Revista Ecos de Asia

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This article was written on 03 Ene 2017, and is filled under Historia y Pensamiento, Varia.

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¿Llegan los Reyes Magos de Oriente al país del sol naciente?

Los Reyes Magos de Oriente, bien conocidos entre los occidentales, forman parte de la tradición cristiana que lleva arraigada en Europa desde hace miles de años, pero éstos no llegan a Japón. A pesar de que en la actualidad la Epifanía del Señor, popularmente conocida como Día de Reyes, se sigue celebrando en Occidente, en muchos casos ya no se hace como una celebración cristiana, sino que se realiza debido a que es una tradición arraigada en muchos países, al igual que ocurre con el Día de Navidad. Pero en Japón todo esto es diferente.

Sí es cierto que las navidades son celebradas en el archipiélago, aunque dichas fiestas son más una época de compras que de reuniones. De hecho, el 24 de diciembre se suele cenar en pareja, siendo una noche romántica que poco tiene que ver con las fiestas familiares que se producen en Occidente ese mismo día. También es extraño para nosotros que, a partir de Nochebuena, las calles y los centros comerciales nipones retiran todo tipo de decoración navideña, difiriendo bastante de lo que ocurre en España, donde los grandes almacenes mantienen esta decoración desde principios de noviembre hasta principios de enero.

En Japón, al contrario que en Europa, los días posteriores a la Navidad son usados para limpiar el hogar en profundidad; el motivo de ello es la purificación del alma de cara al nuevo año. En la noche del 31 de diciembre, los templos budistas tocan las campanas ciento ocho veces para recordar y limpiar los pecados del ser humano, y a partir de la mañana siguiente, hasta el 7 de enero, es el momento en el que se acude a los santuarios sintoístas para pedir buena salud, seguridad y felicidad. En estos templos, muchos nipones tienen por tradición comprar algún omamori, una especie de amuleto protector, y regalárselo a un ser querido.

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Un puesto de venta de omamori

También es común la exhibición de grabados y pinturas de los Siete Dioses de la Fortuna[1] (shichi fukujin) y esculturas del gato de la suerte (maneki-neko). De este modo, las familias piden que este nuevo año les traiga felicidad y suerte.

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Shichifukujin takarabune, Shigemasa Kitao (1739-1820)

Se puede ver entonces que la atracción de la suerte es algo muy significativo para los japoneses. Así, es normal que a principios de enero se monten ferias de muñecos daruma; que son unas figurillas que representan al sacerdote indio Bodhidarma (traducido al japonés como Daruma), fundador del Budismo Zen en China. Estos objetos, sin brazos ni piernas, son utilizados, al igual que los dos ejemplos anteriores, para atraer la suerte y cumplir los deseos de cada uno en este nuevo año.

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Algunos muñecos daruma

Otra costumbre que tienen los nipones es la de comer osechi-ryôri durante los primeros días del año. Los osechi-ryôri son alimentos que se sirven en una caja, normalmente lacada, que recibe el nombre de jûbako y que se compone de varios pisos, algo similar a los bento. En los niveles superiores se suelen encontrar alimentos salados que se pueden degustar durante toda la comida, y el piso más bajo suele contener el plato principal. Los platos que puede contener varían mucho, pero todos ellos tienen un significado especial; así, por ejemplo, el tazukuri, sardinas secas hervidas a fuego lento en salsa de soja dulce, simboliza la fertilización de la tierra, el datemaki, tortilla dulce, se come para tener un buen año académico y cultural, y el kurikinton, castañas mezcladas con puré de patatas dulces, es símbolo de riqueza.

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Ejemplo de un osechi-ryôri

Asimismo, estos primeros días del año son también un momento para jugar, o más bien lo fueron, pues cada vez se hace menos. Antiguamente, era común realizar el tako-age, volar cometas con imágenes de samuráis o personajes del teatro kabuki, practicar el hanetsuki, un deporte de raquetas similar al bádminton, jugar al karuta, un juego de cartas en donde se tiene que continuar un poema con las cartas que cada jugador tenga en la mano, divertirse con el fukuwarai, juego que consiste en poner las diferentes partes del rostro en un dibujo, y distraerse jugando al sugoroku, un juego de mesa similar al de las escaleras y las serpientes. Estas prácticas, muy habituales en niños, apenas se realizan hoy en día, cayendo poco a poco en el olvido.

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Grabado de dos mujeres jugando al hanetsuki

Todas estas tradiciones son muy diferentes a las que una persona occidental está acostumbrada a ver, pero hay dos más que pueden recordar, un poco, a algunas tradiciones que también se realizan en Europa. Una de ellas son las postales o felicitaciones navideñas, conocidas en Japón como nengajo; sin embargo éstas tienen un significado diferente. En España, por ejemplo, las felicitaciones navideñas suelen darse a los familiares y seres queridos entre el 22 y el 25 de diciembre para desear unas felices fiestas y un feliz Año Nuevo. En cambio, en Japón, las nengajo son enviadas entre el 15 y el 25 de diciembre, pero éstas no son abiertas hasta el 1 de enero, pues abrirlas antes significaría tener mala suerte en el nuevo año. Es una tradición que data de 1871, y desde 1899 el servicio de correos nipón estableció que estas felicitaciones, fácilmente reconocibles por escribir en el sobre la palabra “nenga”, no se distribuyesen hasta el 1 de enero, siendo ese día cuando las nengajo llegan a cada buzón. Además, desde 1949, estas postales pueden ser vendidas junto a boletos de lotería; pero a diferencia del gran sorteo de Navidad del 22 de diciembre de España, los premios japoneses no son monetarios, sino objetos para el hogar.

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Nengajo con el número de la lotería

La otra tradición que podría recordar un poco a Occidente es la del otoshidama. En España, el 6 de enero se celebra el Día de Reyes, un evento en el que se entregan regalos a los familiares, especialmente a los niños de la casa; pues, a pesar de que en Japón no se celebra la Epifanía del Señor, los niños si reciben un regalo, pero éste es dado entre el día 1 y el 3 de enero, período conocido como sanganichi, y recibe el nombre de otoshidama.

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Diferentes otoshidama

La gran diferencia con los niños españoles es que éstos recibirán juguetes, ropa, aparatos tecnológicos, etc., mientras que en Japón lo que reciben es dinero. El otoshidama es una bolsita con dinero que es otorgado a los niños y adolescentes por sus familiares. Ese dinero suele ser dividido por los padres a la mitad, dándole la mitad a su hijo para que lo gaste en lo que quiera (juguetes, videojuegos, libros, etc.) y guardando la otra parte en el banco para cuando su hijo vaya creciendo y lo pueda necesitar.

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Otoshidama

La cantidad monetaria que es entregada varía dependiendo de la edad del destinatario. La cantidad suele ser entre quinientos y diez mil yenes, aumentando según el grado escolar en el que uno se encuentre (desde preescolar hasta la universidad, incluida). También hay que tener en cuenta que, a pesar de que el otoshidama se dé a hijos propios, sobrinos e hijos de amigos, lógicamente, los padres darán más dinero a sus propios hijos.

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Celebración del Oshôgatsu (Año Nuevo)

A pesar de todas estas diferencias que hay entre Japón y España en cuanto a estas fiestas, el sentimiento, al final, es muy similar. La razón de ello es porque, actualmente, en España no se celebran las navidades como un acto religioso, sino como una época en la que las personas vuelven a su casa, ven a sus familiares, amigos y parejas, descansan y disfrutan de un corto período de tiempo en el que pueden relajarse y prepararse para el nuevo año que se avecina. En Japón el sentimiento es el mismo, pues aprovechan que desde el 29 de diciembre hasta el 3 de enero se suelen cerrar los negocios y las empresas, para disfrutar de los seres queridos, purificarse y entrar de manera positiva en el año próximo. Así, aunque ambas culturas, la hispana y la nipona, sean muy diferentes, al final tienen sentimientos comunes en estas fechas en donde los grandes protagonistas son el amor, la amistad y la familia.

 

Para saber más:

AA.VV. Japanese Holidays and Celebration. Indiana, East Asian Studies Center, 13 de diciembre de 2005. Última visita 20/12/2016. Disponible aquí.

Kun, Alain. “Otoshidama”, A Japón, 7 de enero de 2007. Disponible aquí.

Notas:

[1] Se trata de siete deidades niponas que atraen la suerte. Éstos son: Ebisu, dios de la prosperidad y la riqueza de los negocios y de la abundancia de las cosechas, Daikokuten, dios del buen comercio, Bishamonten, dios de la fortuna en la guerra, Benzaiten, diosa de las artes, Fukurokuju, dios de la sabiduría y la riqueza, Jurôjin, dios de la longevidad, y Hotei, dios de la popularidad y guardián de los niños.

avatar Daniel Rodríguez (45 Posts)

Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo y con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca, ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones Laudeo, la Universidad de Salamanca y Satori Ediciones. Actualmente se encuentra estudiando el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional en la Universidad de Oviedo.


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