Revista Ecos de Asia

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This article was written on 06 Jul 2015, and is filled under Varia.

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Muñecas viajeras I. Destino: Estudios fotográficos

El fin de esta serie de artículos es aproximarnos a la recepción de las muñecas tradicionales japonesas, conocidas con el término ningyô, en Occidente, considerando su presencia en medios tales como la fotografía y la publicidad, entre otros. Podríamos considerar estas deliciosas figuras como pequeñas viajeras que, ya sea gracias a los trotamundos y turistas que deciden adquirirlas a modo de souvenir, un recuerdo de su estancia en el País del Sol Naciente, o como a su exportación a Occidente -sobre todo a Europa y Norteamérica-, llegaron a lugares muy alejados de su Japón natal. Prueba de ello son los distintos objetos que comentaremos más adelante.

El término que se utiliza en Japón para denominar a las muñecas tradicionales es ningyô (人形), formado por los kanji, nin (人, humana) y gyo (形, forma), por lo que la palabra significa literalmente “forma humana”. Sin embargo, este término fue traducido al inglés como doll, vocablo que ha llevado a que en Occidente las ningyô se identificaran con nuestra definición de muñeca como juguete infantil. Hemos de tener en cuenta que originalmente estos objetos no sólo responden a esta acepción, sino que también desempeñan funciones como amuletos protectores contra los malos espíritus, objetos propiciatorios de buen augurio, modelos de conducta, objetos de apreciación estética o meros souvenirs del propio Japón, a modo de conmemoración de diversos acontecimientos.

El mayor desarrollo de su producción tuvo lugar en el Período Edo (1603/1615-1868), una época en la que Japón vivió en paz y prosperidad. Esta etapa se caracterizó por el férreo control al que se sometió a todos los sectores de la sociedad (especialmente a los señores feudales o daimyô), que garantizó la estabilidad interior, el aislamiento del país y el espectacular desarrollo del arte y las artesanías, así como del comercio, que trajo consigo el auge y expansión de la burguesía. En consecuencia y considerando lo expuesto anteriormente, se produjo un importante auge de talleres artesanales dedicados a la producción de este tipo de objetos, lo que permitió un aumento de su consumo que, a su vez, se extendió entre los distintos estratos de la sociedad. Estas circunstancias históricas propiciaron el desarrollo de la producción y el consumo de ningyô.

Esta producción se mantuvo en el Período Meiji (1868-1912), época en la que Japón abrió sus puertas a Occidente. En esta etapa, el descubrimiento y la fascinación que produjo Japón en los países occidentales dio lugar al Japonismo (que tuvo lugar principalmente entre la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX), entendido como la seducción e influencia del país nipón en todos los ámbitos de la vida finisecular. En el caso que nos ocupa, no podemos dejar de lado el auge del coleccionismo de objetos asiáticos a partir de la segunda mitad del siglo XIX, siendo París uno de los centros de mayor importancia al que acudían los coleccionistas más apasionados en busca de piezas de interés. Por otro lado, destaca el papel de las Exposiciones Universales celebradas en las principales capitales europeas y norteamericanas, que supusieron un acercamiento al arte japonés, ya que el gobierno nipón participó en las mismas para mostrar sus productos. Por ejemplo, destaca su participación en la Exposición Universal de Viena (1873), la Exposición Internacional de Filadelfia (1876), o la Exposición Universal de Barcelona (1888), entre otras. Su éxito fue tal que pronto estas muñecas fueron vendidas en tiendas especializadas en Occidente.

El espacio destinado a Japón en la Exposición Universal de Viena (1873) es un claro ejemplo de la presencia de estas muñecas en las diversas Exposiciones celebradas.

El espacio destinado a Japón en la Exposición Universal de Viena (1873) es un claro ejemplo de la presencia de estas muñecas en las diversas Exposiciones celebradas.

Así, en las principales ciudades de todo el mundo (especialmente en aquellas naciones que mantuvieron intensas relaciones comerciales y diplomáticas con Extremo Oriente, como Francia, Gran Bretaña, Alemania, Holanda y Estados Unidos comenzaron a abrirse tiendas especializadas en las que vendían productos japoneses. A partir de este momento, considerando su conocimiento directo por parte del público occidental, empezaron a proliferar las representaciones de ningyô vinculadas a diferentes ámbitos de la sociedad, entre los que podemos citar, a modo de ejemplo, el comercio y la publicidad.

Una de las pinturas de James Tissot titulada Young women looking at Japanese articles (1869, Cincinnati Museum of Art). En el lado derecho de la obra, en un expositor que destaca por las tonalidades doradas, se pueden apreciar unas muñecas japonesas.

Una de las pinturas de James Tissot titulada Young women looking at Japanese articles (1869, Cincinnati Museum of Art). En el lado derecho de la obra, en un expositor que destaca por las tonalidades doradas, se pueden apreciar unas muñecas japonesas.

A pesar de que las ningyô fueron concebidas como un objeto de carácter principalmente ritual y propiciatorio, en Occidente pasarán a ser consideradas como un mero juguete para complacer a los niños. Las muñecas japonesas, sobre todo las que veremos a lo largo de las imágenes de este artículo, conocidas como Ichimatsu-ningyô, son idóneas para los infantes de edades más tempranas, posiblemente porque resultan menos delicadas y frágiles que una muñeca de porcelana debido a sus cuerpos de madera o tela. Si bien, para aquellas niñas más mayores, se prefirieron los modelos de porcelana con rasgos propiamente occidentales, dejando de lado todo exotismo, con el fin de que ellas mismas puedan identificarse con sus muñecas, pasando a ser, además de un pasatiempo, un modelo de conducta y belleza: una joven que viste adecuadamente tiene buenos modales y acata las normas impuestas por su “madre” en el juego. Por otro lado, como se puede apreciar a través de otras representaciones más escasas, las ningyô también llaman la atención y deleitan a damas de mayor edad (nunca a hombres, al menos en un primer momento).

En primer lugar, vamos a referirnos a las imágenes fotográficas donde aparecen muñecas tradicionales japonesas cuyas formas han llegado hasta nosotros y que podemos encontrar como piezas museísticas. Estas imágenes pueden fecharse entre las últimas décadas del siglo XIX (1870 aproximadamente) hasta la primera del XX y pertenecen a estudios de diferentes países entre los que sobresalen Francia y Estados Unidos. Las fotografías tienen como protagonistas a niñas acompañadas de una ningyô, o bien de todo su alijo de muñecas entre las que encontramos ejemplos japoneses. Sobre todo aparecen ejemplares de Ichimatsu-ningyô[1] con su correspondiente atuendo tradicional. Hemos de tener en cuenta lo que hemos comentado anteriormente y cómo estas muñecas se consideran como un objeto exótico y atrayente, por lo que su presencia en las fotografías no hace sino poner de relieve el poder adquisitivo de la familia correspondiente, o bien el subrayar que son personas a la moda, capaces de seguir las tendencias del momento.

En esta fotografía fechada en 1894 podemos ver a una niña identificada como Kathleen Tamagawa vestida con un quimono japonés y acompañada de una muñeca.

En esta fotografía fechada en 1894 podemos ver a una niña identificada como Kathleen Tamagawa vestida con un quimono japonés y acompañada de una muñeca.

Esta toma pertenece a un estudio de fotografía francés y podemos fecharla en el año 1925.

Esta toma pertenece a un estudio de fotografía francés y podemos fecharla en el año 1925.

Shirley Temple junto a su colección de muñecas en una fotografía tomada en Hawaii en 1935.

Shirley Temple junto a su colección de muñecas en una fotografía tomada en Hawaii en 1935.

A pesar de que la mayoría de los personajes retratados son anónimos, no podemos dejar de destacar algunos posados cuyos protagonistas son importantes figuras del espectáculo: es el caso de la actriz Shirley Temple (1928-2014) y el deportista Babe Ruth (1895-1948).

Desde una temprana edad, la joven actriz que hemos citado demostró su gusto por las ningyô. En su colección podemos encontrar un total de siete ejemplares de las más variadas tipologías, destacando como un caso excepcional una muñeca a tamaño natural que representa a una mujer japonesa vestida con el quimono tradicional[2]. Estos mismos ejemplares pasaron a ser representados, en compañía de Temple, en pequeños cuentos ilustrados o libros de actividades destinados a un público infantil.

Portada de un cuento ilustrado protagonizado por la joven actriz que se representa, a su vez, como narradora ante sus juguetes, entre los que podemos destacar una muñeca japonesa en el extremo derecho.

Portada de un cuento ilustrado protagonizado por la joven actriz que se representa, a su vez, como narradora ante sus juguetes, entre los que podemos destacar una muñeca japonesa en el extremo derecho.

Por otro lado, Babe Ruth (George Herman Ruth), conocido jugador de béisbol de nacionalidad americana, aparece en una toma mucho más íntima junto con una muñeca Ishô-ningyô.[3] Ruth viajó a Japón en torno a 1934 con el objetivo de despertar el interés de los japoneses por el béisbol. La fotografía se ha fechado en torno a 1946-1948, de modo que la muñeca pudoser un regalo de los propios japoneses.

Babe Ruth sosteniendo una muñeca japonesa en esta toma que podemos fechar entre 1946-1948.

Babe Ruth sosteniendo una muñeca japonesa en esta toma que podemos fechar entre 1946-1948.

A modo de resumen de esta primera entrega, hemos visto casos tanto de muñecas viajeras como de visitantes del País del Sol Naciente que quedaron seducidos bajo el encanto de las ningyô. En artículos posteriores, comentaremos una de las representaciones más comunes: los dibujos e ilustraciones protagonizados por muñecas tradicionales japonesas.

Para saber más:


[1] Esta es una tipología que representa a niños y niñas japoneses ataviados con el atuendo tradicional, es decir, un quimono completo con todos sus accesorios. Se tiene un especial cuidado en la representación de los rasgos del rostro, que aportan un gran realismo. Normalmente cuentan con articulaciones que permiten vestirlas y desvestirlas al gusto de su poseedor.

[2] Como podemos apreciar en la fotografía, la mayor parte de muñecas pertenecen a la tipología que hemos mencionado con anterioridad, las Ichimatsu-ningyô. Sin embargo, los otros tipos de muñecas están relacionados con las Ishô-ningyô o muñecas de vestir, al igual que ocurre en el ejemplo siguiente.

[3] Muñecas de vestir. El elemento característico de estas muñecas es su atuendo, especialmente detallado y realizado.  Son prendas realistas, sólo que en miniatura.

avatar María Gutiérrez (64 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, cursando el máster de Estudios Avanzados con el objetivo de especializarse en arte asiático.


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