Revista Ecos de Asia

Monkey Punch y Kazuo Koike, dos mangakas para la historia

Este mes de abril, la industria del manga ha lamentado la pérdida de dos grandes artistas que, sin duda, han marcado la historia y el camino del manga hacia lo que es en la actualidad. El pasado día 16 nos llegaba la noticia del fallecimiento de Monkey Punch mientras que tres días después nos enterábamos de la muerte de Kazuo Koike.

Bajo el pseudónimo de Monkey Punch se encuentra Kazuhiko Katô, un mangaka que comenzó su carrera en 1965 con el manga Playboy School, publicado bajo un pseudónimo diferente, Eiji Gamuta. Recibiría el sobrenombre de Monkey Punch poco después, por empeño de su editor, quien le forzó a adoptar un nombre artístico con el que el mangaka nunca se sintió cómodo, pese a lo cual ha sido el nombre por el que ha pasado a la historia. Monkey Punch es el creador de Lupin III, un manga que reseñamos recientemente en su más reciente edición, llevada a cabo por Panini en los últimos meses, aunque ya había sido publicado en castellano por Mangaline en 2006. Como tuvimos ocasión de destacar, se trata de una obra con una narrativa muy ágil y un estilo garabateado muy atractivo, que aunque ha envejecido relativamente mal debido al tratamiento que realiza de la mujer, supuso en su momento una influencia clave para la evolución del manga para adultos. Desde su primera aparición en 1967, Lupin III consiguió un éxito arrollador con el que trascendió las viñetas, contando con varias adaptaciones a series de anime y largometrajes y rápidamente se convirtió en un icono popular, que influiría a varias generaciones de creadores audiovisuales.

De Kazuo Koike hemos tenido ocasión de reseñar algunas de sus publicaciones en ediciones recientes en castellano (como Hanzô, el camino del asesino o Kei. Crónica de una juventud, ambos en colaboración con Gôseki Kojima, y  Adam y Eve junto a Ryoichi Ikegami) no obstante, se trata de un autor consolidadísimo en occidente, de modo que su obra ha sido una constante en la edición de manga, especialmente en nuestro país pero también en otros lugares, como Estados Unidos. Koike trabajó siempre rodeado de los mejores dibujantes, formando algunos tándem que se han convertido en hitos de la historia del manga.

Comenzó su carrera en los años sesenta junto a Takao Saito, autor de Golgo 13, en un primer momento como ayudante para posteriormente guionizar algunos episodios de la longeva serie. Sin embargo, su obra más destacada sin lugar a dudas es El lobo solitario y su cachorro, realizada junto a Gôseki Kojima. Esta obra sería una de las que impulsaría el mercado de la publicación del manga en Estados Unidos, ya en sus primeras ediciones contó con portadas de artistas de primer nivel entre los que destaca Frank Miller. Sin embargo, más allá de este éxito tanto dentro como fuera de Japón, ambos formarían equipo para realizar numerosos títulos de corte histórico y sus historias de samuráis y ronin se convirtieron pronto en un referente. En los años setenta también llevó a cabo colaboraciones con artistas como Kazuo Kamimura, que dieron lugar al manga Lady Snowblood, especialmente célebre por haber servido de inspiración al director Quentin Tarantino para la creación de su particular universo en Kill Bill. En la década de los ochenta, su asociación con Ryoichi Ikegami daría lugar a algunas historias de yakuzas y bajos fondos, entre las que destaca sin lugar a dudas Crying Freeman.

La cercanía en el tiempo de las dos noticias nos ha permitido, además, ser conscientes de una dura realidad que implica el mayor conocimiento de Japón y es que, ahora que la cultura del manga y el anime comienza a consolidarse en círculos progresivamente más amplios y a calar en otros ámbitos de la cultura de los que tradicionalmente se había visto excluido, ahora es mayor la información que recibimos, conocemos más y mejor a cada vez más autores y somos más receptivos a entender y lamentar como se merecen este tipo de sucesos.

avatar Carolina Plou Anadón (271 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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