suicidado recientemente.

Las críticas negativas al largometraje fueron numerosas, especialmente aquellas que veían en éste una visión errónea de la cultura japonesa. Se puso en entredicho el tratamiento formal que la directora había dado a éste, en el que primaban las escenas pausadas y el equilibrio estético, todo un homenaje a la cinematografía oriental. Pero no solo eso, sino que los propios contenidos insertos en la cinta fueron objeto de debate. Igual que había hecho Sofia Coppola en Lost in Translation (2003), Coixet se sumerge en la capital nipona intentando captar su esencia más pura. Sin embargo, en ocasiones el exotismo de ésta embriaga a la autora de tal manera que la fidelidad a la realidad queda en entredicho.

Resulta extraño observar cómo el comienzo de la película se centra en el nyotaimori,[4] una práctica poco habitual entre los japoneses y que, no obstante, en Occidente se interpreta como algo normalizado en el país nipón. Sí que es cierto que, en otras ocasiones, simplemente cae en los clichés más extendidos: la escena del karaoke, la imagen de la protagonista en el vagón reservado a las mujeres, la gastronomía japonesa a base de ramen y sushi o las tradiciones sintoístas (religión mayoritaria del país). Además, se observa como la propia protagonista se inserta en un subgénero muy extendido en las películas de acción asiáticas (sobre todo el anime): el Girls with guns  (chicas pistoleras). Sergi López, quien interpreta al protagonista masculino, tampoco se libra de los estereotipos, ¿o acaso no resulta peculiar que, tras su negocio vinícola en Tokio, decida abrir un local dedicado al sake en Barcelona?

En Magical Girl (2014)[5] de Carlos Vermut el prisma es otro. En ella Luis, un profesor de literatura en paro, tratará de hacer realidad el último deseo de su hija Alicia, una niña de doce años con cáncer terminal. Ésta quiere tener el vestido oficial de su serie de dibujos animados favorita: la japonesa Magical Girl Yukiko. Sin embargo, el elevado precio de éste hará que Luis ponga en marcha una oscura cadena de chantajes, en la que se verán involucrados Bárbara, una atractiva joven con trastornos mentales, y Damián, un profesor retirado que oculta un misterioso pasado.

La principal diferencia con el título anteriormente propuesto radica en la localización de la cinta, puesto que, en este caso, los elementos asiáticos se trabajan desde un contexto español. Sin embargo, ello no interfiere en el hecho de poder analizar el tratamiento que se da a éstos, o lo que es lo mismo, sirve para estudiar de qué manera se reciben en España las influencias japonesas. La película se podría definir como una mezcla de cine costumbrista, y a su vez crítico, español con una acertadísima dosis de cultura pop asiática. Y es que esta última es precisamente la que actúa, con el vestido como perfecto macguffin[6] de telón de fondo, como auténtico mecanismo explosivo para toda la trama. Todos los personajes son una especie de magical girl que luchan, con sus particulares “poderes”, para lograr cumplir sus objetivos. Un estilo de anime y manga, también llamado mahō shōjo o “niña mágica”, perfectamente arraigado en la cultura nipona.

De una manera u otra, merece la pena contemplar cómo los dos autores han recurrido a elementos vinculados con el ámbito japonés para incluir en sus producciones. Con mayor o menor acierto, en ambos casos el peso que les otorgan es vital, alzándose como piezas clave de éstas. En definitiva, está claro que el exotismo oriental no solo atrajo a los grandes pintores de finales del siglo XIX, sino que sigue siendo una inagotable fuente de creatividad para los artistas actuales.

Para saber más

Mapa de los sonidos de Tokio:

Magical Girl:

Notas:

[1] Entre otros, consiguió en el Festival de San Sebastián de 2013 el Premio Especial del Jurado y la Concha de Plata a la Mejor actriz, y en 2014 dos Premios Goya (Mejor dirección novel, Fernando Franco, y Mejor actriz protagonista, Marian Álvarez).

[2] Película mejor valorada del Festival de Cannes 2016 en todas sus secciones.

[3] Mapa de los sonidos de Tokio (2009). País: España. Director: Isabel Coixet. Guión: Isabel Coixet. Música: Varios. Fotografía: Jean Claude Larrieu. Reparto: Rinko Kikuchi, Sergi López, Min Tanaka, Manabu Oshio, Takeo Nakahara, Hideo Sakaki.

[4] Arte de comer sushi sobre cuerpos desnudos, generalmente de mujeres.

[5] Magical Girl (2014). País: España. Director: Carlos Vermut. Guión: Carlos Vermut. Música: Alessio Nanni. Fotografía: Santiago Racaj. Reparto: Luis Bermejo, Bárbara Lennie, José Sacristán, Israel Elejalde, Lucía Pollán, Alberto Chaves, Teresa Soria Ruano, Miquel Insúa, Elisabet Gelabert, Javier Botet.

[6] Elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en el argumento en sí.

avatar Ana Asión (41 Posts)

Licenciada en Historia del Arte, Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte, Máster en Gestión del Patrimonio Cultural y Máster en Profesorado por la Universidad de Zaragoza, en la actualidad me encuentro realizando el doctorado en Historia del Arte cuya tesis lleva por título La Tercera Vía: revisión, actualización y debate historiográfico en el cine español del tardofranquismo. Para el mismo soy beneficiaria de un contrato predoctoral por parte de la Diputación General de Aragón.


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