Revista Ecos de Asia

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This article was written on 28 Ago 2015, and is filled under Arte, Varia.

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Muñecas viajeras II. Destino: Ilustración y pintura.

Ejemplo de ilustración (1885) que con el tiempo, e incorporando un slogan, pasó a convertirse en un anuncio publicitario.

Ejemplo de ilustración (1885) que con el tiempo, e incorporando un slogan, pasó a convertirse en un anuncio publicitario.

En el artículo anterior, abordamos una breve introducción al Japonismo, que, entre otros asuntos, trajo consigo la importación de ningyô (muñecas tradicionales japonesas) a modo de souvenir o como objeto de colección que respondía a la moda del momento. En esta segunda y última entrega, abordamos las representaciones gráficas de estas muñecas y su importante influencia en áreas como la publicidad -el ámbito más importante, aunque no el único-.

Como temática principal, igual que ocurría en el artículo anterior, podemos identificar la representación de niñas occidentales acompañadas de sus muñecas, principalmente Ichimatsu-ningyô,[1] en muy diversas situaciones vinculadas con la privacidad y el ámbito doméstico, caracterizadas por un aire de inocencia y dulzura.

El momento de mayor pujanza de este tipo de ilustraciones coincidía con la celebración de la Navidad, siendo las ningyô protagonistas de un nuevo tema, como son todo tipo de felicitaciones, además de acompañar, en diferentes ilustraciones, a Papá Noel en su recorrido por el mundo, como uno de los juguetes guardados celosamente en su saco.

En esta imagen que apareció en Harper's Magazine el lector puede ver una representación de Papá Noel con una muñeca japonesa entre sus brazos.

En esta imagen que apareció en Harper’s Magazine el lector puede ver una representación de Papá Noel con una muñeca japonesa entre sus brazos.

Un caso que llama la atención es una felicitación navideña protagonizada por dos pequeñas ningyô vestidas a la manera japonesa; el característico “Merry Greetings” se ha sustituido por “Mellee Greetings” intentando emular la pronunciación atribuida a los orientales en la que se cambia la R por la L[2].

Felicitación navideña (1890) protagonizada por dos muñecas japonesas.

Felicitación navideña (1890) protagonizada por dos muñecas japonesas.

No podemos decir que todas las imágenes se correspondan con los modelos reales, abundan los casos en los que se da una confusión entre lo chino y lo japonés, dando como resultado imágenes mixtas en las que únicamente se quieren poner de relieve las diferencias físicas y lo original de los atuendos orientales; en resumidas cuentas, el exotismo de Extremo Oriente.

Otro tema característico de estas ilustraciones son las familias interraciales de muñecas, que abarcan figuras todos los países del mundo, representadas normalmente junto a su propietaria, una niña occidental caracterizada por cabellos y ojos claros.

Familia de muñecas multicultural en una ilustración de Col. Roastwell.

Familia de muñecas multicultural en una ilustración de Col. Roastwell.

Como ya hemos mencionado, uno de los medios más importantes es la publicidad, donde el auge de motivos orientales (principalmente japoneses) a la hora de concebir un anuncio se va a extender, aproximadamente, hasta la década de los años 20 del siglo XX. En cuanto a los anuncios protagonizados por ningyô, nos encontraremos una temática similar a la expuesta en los apartados anteriores: niñas acompañadas de sus muñecas en todo tipo de situaciones. Estas semejanzas se deben principalmente al uso de las ilustraciones de diversos autores (similares a las que hemos incluido en el apartado anterior) que sirven como anuncio, añadiendo el logo del producto y ocasionalmente un pequeño eslogan. Sobre todo, el motivo de las muñecas tradicionales japonesas se relaciona con anuncios de productos alimenticios de todo tipo, artículos de belleza e higiene dirigidos al público femenino y, por último, objetos que tienen un cierto nexo con la cultura japonesa.

A modo de ejemplo, queremos citar algunos anuncios concretos: Uno de los objetos vinculados a la higiene y de gran éxito comercial fueron los jabones, entre los que destaca Jap Rose. Este es un producto americano que supuso toda una novedad al caracterizarse como de uso específico para el cuerpo, estando compuesto principalmente por glicerina. Los anuncios de este jabón nos trasladan a mundos fantásticos a medio camino entre China y Japón, donde los protagonistas pasan a ser ningyô en diferentes situaciones y circunstancias. De este modo, la práctica de bañarse todos los días mediante productos anunciados por personajes de otras culturas, se transforma en algo exótico y atractivo.

1914. Anuncio de jabón Jap Rose.

1914. Anuncio de jabón Jap Rose.

Igualmente, podemos encontrar otros elementos relacionados con Japón como es el caso de Jap-A-Lac, un producto para la reparación y brillo de todo tipo de mobiliario.

Por otro lado, podemos citar ejemplos publicitarios de muñecas japonesas propiamente dichas, como es el caso de la muñeca Rosie Sky, presente en un catálogo americano de la juguetería Paw-nee Oats Toys.

En cuanto a la pintura, nos vamos a referir concretamente a aquellas obras relacionadas con el Japonismo[3]. Dentro de este género encontraremos representaciones de todo tipo de objetos procedentes de Japón, entre los que podemos destacar las propias muñecas, si bien, se podría decir que no son los motivos preferidos por los artistas, quizás, nos aventuramos a suponer que por una concepción occidental de las ningyô como meros juguetes carentes de todo interés estético. Atendiendo a alguna de estas pinturas, vemos cómo, se pone de relieve ese carácter principalmente anecdótico y popular que se da a las muñecas; por otro lado, autores como James Tissot o Jules Adeline aportan una visión más cercana a la concepción original de las mismas. Principalmente, son objetos curiosos con los que la burguesía adorna sus casas y agasaja a las visitas, mostrando su exotismo y rareza.

Obra de Alfred Stevens titulada Femme à la poupée japonaise (1894, colección privada). En este caso, vemos cómo las muñecas pasan a ser un objeto curioso y un encanto exótico a manos de una joven dama que se lo muestra a su amiga.

Obra de Alfred Stevens titulada Femme à la poupée japonaise (1894, colección privada). En este caso, vemos cómo las muñecas pasan a ser un objeto curioso y un encanto exótico a manos de una joven dama que se lo muestra a su amiga.

Hemos de preguntarnos ¿por qué escoger una muñeca tradicional a modo de souvenir y recuerdo de una estancia en el archipiélago nipón? Como hemos visto a lo largo de las imágenes presentes en ambos artículos, una vez en Occidente, las ningyô quedan relegadas a ser juguetes para los niños o bien objetos meramente decorativos. Sin embargo, hay que tener en cuenta todo lo que pueden ofrecer estas pequeñas figuras a aquél que las posee -y posteriormente mostrará a sus visitas y familiares-, se trata de un objeto atractivo por su exotismo, y encantador al estar estrechamente relacionado con el mundo de la infancia y el juego; que además porta un atuendo propiamente japonés, con sus vivos colores y ricas telas -lo que no podía apreciarse mediante los grabados japoneses o Ukiyo-e-, puesto de la manera correcta. En resumidas cuentas, supone un llevarse la esencia de todo lo que llamaba la atención del país nipón: las diferencias físicas, las prendas, y además las tradiciones.

En esta serie de artículos, no podemos dejar de mencionar el caso de las Friendship Dolls. Todo comenzó en el año 1927, momento en el Estados Unidos envió a Japón un cargamento de más de doce mil muñecas -caracterizadas por sus ojos azules- para los niños nipones, como un símbolo de buena voluntad y amistad. Japón, respondió a este presente unos pocos meses después, escogiendo un un total de 58 Ichimatsu-ningyô, cada una de ellas como representante de una prefectura o territorio japonés y acompañada de accesorios como un juego de té, una sombrilla o incluso linternas para enviar, a su vez, a los americanos.[4]

Esta fotografía supone un claro ejemplo de la recepción de estas Friendship Dolls en Estados Unidos.

Esta fotografía supone un claro ejemplo de la recepción de estas Friendship Dolls en Estados Unidos.

A modo de conclusión podemos afirmar que las muñecas tradicionales japonesas tuvieron un reseñable papel en Occidente. Sin embargo, y en la mayoría de los casos, las ningyô pierden sus connotaciones y funciones siendo un mero capricho exótico y llamativo que se corresponde con la moda del momento. En ámbitos como la publicidad o la ilustración occidentales podemos encontrar una fuente de interés para el estudio y conocimiento de las muñecas japonesas, sobre todo de aquellos modelos que se exportaron a Occidente, ya que, como hemos visto, otras tipologías se representan atendiendo a la imaginación del artista. Pero no todas las imágenes suponen una representación fidedigna, ya que, artistas occidentales llevan a cabo su propia interpretación de estas figuras dejándose llevar por una serie de tópicos que dan lugar a imágenes a medio camino entre China y Japón.

Esperamos que mediante ambos artículos el lector haya podido aproximarse a los viajes emprendidos por las ningyô japonesas, que, desde su origen en el País del Sol Naciente, llegaron a América y Europa, donde conquistaron a los apasionados del Japonismo perdiendo a cambio, en mayor o menor medida, sus funciones y concepción originales, quedando relegadas a juguetes y souvenirs por el público occidental.

Para saber más:


[1] Muñecas tradicionales que representan a niños y niñas japoneses ataviados con el atuendo tradicional: quimono y todos los accesorios que lo acompañan. Podemos suponer que uno de los factores que llevó a la atracción por esta tipología fue tanto su realismo como el hecho de que se podían vestir y desvestir al gusto de su poseedor.

[2] Realmente, este matiz se puede encontrar únicamente en el idioma chino, no en el japonés, sin embargo, se utilizó este recurso con un matiz peyorativo.

[3] Esta corriente artística se caracteriza por la influencia de la cultura japonesa en Occidente: desde la forzada apertura de los puertos japoneses a finales del período Edo, Japón fue redescubierto y la moda por lo japonés se expandió rápidamente entre la burguesía occidental.

[4] Para saber más acerca de este tema véase: Pate, Alan, Ningyô. The Art of the Japanese Dolls. Singapore, Tuttle Publishing, 2005.

avatar María Gutiérrez (64 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, cursando el máster de Estudios Avanzados con el objetivo de especializarse en arte asiático.


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