Revista Ecos de Asia

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This article was written on 28 Oct 2016, and is filled under Literatura.

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Taj, de Andrés Pascual: El monumento más grandioso de la India como jamás lo habías visto

El pasado 6 de octubre tuvo lugar en la librería Santos Ochoa de Logroño la presentación de la última novela del escritor local Andrés Pascual, titulada Taj, y desde Ecos de Asia no pudimos dejar pasar la oportunidad de acudir al evento para traeros, de primera mano, todos los detalles del libro.

Portada del libro Taj, de Andrés Pascual.

Portada del libro Taj, de Andrés Pascual.

Ni los mejores pronósticos podían vaticinar la gran afluencia de público que se congregó en el acogedor recinto de la sala de conferencias, sita en la calle Doctores Castroviejo, puesto que el aforo superó con creces las expectativas de la organización. Esto provocó que algunas personas, no pudiendo acceder al lugar, tuvieran que seguir el evento a través de la pantalla dispuesta para tal fin en la planta inferior de la librería. Sin embargo, la masificación y algunos problemas técnicos de menor importancia no empañaron de ningún modo el buen humor general. La llamada al estrado del autor estuvo llena de emotividad y cercanía, motivado por el sentimiento de retorno del hijo pródigo y la confianza existente entre la organización y el autor que, como se dijo, “se merece una calle en Logroño”.

Imagen del escaparate de la librería, decorada especialmente para la ocasión. Fuente: @SantosOchoaSal

Imagen del escaparate de la librería, decorada especialmente para la ocasión. Fuente: @SantosOchoaSal

Vista del interior de la tienda desde la sala de conferencias, con la pantalla de proyecciones a través de la que se transmitía en directo el evento (fotografía de la autora).

Vista del interior de la tienda desde la sala de conferencias, con la pantalla de proyecciones a través de la que se transmitía en directo el evento (fotografía de la autora).

Andrés Pascual (Logroño, 1969), abogado de profesión y aficionado a la música (no olvidemos su faceta como pianista y compositor), ha ido ganando protagonismo en el panorama literario nacional a través de sus novelas, las cuales vienen inspiradas por sus constantes viajes a los lugares más exóticos del mundo: de Perú a Japón pasando por Botswana o Myanmar. Su amplia experiencia vital le ha servido además para recabar experiencias que transmite, no solo a través de sus libros, sino también en conferencias inspiradoras y charlas radiofónicas.

Su conexión con Asia es amplia y de largo recorrido, puesto que ha visitado países de Oriente Próximo, como el Líbano y Siria, amén de diversas expediciones a la zona de Asia central como Nepal, Tíbet o India, llegando hasta Indonesia y el lejano Japón. Esta pasión por las culturas orientales ha quedado plasmada en varias de sus obras, las cuales combinan la ficción literaria con la plasmación de la historia y la cultura del país en el que se ambienta la acción. De este modo, su opera prima titulada El guardián de la flor de loto (2007) nos lleva hasta el Tíbet y tal fue su éxito que, además de convertirse en todo un best seller, se encuentra en estos momentos en proceso de adaptación al cine por una productora de Hollywood. Otra de sus obras más populares es El haiku de las palabras perdidas (2011), donde contrapone de forma paralela dos historias ambientadas en el Nagasaki de los años cuarenta y en el Tokio actual, y que ya analizamos en un artículo anterior de Ecos de Asia.

En esta ocasión, Andrés Pascual nos lleva en un viaje hasta la India, donde seremos testigos de una épica historia de romance y superación, así como de la construcción del mayor monumento de amor de la Historia: el Taj Mahal. Tras la muerte de la emperatriz Mumtaz Mahal, su esposo Shah Jahan inició el titánico empeño de levantarle un mausoleo de belleza y perfección sin igual. A pesar de la exuberancia y magnetismo que supondría desarrollar los entresijos de la corte del Gran Mogol, el autor prefiere centrarse en el grueso de obreros y artesanos que, con su esfuerzo, construyeron el níveo coloso de Agra, a orillas del río Yamuna. De esta forma, la novela sigue los avatares del protagonista, Balu, un joven y pobre campesino con un talento natural para el dibujo, enamorado de Aisha, una bella huérfana de origen musulmán. Cuando la muchacha sea enviada al harén imperial, Balu se lanzará a una aventura sin parangón que le llevará a cruzar el desierto para hallar su camino en la vida e intentar reencontrarse con su amor de juventud.

Fotografía del Taj Mahal.

Fotografía del Taj Mahal.

Galardonada con el premio Alfonso X El Sabio a la mejor novela histórica del año, Taj ofrece al lector la oportunidad de vivir la Historia a través de unos personajes humildes y, aunque ficticios, no por ello menos vívidos. Del mismo modo, nos plantea dos historias de amor paralelas: por un lado, la histórica, entre el Shah y su esposa fallecida y, por otro, la de la joven pareja protagonista, que rivaliza en intensidad y dramatismo con la primera.

Al comienzo, la novela nos sitúa en el pequeño pueblo de Balu y el autor se deleita en la explicación de diversos aspectos de la cultura hindú que van jalonando la trama a modo de notas curiosas. Con ello, Andrés Pascual consigue que el lector alcance unos conocimientos básicos sobre la compleja situación religiosa y social de la India, sin necesidad de un largo prólogo introductorio o de las siempre tediosas notas al pie. Muy al contrario, la ágil narración no se ve interrumpida por estos conatos de erudición, que acaban componiendo una suerte de “guía básica” sobre la India y sus costumbres.

Uno de los aspectos más interesantes sobre la India del siglo XVII es el de la convivencia de distintas religiones, de entre las cuales las más importantes eran el Islam y el Hinduismo. Precisamente esto queda subrayado en la novela por los dos protagonistas, Balu y Aisha, pero también por las recurrentes intervenciones de los miembros de la familia imperial a lo largo del libro, que defendían ideas contrapuestas, basculando entre la tolerancia y el extremismo religioso. Las irregularidades sucesorias del imperio mogol, que no establecía la preeminencia de ningún hijo sobre el otro, provocaron enfrentamientos entre los distintos aspirantes. Hacia el final del reinado de Shah Jahan, el problema sucesorio configuró dos bandos enfrentados: uno formado por el primogénito, Dara, que buscaba fusionar el Islam y el Hinduismo en una única religión, y su hermano Aurangzeb, destacado militar que en el libro queda retratado como un déspota irracional y extremista del Islam. Puesto que más de tres siglos nos separan de los acontecimientos históricos, no les descubrimos nada nuevo si apuntamos que el vencedor de la guerra de sucesión fue Aurangzeb, el último de los denominados “grandes mogoles”, cuyo reinado se caracterizó por suprimir la tolerancia religiosa por la que sus predecesores habían trabajado, destruyendo templos hinduistas y provocando conversiones forzosas al Islam. Así pues, la obra en su totalidad constituye un alegato contra el fanatismo, muy oportuno en los tiempos convulsos que vivimos, y una muestra de cómo la Historia (y la ficción basada en la misma) puede servir como herramienta para vivir el presente, extrapolando los hechos históricos a la situación actual. Y es que, al fin y al cabo, el mensaje principal que transmite Taj es que la tolerancia es la única vía para la convivencia.

Miniatura de Shah Jahan.

Miniatura de Shah Jahan.

El otro punto fuerte de la novela es el detenimiento y exactitud con el que Andrés Pascual narra la construcción del Taj Mahal, centrándose sobre todo en un aspecto artístico que muchas veces puede pasar desapercibido, como es la caligrafía. El “arte de la línea” tuvo siempre una importancia capital en el mundo musulmán, debido a las restricciones iconográficas impuestas por su religión. De la mano de Balu, que entrará a trabajar para un maestro calígrafo, vamos conociendo los diferentes estilos existentes en la época, como el cúfico florido o geométrico, el farsi, el diwani… pero sobre todo se presta especial atención a las composiciones caligráficas, es decir, aquellos diseños que utilizan textos (como por ejemplo las azoras del Corán) para formar dibujos, y en los que el protagonista de la novela plasmará todo su talento innato. Si una pega puede ponerse a la novela es que, acompañando estas exhaustivas descripciones, podrían haberse incluido algunas ilustraciones para que hasta el lector menos versado en estas materias artísticas pudiera admirar la complejidad y belleza de la caligrafía árabe.

Ejemplo de composición caligráfica con la forma de un elefante.

Ejemplo de composición caligráfica con la forma de un elefante.

Durante la presentación del libro acaecida en Logroño, y con la cual el autor ponía fin a su gira de promoción nacional que iniciara prácticamente un mes antes en Madrid, se leyeron dos pasajes de la novela referentes a la construcción del Taj Mahal: el primero hace referencia a la motivación original por la que se levantó el monumento (como encargo final de Mumtaz Mahal a su esposo); y el segundo fragmento relata el momento en el que los operarios quitan por fin los andamios que rodean el mausoleo “desvelando” la construcción.

Andrés Pascual lee un fragmento del libro en el que los operarios quitan el “velo” al Taj Mahal.

Asimismo, Andrés Pascual se detuvo en el relato de sus viajes y en el proceso de creación de la obra desde su mismísima concepción cuando, cautivado ante la visión del majestuoso edificio durante un viaje a la India se dijo: “algún día escribiré una novela sobre este lugar”, conservando como prueba el ticket de entrada que cuidadosamente guardó en su cartera durante años como recordatorio del reto que se había impuesto. También nos hizo partícipes de la ardua labor de documentación que llevó a cabo para componer su historia, investigando en bibliotecas y hallando tratados o mapas históricos de Agra que, si bien no se incluyen directamente en la obra definitiva, sí que le ayudaron a plasmar la atmósfera real de la época, aportando veracidad al relato.

Junto con la presentación de la novela que, a fin de cuentas, tiene como objetivo seducir a los potenciales lectores, la intervención de Andrés Pascual tuvo un alto componente de charla motivacional o sesión de coaching vitalista. Haciéndose eco de las enseñanzas que ha ido recabando en sus viajes por Sudáfrica, el Tíbet o Cachemira, el autor exhortó a su audiencia a vivir el momento a golpe de frases lapidarias como: “Nunca es tarde para perseguir las cosas que amamos”, “Si tú no diriges el timón de tu vida otros lo harán por ti” o “el momento es ahora”. Y es que la lucha contra los imposibles es básicamente el tema de la novela, descrita en palabras de su autor:

Taj es una novela de imposibles, es una novela de complicaciones y de dificultades. Porque el Shah Jahan, el emperador que lo quiso construir, cuando le dijo a sus técnicos: “Quiero construir el mayor monumento y el más bello jamás creado al lado del río Yamuna, para que se refleje en él como en el río del Edén”; le dijeron: “Emperador, eso es imposible”, y él dijo: “Perfecto”.

Lo que seguro no es un imposible es que los lectores se pierdan en las arenas del tiempo con la historia de Balu y el Shah Jahan, que vibren con cada uno de los impedimentos a los que se enfrentan los protagonistas y que disfruten de cada capítulo de esta novela histórica sobre el monumento más bello jamás construido.

Dos imágenes de la charla, a la izquierda en el momento de la introducción, y a la derecha Andrés Pascual firmando ejemplares al finalizar su presentación (fotografías de la autora).

Dos imágenes de la charla, a la izquierda en el momento de la introducción, y a la derecha Andrés Pascual firmando ejemplares al finalizar su presentación (fotografías de la autora).

Para saber más:

avatar Laura Martínez (70 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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