Revista Ecos de Asia

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This article was written on 28 May 2014, and is filled under Arte.

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Zhang Huan y su Árbol genealógico.

Portada del libro Arte chino contemporáneo, de Eva Fernández y Susana Sanz.

Portada del libro Arte chino contemporáneo, de Eva Fernández y Susana Sanz.

Por regla general, la performance no es un tipo de manifestación que me atraiga en exceso, seguramente, porque me resulta difícil de analizar y comprender. Acostumbrados a que sea el objeto el centro de la obra artística, tomar como referente al sujeto puede hacer que nuestro entendimiento patine. Siempre he considerado, además, que una pequeña muestra escénica performativa hace referencia a elementos estéticos que, por una u otra razón, se me escapan (requieren, al fin y al cabo, de una educación especial). Sin embargo, hace un tiempo me interesé por el libro sobre arte contemporáneo chino que habían firmado Eva Fernández del Campo y Susana Sanz, conocía a la primera por sus clases en la Universidad Complutense y su prolijo estudio sobre Anish Kapoor y a la segunda por varios textos y congresos sobre arte oriental. Como ellas mismas destacan, la publicación surgió para llenar el vacío existente en español sobre un tema de candente actualidad. No podemos olvidar el revuelo mediático que han traído consigo artistas como Ai Weiwei (con las famosas pipas de cerámica que disfrutaron los visitantes de la Tate Modern, o los ataques que han sufrido algunas de sus obras) además de la cotización al alza de movimientos como el “realismo cínico”, del que ya hablamos en Ecos de Asia en un artículo anterior.

Imagen de la instalación de Ai Weiwei en el año 2010 en la Sala de Turbinas de la londinense Tate Modern.

Imagen de la instalación de Ai Weiwei en el año 2010 en la Sala de Turbinas de la londinense Tate Modern.

Árbol genealógico, obra del artista chino Zhang Huan.

Árbol genealógico, obra del artista chino Zhang Huan.

Un texto como éste se echaba ya en falta en el panorama hispánico, y venía precedida por una portada que ocupaba la obra Árbol genealógico, del artista chino Zhang Huan, imagen icónicamente asociada al arte producido por ese país en los últimos años. La fotografía representa en realidad una pequeña parte de una obra más amplia enla que el artista se dejó pintar progresivamente distintas letras sobre su rostro[1]. Con ellas se describían distintos pensamientos, nombres e historias.El proceso se documentó de manera paulatina a lo largo de un día, desde la mañana hasta la noche, desde unos pocos caracteres hasta una masificación total que hace que el rostro de Zhang Huan se torne negro. Da la sensación de que el artista haya quedado absorbido por sus propios pensamientos o su palabrería, aunque en todo momento trata de mantener la misma mueca y los labios cerrados. Su piel se convierte en un pergamino vivo que termina sobresaturado, con un conocimiento excesivo. El cuerpoasume el rol de la mente en el ser humano, convirtiéndose en su mejor forma de comunicación a todos los niveles. Podemos tener las ideas más sublimes y originales, pero la mente no es nada sin el cuerpo, herramienta entregada desde el nacimiento que le permite plasmar toda su producción.

Tras presentar su Primera Sinfonía, Beethoven comenzó a notar síntomas de sordera. Sus biógrafos relatan las dificultades a las que se tuvo que enfrentar el compositor, la congoja que sentía al relacionarse, su aislamiento. El cuerpo condicionó a la mente, la música no surgió sólo de su pensamiento. La piel permite la conexión con el exterior, es el camino que da a conocer las caricias, donde termina y empieza el tacto, donde termina y empieza la vida. Y no sólo es la principal receptora del placer, sino también del dolor.

Imagen de la obra 12 metros cuadrados, de Zhang Huan.

Imagen de la obra 12 metros cuadrados, de Zhang Huan.

En el transcurso de su carrera Zhang Huan ha estado sometido a pruebas dolorosas: sentado inmóvil durante horas en un retrete cubierto por miel y aceite de pescado (12 metros cuadrados), mientras numerosos insectos se arrastraban por su cuerpo,; acostado en un bloque de hielo hasta que su temperatura corporal descendía a niveles peligrosamente bajos (Peregrinaje contra viento y marea en Nueva York) o suspendido del techo con toda una serie de incisiones que dejaban caer su sangre sobre un recipiente de metal (65 Kg.). Sobre todas ellas se pueden observar varias influencias, desde Chris Burden hasta Marina Abramovic y, por supuesto,diferentes lecturas, entre ellas la lucha social contra el sistema de gobierno imperante en China.Pero eso es algo que suena de fondo en una amplia mayoría desus artistas contemporáneos. Soundslike a bell dirían en Inglaterra, nos suena ya a algo conocido -de lo que hemos hablado alguna vez- y que no nos acabamos de creer: por regla general determinar si esa lucha es mera fachadaalentada desde el poder o cuenta con una base sólida. Discernir lo anteriores algo francamente complicado, que requiere de un análisis pormenorizado de cada artista o, incluso, de cada obra, aspecto en el que no nos introduciremos con este artículo, donde nos interesan, simplemente, las sensaciones que nos transmite una de las obras más paradigmáticas de Zhang Huan, artista polifacético que, más allá de la mezcla entre performance, fotografía y video arte, ha trabajado con multitud de medios, que van desde la escultura hasta el dibujo o la instalación y que pueden permitir al lector disfrutar con nuevos prismas.

Para saber más:

  • Para una visión general: FERNÁNDEZ DEL CAMPO, Eva y SANZ GIMÉNEZ, Susana (2011), Arte chino contemporáneo, San Sebastián: Nerea.
  • Para una visión más específica del tema: MANONELLES MONER, Laia (2009), El arte de acción en china: la producción artística como compromiso, Universidad Autónoma de Barcelona: Inter Asia Papers.

Notas:

[1] El vínculo con la caligrafía es una de las muchas constantes dentro del arte contemporáneo producido en China, en particular, y en Asia Oriental, en general. Sirva como ejemplo la exposición Ink Art: Pasta as Present in Contemporary China, realizada en el año 2010 en el MetropolitanMuseum of Art de Nueva York, donde la obra de Zhang Huan convivía con propuestas como Libro del cielo, de Xu Bing, consistente en cientos de telas y tablas de caligrafía que el artista tardó años en realizar y que ocupaban toda una galería del espacio expositivo.

avatar Julio Andrés Gracia (38 Posts)

Licenciado en Historia del Arte y Máster en Gestión del Patrimonio Cultural (Universidad de Zaragoza), Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (Universidades Autónoma y Complutense de Madrid). Personal Investigador en Formación (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza desde octubre de 2014, para la realización de una Tesis Doctoral sobre cómic en España.


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