Revista Ecos de Asia

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This article was written on 15 May 2019, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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“The Wandering Earth”: un fenómeno mediático de la ciencia ficción china


Póster de la película The Wandering Earth, mostrando en primer plano al hijo del protagonista, su hermana y su abuelo, todos vestidos con traje rojo.

En este artículo, analizamos el primer blockbuster de la ciencia ficción china, The Wandering Earth del director Frant Gwo (15 diciembre, 1980, Jining, Shandong, China), basado en la novela corta del mismo nombre del popularmente llamado “Tolstoi chino”, el autor ganador del Premio Locus y el Premio Hugo, Liu Cixin (23 de junio de 13, Yangquan, Shanxi, China). Una obra que ha recaudado más de 600 millones de dólares en todo el mundo, haciéndola la segunda película de más recaudación de todos los tiempos en China. Poco se conoce de su director excepto que empezó como estudiante de derecho en  la Universidad de Hainan en 1999, pero acabó trabajando en China Travel Televisión en 2003. Posteriormente, empezó a estudiar dirección fílmica en la Beijing Film Academy en 2009. Su primer trabajo como director fue Lee’s Adventure (2011), seguida por My Old Classmate (2014), un romance sobre adolescentes que fue un éxito en taquilla. También es conocido por sus habilidades artísticas, empezando en 2001 como dibujante creando historietas chinas (manhua) y haciendo diseño gráfico.

Póster promocional de la película My Old Classmate, foto del escritor Liu Cixin (centro) y portada de la novela The Wandering Earth (derecha)

En cuanto a la adaptación cinematográfica de la novela, empezando con el escritor Liu Cixin ya que los personajes de sus obras suelen ser “profundos, coherentes y complejos”, (1) pero de carne y hueso. Desde un punto de vista teórico, el cine siempre ha tenido dificultades en plasmar sutiles matices en las personalidades de sus personajes. Tal vez sería mejor definir la película como una adaptación en el mismo estilo de la novela, pero cambiando sustancialmente algunos detalles de la trama principal para crear más tensión dramática, que es lo que potencia una obra cuyo efecto depende más de la imagen que de la palabra. Sin embargo, inevitablemente los dos medios comparten el mismo trasfondo político y social, puesto que tanto la expresión literaria de Liu Cixin como el guion  cinematográfico están condicionados por la censura del país asiático. Con respeto a lo que se espera de la obra de cine, esto ya se ha comentado en un artículo previo del presente autor sobre la también película de ciencia ficción, Impossible (2015) de Sun Zhou. En relación con la novela, es curioso que goce de una libertad de expresión incluso mayor que la obra de cine, permitiendo un margen de crítica social más amplio que el medio audiovisual. Mientras Liu Cixin no da la impresión en sus obras de ser un activista contra el régimen, de haber vivido lo peor de la Revolución Cultural china, se ha dicho que “ha moldeado una visión del mundo de acerada crítica pero a la vez de comprensión de su complejidad”. Según Ángel Luis Sucasas:

Cixin no da la impresión en su libro de ser un activista contra el régimen, ni todo lo contrario. Parece más bien un filósofo que reflexiona sin pelos en la lengua sobre lo que pasó y vivió en su país. (2)

Sin embargo, lo que parece más relevante para el presente estudio, es remarcar el trayecto que ha seguido el género de la ciencia ficción china desde sus inicios a principios del siglo XX hasta hoy en día. Se considera, por ejemplo, que había una primera etapa en que el género existía como una “herramienta de propaganda para los chinos que soñaban con un país fuerte y libre de depredadores coloniales”, (3) pero bajo el régimen comunista esta orientación se transformó en una rama de la literatura socialista, responsable de divulgar el conocimiento científico, además de describir “un bello plan de futuro”. (3)

Volveremos a la cuestión de las diferencias entre la novela y la adaptación cinematográfica en breve, pero a modo de facilitar la comprensión de la película para los lectores, se da a continuación una sinopsis extensa del argumento de la película, porque según la opinión del presente autor, es la característica de la película que más remarca la unicidad de la obra, frente a otros cines que imitan un modelo hollywoodiense o que se pierden en el fenómeno de la globalización, como sucede, por ejemplo en el Nuevo Cine Argentino.

 

El argumento

La película arranca con un argumento de base no muy diferente al de la película estadounidense Armagedón (1998) de Michael Bay protagonizada por Bruce Willis. Es el año 2075 y la humanidad se enfrenta a su propia destrucción, en este caso no a manos de unos gigantes asteroides, como en Armagedón, sino debido a otra catástrofe potencial: el sol se está muriendo y está a punto de convertirse en un gigante rojo que engullirá el sistema solar, destruyendo la Tierra. Para evitar esta eventualidad, las naciones del mundo se unen para formar un único gobierno planetario para organizarse mejor y afrontar así el problema. Por muy extraño que parezca, utilizando miles de propulsores gigantes, que funcionan con energía de fusión, ubicados en lugares estratégicos de la Tierra, deciden cambiar su rumbo, lanzándola al espacio exterior, como si fuese una gigante pelota de tenis, pero mucho más pesada, en dirección al sistema estelar Alpha Centauri para así conseguir un nuevo sol. Es un proyecto ambicioso y a largo plazo porque Alpha Centauri se encuentra a unos 4,37 años luz de la Tierra. Según los cálculos, la Tierra tardará unos 2500 años en llegar, algo sólo relativo considerando que la civilización china ya tiene más de 5000 años de antigüedad.

Por otro lado, como es de esperar, según las leyes de la física, el cambio de la trayectoria del planeta altera radicalmente las fuerzas gravitacionales de la Tierra y, al alejarse del Sol, destruyendo inadvertidamente el equilibrio de las estaciones, se altera por  completo el clima  de la tierra. Curiosamente esto produce cambios climáticos y una actividad volcánica y sísmica muy parecida a lo que la Tierra está experimentando ahora, pero de una forma mucho más extrema. Paralelamente la temperatura del planeta cae en picado, forzando a los supervivientes a refugiarse en unas ciudades gigantes debajo de la tierra. También porque unas olas gigantes producidas por mareas furiosas ya han arrasado más de la mitad de la vida humana en el planeta. Eso sin hablar del efecto que ha tenido sobre la biodiversidad. A medida que el planeta se acerca a Júpiter, la Tierra experimenta un empuje gravitacional adicional, algo que quita una gran proporción de la atmosfera además de producir terremotos devastadores. Lo que es peor es que esto también compromete algunos propulsores que quedan averiados. En el último análisis, comienza una carrera contrarreloj a vida o muerte para repararlos: parece evidente que si la Tierra no se libera del imán de la fuerza gravitacional de Júpiter a tiempo, será destruida por el planeta gigante produciendo otro Armagedón.

Fotograma mostrando como la fuerza gravitacional arrastra parte de atmosfera de la Tierra al acercarse.

A diferencia de la versión norteamericana, no sale ningún héroe como Bruce Willis para salvar el planeta, ninguna heroína como Ripley de Alien de Ridley Scott (Estados Unidos, 1979). En cambio, los protagonistas aquí son unas personas normales y corrientes de carne y hueso, casi tímidas. Hombres de familia y mujeres que son un reflejo de la sociedad china actual que sobrevive gracias a una estructura de familia basada en una tradición milenaria.

Fotograma de la escena familiar al principio de la película.

La  idea de que la unidad familiar representa el núcleo de la sociedad china se sostiene desde la primera escena de la película, que retrata un momento de sosiego en una célula familiar constituida por un padre Liu Peiqiang, su hijo pequeño Liu Qi, y un abuelo Han Zi’ang. Están haciendo camping en una playa para que de noche puedan ver las estrellas a través de un telescopio. Además de representar a un padre muy cariñoso y atento a su hijo, descubrimos que es astronauta y aprovecha la ocasión para explicar a su hijo de una forma muy clara adónde va y por qué tiene que dejarlos a todos durante muchos años. No revela que tiene que formar parte de la plantilla de una estación especial que actúa como apoyo de navegación para la Tierra, pero lo más curioso es la velada mirada de reproche en los ojos del abuelo. Como espectadores intuimos un conflicto interno por parte del astronauta, una lucha moral entre un fuerte sentido de deber hacia la familia que es característica de la sociedad china por un  lado, y por otro lado, su obligación hacia la sociedad, y en este caso hacia el mundo entero para salvar el planeta. (4)

Fotograma mostrando al padre añorando volver a casa para estar con su familia.

Dicho de otro modo, apreciamos desde el inicio de la cinta un modelo de sociedad que siente una responsabilidad tanto hacia la humanidad como hacia su propia familia nuclear. Estamos lejos del tipo de ciencia ficción ciberpunk hollywoodiense con su representación de familias disfuncionales o de personajes enfrentados con la sociedad o en conflicto con el orden social, los últimos de los cuales les convierten en el equivalente futurista de los gánsteres o delincuentes del cine negro.

Por otro lado, a un nivel de la atención a detalle en la adaptación, encontramos varias diferencias entre la novela y la cinta. Mientras en ambos casos en su trayecto hacia un nuevo sistema solar la Tierra utiliza el empuje gravitacional de Júpiter, en el caso de la película se produce un fallo en muchos propulsores provocando que el planeta azul sea arrastrado peligrosamente cerca de Júpiter.

Para salvar la tierra, los protagonistas presentados al principio de la película, a pesar de ser personas normales y corrientes con sus propios defectos e idiosincrasias, están obligados a hacer frente a esta situación extrema con valentía, algo que les convierte en “ciudadanos modelo” (dentro de la cosmovisión de la sociedad comunista perfecta) o “héroes” (según un planteamiento más capitalista del mundo). Como ya se insinuado, esta paradoja de la persona de alguna forma inadecuada o deficiente convertida en héroe o heroína se materializa sobre todo en  la sensación que dan  los personajes de o bien ser tímidos o de querer rechazar por completo la exaltación  personal que podría acompañar lo de convertirse en héroe.

En el final análisis, a pesar del hecho de que con la ayuda de unos ingenieros los protagonistas en la Tierra consigan reactivar los motores averiados, toca al padre salvar al mundo. Esto lo consigue dirigiendo su estación espacial hacia la atmosfera explosiva de Júpiter para hacerla explotar usando su nave como fósforo. Esto produce una ola expansiva que propulsa la Tierra de nuevo lejos de la fuerza gravitacional de Júpiter y a salvo.

Fotogramas de la dramática escena cercana al final cuando el padre dirige la estación espacial hacía Júpiter para salvar la Tierra.

La película  termina con una nota de esperanza para la humanidad, ya que a pesar de todas las dificultades a las que deba enfrentarse, sobrevivirá, sin olvidar la idea de que se resolverán todos los conflictos de la Tierra para unir fuerzas contra una amenaza común.

 

Consideraciones técnicas

Fotograma de un avión.

A  nivel  técnico, gran parte de la película se ha construido con fondos generados por ordenador. Sin embargo, al visionar los fotogramas parecen a medio camino entre el comic y el celuloide. Grant Watson lo define como un “aspecto de cuadro” (“painterly look”). A veces gráficamente no parece superar la calidad de una película norteamericana de los años setenta, como la representación de los aviones, por ejemplo, que es rudimentaria in extremis. No obstante, el mismo director en una entrevista reconoce esta limitación en la cinta, diciendo que había algunas cosas que no se podían filmar por el limitado estado del desarrollo técnico de la industria china, que según él va con unos treinta años de retraso respecto a Hollywood. Por esta razón hubo una colaboración con una empresa de los Estados Unidos en el diseño y fabricación de los trajes espaciales utilizados en la cinta. Paralelamente, parte de un equipo técnico chino que visitó los Estados Unidos se asombró de la profesionalidad y de la producción sistematizada de materiales para películas de fantasía.

Volviendo al tema de la representación de los aviones, camiones e incluso los edificios, tal vez esta limitación habría sido sanada si se hubieran utilizado más atrezos para crear la ilusión de más realidad en las secuencias. En las películas norteamericanas, por ejemplo, parece ser que hay una tendencia a crear más objetos futuristas a tamaño real o maquetas y grandes escenarios para poder tener focos de luz de referencia para facilitar el trabajo posterior de añadir digitalmente los fondos. Sin embargo, dado la gran cantidad de escenas con encuadres panorámicos, con gran profundidad de campo, esta carencia se debe tal vez perdonar.

En cuanto a las angulaciones de cámara, los travellings y el montaje, la película es sobresaliente. Crea un ritmo vertiginoso y la abundancia de explosiones, terremotos, y tormentas mantienen la tensión dramática.

La banda sonora de la película es aceptable y cumple su función. Sin embargo, como curiosidad, para promocionar la película se lanzó la canción “The Kind” (Helios), cantada por un miembro del grupo de música pop chino Rocket Girl 101, Meng Meiqi. La también actriz y bailarina es muy famosa  en China y es más que conocida la dura historia personal de su ascenso a la fama. Las letras de la canción hablan de la superación personal frente a los fracasos y las decepciones de la vida, una especie de mensaje motivacional tanto para los que se sienten desmotivados en la vida, o que se encuentran desanimados y sin  ilusiones. Es una  pena que no se haya incorporado en los créditos al final de la película porque habría funcionado estupendamente como resumen del mensaje subliminal de la cinta. (5)

Fotograma de uno de los videos promocionales de la película, con Meng Meiqi cantando “The Kind” (Helios).

 

Reflexiones  generales

Hablando de la temática de la película y su ambientación, es llamativo el hecho de que apenas cuente con actores extranjeros (solo destacamos un ruso que se sacrifica en la estación espacial para salvar a Liu Peiqiang) porque parece que está proyectando un  futuro en que los chinos reemplazan a los norteamericanos como los defensores  principales de la Tierra. Sin embargo, lejos de entender esto como un mensaje en clave político, el autor del presente artículo lo considera como algo natural, porque la película refleja el amor especial que siente el pueblo chino por su tierra y su deseo de preservar su identidad como pueblo. Citando al propio director, mientras los estadounidenses conciben la ciencia ficción “para abandonar la tierra y explorar nuevos asentamientos humanos”, los chinos en cambio “no renuncian a la tierra y mantienen su tierra natal”. Si consideramos  esta cuestión desde un punto de vista histórico, es lógico. Los Estados Unidos se construyeron sobre el principio de la exploración y la expansión para descubrir  nuevos  territorios.  China en  cambio en  sus inicios fue una sociedad agrícola, que se dedicaba a cultivar la  tierra y a crear riquezas. Históricamente su problema ha sido siempre el de defenderse de invasores extranjeros que han querido saquear sus  tierras y robar sus tesoros. Por eso incluso tiene un sistema de protocolo muy complejo que restringe los niveles de confianza que se extienden a  desconocidos, siendo una aceptación completa sólo posible por miembros de la misma familia. Evidentemente en cuanto a privilegios, los extranjeros son los menos favorecidos, porque de entrada no son sólo desconocidos sino también forasteros, algo que les otorga el máximo nivel de desconfianza. Son mecanismos de defensa que cada sociedad desarrolla para protegerse.

Conclusión

No cabe duda que esta película es todo un hito en la historia del cine. Si bien es verdad que en cuanto a calidad técnica queda unos veinticinco o treinta años por detrás de los Estados Unidos, el presente autor no es de los que consideran  que el mérito  principal de una  película son sus efectos visuales (VFX) o efectos especiales (SFX). De hecho, algunas  de  las mejores  películas de ciencia ficción de los años setenta y ochenta funcionan con un mínimo de atrezos o efectos especiales. Entre las razones que justifican el éxito de esta película, no cabe duda de que en parte se debe a que bebe de una tradición literaria china muy imponente en el género de la ciencia ficción. Contrario a lo que uno esperaría, la simbiosis entre un régimen de ideología comunista y unos escritores que se dedican a imaginar un mundo mejor en el futuro ha sido muy fructífera. Los escritores han disfrutado de una virtual inmunidad contra la censura siempre que sus obras sigan el protocolo de promocionar una visión utópica del futuro basada en los principios del comunismo. Dicho de otra manera, se trata de una literatura socialista que describe por defecto un bello plan para el futuro como su misión principal.

Irónicamente, mientras en Occidente las obras anglosajonas o norteamericanas del género todavía están libres de saturarnos con su mal du siècle; con sus visiones de distopías, de familias disfuncionales y de juventud desencantada, la única señal de esperanza para el futuro llega por parte de esta cosmovisión china. Y mientras hoy en día parece estar de moda atacar la institución de la familia, a decir verdad, el modelo que se nos presenta la industria cinematográfica china indudablemente rebosa de sentimientos agradables, de bienestar, de una sensación de pertenencia, y de sentirse querido por alguien o por un grupo de personas. Puede que siga de moda exaltar a los superhéroes más grandes que la vida misma y del tipo que nada tienen que ver con la realidad, pero en la opinión del presente autor, es este estilo de cine chino, con sus héroes más discretos, de carne y hueso, el que va a motivar y generar un futuro mejor.

 

Para saber más:

  • Alós, Ernest, “China mira a las estrellas a través de su nueva ciencia ficción”, el Periódico, Barcelona, 24 abril 2018,  (Disponible aquí)
  • Sucasas, Ángel Luis, “Liu Cixin, el Tolstoi chino de la ciencia ficción”, Xataka, 5 de agosto de 2017  (Disponible aquí)
  • García-Tapia Bello, José Luis, “Interacción social en China. Una de las claves para entender el comportamiento de los chinos es el conocimiento del nivel tan alto de inseguridad que han experimentado a lo largo de su historia”, protocolo.org, 11 octubre 2016,  (Disponible aquí)
  • Wandering Earth director, Guo Fan, discusses the production of the blockbuster movie”, CGTN America, 20 febrero 2019, (Disponible aquí)

Notas:

(1) Sucasas, Ángel Luis, “Liu Cixin, el Tolstoi chino de la ciencia ficción”, Xataka, 5 de agosto de 2017  (Disponible aquí)

(2)  Íbidem.

(3)  Alós, Ernest, “China mira a las estrellas a través de su nueva ciencia ficción”, El Periódico, Barcelona, 24 abril 2018.

(4)  Curiosamente esta misma idea está expresada en una de las tres canciones promocionales de la película. Se llama The Star (“la estrella”) y es cantada por Aska Yang.

(5)  En realidad, hay por lo menos tres videos promocionales de la película que resumen algún aspecto de la película. Además de este y el que es mencionado en la nota 3, hay otra que se llama “Go Wandering” de Bibi Zhou, que es el que mejor resume el argumento de la película.

avatar Simon Kelly (14 Posts)

Graduado en Historia del Arte e investigador en relaciones entre el cine y la literatura.


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