Revista Ecos de Asia

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This article was written on 27 Sep 2016, and is filled under Crítica, Cultura Visual, Varia.

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Visitamos la Japan Weekend de Madrid

Cartel de Japan Weekend Madrid 2016

Cartel de Japan Weekend Madrid 2016

Los días 24 y 25 de septiembre se celebró el evento Japan Weekend en Madrid, uno de los salones con mayor afluencia y prestigio de los celebrados en España, después del Salón del Manga de Barcelona, y en Ecos de Asia tuvimos la suerte de poder asistir a una de las jornadas.

El evento Japan Weekend Madrid se celebró en IFEMA, ocupando dos grandes pabellones que, pese a la masiva afluencia, daban al paseante cierta sensación de desahogo, gracias a la amplitud de espacios y a la distribución de los distintos stands.

A pesar de la concurrencia, era posible pasear entre los stands sin aglomeraciones.

A pesar de la concurrencia, era posible pasear entre los stands sin aglomeraciones.

Cabe destacar que, a pesar de tratarse de un salón del manga, la Japan Weekend se ha convertido en una convención entregada por completo a la mercadotecnia de la cultura denominada friki, con predominancia (pero no exclusividad) de lo otaku. ¿Qué significa esto? Nada malo, necesariamente, simplemente la evidencia de que se ha producido un cambio de paradigma. Si bien estos salones nacieron como ferias en las que el manga (en este caso) tenía una fuerte presencia, en la actualidad se han convertido en fechas señaladas para los aficionados, momentos prácticamente festivos en los que reunirse con amigos y conocidos exhibiendo sus aficiones mediante ropa y complementos (no necesariamente disfraces), disfrutar de una amplia oferta de ocio especialmente dedicado a estos aficionados y entregarse a compras de todo tipo, entre las cuales tiene mayor peso el merchandising que los mangas o animes que, en teoría, son la excusa principal del evento.

Este cambio de paradigma pone de manifiesto la existencia de un nuevo salto generacional que acusa la consecución de éxitos en el proceso de desestigmatización de “lo friki” (y, por ende, “lo otaku” como subgrupo) como definición de un perfil de aficionado con unos rasgos difíciles de definir pero algo más sencillos de percibir intuitivamente. No es momento de extendernos más en este aspecto (que ya tuvimos ocasión de tratar en Ecos de Asia a raíz de la serie Digimon), pero sí que resultaba importante resaltarlo a la hora de definir la idiosincrasia de este salón.

En este sentido, cabe subrayar la reducida presencia de stands comerciales dedicados a ediciones de manga y anime (los cuales, además, presentaban una oferta relativamente limitada, en la que predominaban una serie de títulos y ediciones del máximo tirón comercial y escaseaban las oportunidades). Por el contrario, la cantidad y variedad del merchandising parecía inagotable: desde camisetas y tazas, pasando por peluches o joyería, hasta figuras de todo tipo (con una fuerte presencia, de nuevo, del producto de moda, las figuras coleccionables de Funko que representan a personajes de numerosas franquicias de culto con una particular estética). En menor medida, también tuvo cabida el arte tradicional japonés, así como la venta de kimonos y accesorios. Más allá de los stands comerciales, también pudo encontrarse un amplio espacio dedicado a artesanías, donde pequeños vendedores ofrecían todo tipo de productos relacionados con los fandoms más diversos.

Muestra de kokeshis a la venta en uno de los stands.

Muestra de kokeshis a la venta en uno de los stands.

Sin embargo, el espacio de la Japan Weekend Madrid se articuló con una gran versatilidad, incluyendo además numerosos espacios polivalentes o gestionados por diversos grupos. Así, la muestra contó con varios escenarios, zonas deportivas donde jugar a voleibol y baloncesto, espacio de exhibición y talleres de artes marciales o zonas habilitadas para la práctica del tiro con arco tradicional y con armas de aire comprimido. Igualmente, se habilitó una zona de mercadillo de videojuego retro, y numerosos espacios de prueba de videojuegos y de juegos de mesa.

Siendo la interacción y la participación activa unos de sus principales valores, la Japan Weekend destacó también por su atención a los cosplayers. Además de adoptar como emblema la campaña Cosplay is not consent, para concienciar a los aficionados del respeto a los cosplayers, y de incluir una interesante exposición fotográfica con la presencia de varios cosplayers españoles, se habilitaron dos zonas destacadas: la primera, un espacio para cambiarse, con un mostrador de atención para reparaciones y retoques de última hora, y la segunda una zona de posado, consistente en una serie de pasillos con varios telones de fondo (tanto de espacios como balcones o grandes salones, como fondos genéricos de ladrillo o de fantasía, con colores y efectos visuales), para poder hacerse fotografías originales.

Algunos de los fondos preparados para hacerse fotografías.

Algunos de los fondos preparados para hacerse fotografías.

No queríamos terminar sin dedicar unas líneas al espacio gestionado por Asían Club Spain, que abarcaba una zona de proyecciones, una zona de conferencias, un stand comercial, una exposición de k-pop con numerosos CDs y materiales relacionados y una escape room. En la zona de conferencias, tuve ocasión de intervenir el domingo con la charla titulada Kimonos, katanas y cerezos en flor. Fotografias de Japón en la segunda mitad del siglo XIX, si bien el auténtico éxito de este espacio tuvo lugar el sábado, con la conferencia Carlos Largo, colaborador de Cuarto Milenio, sobre el bosque de Aokigahara, así como las charlas sobre viajar a Corea y viajar a Japón y la introducción a la lengua coreana que llevaron a cabo miembros del staff.

La exposición de música k-pop, organizada por Asian Club Spain.

La exposición de música k-pop, organizada por Asian Club Spain.

En definitiva, la Japan Weekend de Madrid ha sido un evento del máximo interés, que muestra cómo lo friki y lo otaku no sólo gozan de buena salud, sino que además están experimentando un relevo generacional, en parte gracias a la progresiva pérdida de connotaciones negativas de este concepto. Entre la afluencia de gente, debe destacarse la abundancia de cosplayers, tanto amateurs como de alto nivel, así como la presencia de familias con niños y de grupos muy jóvenes, que ponen de manifiesto que, lejos de agotarse, a este tipo de eventos les queda una larga vida por delante.

avatar Carolina Plou Anadón (138 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, preparando una tesis doctoral sobre fotografía japonesa.


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