Revista Ecos de Asia

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This article was written on 17 Sep 2021, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

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Caminos de ida y vuelta. Adaptando a anime el manga de Jujutsu Kaisen – Parte I

Al igual que cualquier otro género literario, el shônen ha ido ganando en complejidad con el paso del tiempo. Un buen ejemplo de ello es el manga Jujutsu Kaisen, escrito e ilustrado por Akutami Gege, que ya hemos analizado desde distintos puntos de vista en Ecos de Asia, ya sean detalles de su traducción, su relación con la religión y el folklore japonés, así como su ambientación. Parte del tremendo éxito del que goza en la actualidad la serie se lo debe a su versión animada, a cargo del veterano estudio MAPPA, dirigida por Seong-Hu Park y realizada con la estrecha colaboración del propio Gege. El anime de Jujutsu Kaisen ha sido ampliamente aclamado por su excelente animación, de una calidad y una consistencia a lo largo de toda la emisión nunca antes vista en un anime de televisión, lo que en parte ha ensombrecido otro importante aspecto de esta versión: cómo el anime complementa y ensalza la obra original. Si bien Jujutsu Kaisen no es la única serie que realiza esta importante labor, My Hero Academia (Bones, 2016) o The Ancient Magus Bride (Wit Studio, 2017) son buenos ejemplos, sí consideramos que es un excelente caso de estudio, lo que nos lleva a escribir esta serie de artículos donde vamos a analizar los veinticuatro episodios del anime que adaptan los siete primeros volúmenes del manga, hasta el capítulo sesenta y tres. A pesar de que esta parte de la historia está disponible traducida en España por Norma Editorial, avisamos a los lectores de que va a haber spoilers.

Las diferencias ya empiezan desde el primer episodio, titulado Ryomen Sukuna. El primer volumen empieza con Megumi Fushiguro, alumno de primer año de la Escuela Técnica de Hechicería del Área Metropolitana de Tokio, yendo a buscar una reliquia maldita de grado especial a la preparatoria de Sugisawa en la ciudad de Sendai (pref. Miyagi). El anime, sin embargo, opta por empezar al principio del capítulo dos, cuando anuncian al protagonista de la historia, Itadori Yûji, que va a ser ejecutado. En el caso del manga no era tan necesario empezar la historia de manera impactante, ya que esa labor se había delegado en el previamente publicado volumen 0 y se entendía que el volumen 1 era una continuación de dicha historia, aunque no fuera una continuación directa. El anime, sin embargo, está pensado en su mayor parte para gente que desconoce el material original y uno de sus principales objetivos es promocionarlo, por lo que resulta lógico que empiece in media res y, además, que dedique las primeras tomas al protagonista en vez de al coprotagonista. No sólo eso, sino que el anime decide empezar esta escena no con un plano general de la celda, como ocurre en el manga, sino con una vista en primera persona de lo que ve Yûji, sus zapatos y luego al profesor Gojô Satoru ligeramente desenfocados, lo que permite a los espectadores ponerse en su lugar y compartir su estupor cuando mira a su alrededor y se ve atado a una silla en una sala empapelada con ofuda.

Primera escena del volumen 1 del manga (izda.) y primera escena del anime (dcha.).

Un aspecto que vamos a ir comentando regularmente es cuándo deciden emitir el opening ya que, a diferencia de la mayoría de las series donde este ocupa un lugar más o menos fijo a los pocos minutos de empezar el episodio, en JJK se opta por situarlo de tal manera que ayude al flujo de la historia. En este caso ocupa el lugar clásico, justo después de este breve flashforward, de tal manera que no sólo actúa de presentación de la serie sino también de separador del flashback en el que va a consistir este primer episodio y el principio del siguiente. Tras el opening, el anime decide introducir una pequeña escena, inexistente en el manga, donde Yûji llama al hospital local para preguntar por su abuelo, quien aunque ingresado tiene la energía suficiente para intentar aterrorizar a las enfermeras con sus gritos. Aunque aparentemente trivial, esta escena añadida contextualiza al personaje principal: es la primera vez que aparece el apellido señalado en la placa de la casa y se puede ver que vive solo y que su único familiar cercano es su abuelo (ya que es él, un estudiante de instituto, quien se ocupa de visitarlo y no un adulto), además de que es un chico amable que decide emplear su tiempo libre en visitar a un familiar enfermo, deduciendo de la llamada que es algo que hace a menudo. A pesar del tema que se trata, la hospitalización de un ser querido, el tono general es cómico, un estado de ánimo apoyado por la música, lo que hace que contraste aun más el fundido en negro y la visita de Megumi a la escuela por la noche para buscar la reliquia maldita. El atardecer en el que se desarrolla la tierna llamada al hospital y la noche cerrada que nos introduce al mundo de la hechicería actúa de contraste entre las dos realidades que suele alternar la serie, el día a día, no del todo alegre pero confortable en su cotidaneidad, y la oscura realidad de los hechiceros de jujutsu.

Escena añadida del anime (izda.) y visita de Megumi a la escuela (dcha.) donde se puede ver la diferencia en la coloración.

A partir de este punto el anime retoma el flujo del manga, donde puede verse a Yûji con sus dos compañeros del Club de Ocultismo jugando a kokkuri, un pasatiempo similar a la ouija. Es curioso cómo el lugar en el que está sentado Yûji está cambiado en el anime, de espaldas a la puerta pero de cara al espectador; si bien tiene más sentido la posición del manga, mirando hacia la puerta, la posición elegida en el anime permite ver a nuestro protagonista de frente, por lo que es un cambio lógico. Asimismo, cuando el tablero de kokkuri les hace deletrear la palabra “kurione”, un cliónido o como vulgarmente se le conoce “ángel de mar”, el anime añade una pequeña imagen explicativa, algo que no se molesta en hacer el manga. De la misma manera, se ampliará la explicación de los peligros de las garrapatas más adelante, llegando a incluir un breve dibujo de Panda como guiño a los lectores de la obra original. El diálogo del presidente del consejo estudiantil también está ligeramente acortado en el anime, centrándose en la información relevante para la historia, que el Club de Ocultismo tiene que abandonar la sala, sin necesidad de indicar que la escuela no es demasiado grande o que el club de maratón femenino la necesita como vestuario. Para ahorrar animación y también mantener la consistencia, durante la explicación de la posible maldición del campo de rugby Yûji y su compañero Iguchi permanecerán sentados y no aparecerán repentinamente de pie como en el manga, ya que estos movimientos omitidos en el material escrito no se trasladan bien al tiempo continuo del anime. También, para hacer más dinámica esta exposición, el anime opta por incluir numerosos recortes de periódico, algo innecesario e incluso contraproducente en el manga donde ya hay suficiente texto con los diálogos, e incluso se añade algún detalle más sobre el background de la desaparición de Yoshida relacionándolo de manera tangencial con la yakuza.

El orden de la conversación con el profesor Takagi después de que este irrumpa en la habitación también está ligeramente alterado de tal manera que la excitación vaya creciendo hasta culminar en el profesor y el alumno posando delante de una reproducción de La Gran Ola de Kanagawa, mientras que en el manga se opta por redibujar las caras en un estilo más realista, por lo que cada versión aprovecha las fuerzas que le brinda su medio. Por otra parte, este intercambio se presenta en el manga a través de una composición de viñetas pequeñas desde diferentes perspectivas, mientras que el anime opta por centrarse en un plano lateral con Yûji y el profesor en extremos contrarios de la pantalla, resaltando sus posiciones contrarias en la discusión.

Yûji aceptando el duelo del profesor Takagi en el manga (izda.) y en el anime (dcha.).

Seguidamente se puede ver a Megumi infiltrado en la escuela, donde se aprovecha su monólogo interno para resaltar el hecho de que alguien debe de haber movido la reliquia de su sitio (un detalle en el que no incide el manga) y por otra parte omitiendo el plan alternativo de cerrar la escuela para enviar más hechiceros a buscarla, algo que acaba siendo irrelevante a medio plazo. En esta escena también merece la pena fijarse en la elegancia con la que está animado el movimiento con el que el joven hechicero pasa la barrera hacia la pista de maratón, una fluidez que podremos ver más de una vez asociada a este personaje.

La competición de lanzamiento entre Yûji y el profesor Takagi está adaptada con pocas modificaciones. El anime añade unas breves notas sobre el récord mundial de este deporte para poner en perspectiva los resultados de ambos lanzamientos, algo que también se hará cuando se compare la velocidad de carrera de Yûji con un coche al final de este mismo segmento, y se dedica algo más de pantalla al resto de alumnos pudiéndose apreciar que Yûji no solo es famoso, como indica el manga, sino que también parece ser popular. Asimismo, el orden de los diálogos en la conversación de Yûji con sus compañeros del club está ligeramente cambiado: mientras que en el manga se opta por alternar las partes más cómicas (cómo Sasaki e Iguchi dependen de Itadori, o su inclusión sin condiciones en el club) con las más serias (la necesidad de Yûji de volver antes de las cinco, en clara referencia a la visita de su abuelo que en el anime conecta con la escena inicial añadida), en el anime se opta por reunir las escenas cómicas al principio de la conversación y dejar las más serias para el final, culminando en la emotiva admisión de Yûji agradeciendo pertenecer al Club de Ocultismo, lo que permite mantener un tono más coherente que en el material original. Además, durante la primera parte, en el anime puede verse cómo los otros estudiantes están haciéndose fotos con el estupefacto profesor Takagi, lo que no aparece en el manga. Por último, cuando Yûji se cruza con Megumi y este siente la presencia de Sukuna, en el anime se ha utilizado una mezcla de movimiento de la cámara, color y sonido para transmitir la amenaza que supone la maldición, una escena que queda más contenida en el manga.

Megumi sintiendo la presencia de Sukuna en el manga (izda.) y en el anime (dcha.).

La visita de Yûji al hospital viene precedida por unos pocos planos con música ambiental donde nuestro protagonista está yendo a comprar flores, mereciendo especial atención cuando está esperando a cruzar el paso de cebra y se aparta ligeramente del bebé que quiere agarrar el ramo, siendo una escena cotidiana que está animada con mucha naturalidad. Una vez más, el orden de la conversación vuelve a cambiar en el anime para mantener la consistencia tonal. En el manga el abuelo de Yûji, Wasuke, intenta hablarle de sus padres y, viendo que no le hace caso, cambia de tema hacia el club, para luego volver a ponerse serio y transmitirle su última voluntad a su nieto. En el anime, sin embargo, la conversación empieza en el intercambio sobre el club, para luego pasar a hablar de sus padres, evolucionando de manera natural hacia su última voluntad. Sus últimas palabras, de hecho, cambian ligeramente del manga al anime, siendo uno de los más evidentes cómo resalta en este último medio que “se esfuerce en salvar aunque sea a sólo una persona más” (“tonikaku hitori demo ooku tasukete yare”). Otras decisiones acertadas del anime incluyen interrumpir la música cuando Wasuke habla de su último deseo, permitiendo al espectador escucharle sin distracción, así como mantener el plano siempre en Yûji y su abuelo en vez de cambiarlo a una muchedumbre como se elige hacer en el manga, lo que una vez más refuerza el intimismo de la conversación.

Wasuke transmitiendo su última voluntad a Yûji en el manga (arriba) y en el anime (abajo).

Una vez más, el anime añade escenas tras la muerte de Wasuke, de su cadáver en la cama del hospital, cómo se lo llevan las enfermeras, así como a Yûji recogiendo los objetos personales de la habitación. Este aspecto más mundano de la muerte ya se entrevé en el manga cuando Yûji está rellenando los papeles del hospital, pero el anime lo recalca con estos planos, donde la ausencia de música una vez más actúa en favor de resaltar lo dramático pero también lo natural que es el fallecimiento de una persona.

Escenas añadidas en el anime tras la muerte del abuelo.

Por otra parte, en el manga la conversación con Megumi sucede cerca del mostrador, mientras que en el anime se prefiere situarla en el hall cercano, aprovechando para hacer que Yûji vaya tomando diferentes posturas en un sofá conforme se alarga el encuentro, una interacción con el entorno que evita que la escena permanezca estática y reafirma el desinterés e incredulidad de Yûji respecto al tema de las maldiciones. La explicación de Megumi, como viene siendo habitual, se resume ligeramente en el anime, añadiendo escenas intermedias como los mensajes de las redes sociales para ilustrarla. También significativo es cómo cambia la metáfora entre las maldiciones y los amuletos, mayoke en japonés: tanto en el manga como en el anime las maldiciones son representadas con una araña, pero el mayoke es representado por una mosca en el manga (que no puede contraatacar) mientras que en el anime es un ciempiés que posteriormente evoluciona a un monstruo, ilustrando la naturaleza dual de estos supuestos amuletos.

Conversación entre Megumi y Yûji en el hospital en el manga (izda.) y en el anime (dcha.).

Pasando a la escena en la que Sasaki e Iguchi están desenvolviendo el dedo de Sukuna, el anime juega con las luces y, sobre todo, las sombras para dotar el momento de un aire inquietante, a la vez que se opta por mantener el tono serio durante todo el acto.

Pasando a Yûji y Megumi, en el anime este último pregunta la localización de los otros estudiantes mientras se están acercando al objetivo para ahorrar tiempo, en vez de esperarse a haber llegado como sucede en el manga, diciéndose explícitamente que están en una cuarta planta lo que luego añadirá impacto a la parte en la que Yûji salta hasta ese piso para salvar a sus compañeros. La búsqueda dentro del edificio gana dinamismo en el anime, donde puede verse a Megumi corriendo por los pasillos de la escuela y frenando de golpe para invocar a sus shikigami. Le sigue una escena con Yûji dudando sobre si hacer caso a Megumi y quedarse fuera o entrar para ayudar a sus amigos, un monólogo interno que en el manga está acompañado por viñetas negras y que el anime aprovecha para reutilizar escenas e incluso hacer un paralelismo que refuerce las diferencias entre el fallecimiento del anciano y la inminente muerte violenta de sus compañeros, para lo cual también cambia el orden en el que Yûji reflexiona sobre la muerte. Más adelante, el anime añade una pirueta al salto de Yûji al cuarto piso, y cambia la forma en la que rescata a Sasaki de las garras de la maldición, cogiéndola del torso y no de del chaleco, que con la fuerza del agarre habría acabado rompiéndose. Este breve momento de respiro en la lucha contra maldiciones se aprovecha también en la versión animada para explicar las propiedades del dedo de Sukuna, algo que en el manga sucede a mitad de la pelea y que seguramente se ha adelantado en este caso para no cortar el ritmo de la acción más adelante.

El anime haciendo un paralelismo entre la muerte del abuelo (izda.) y la posible muerte de sus compañeros, con la presencia ominosa de la escuela maldita al fondo (dcha.).

La pelea final de Yûji contra la maldición de segundo grado tiene modificaciones importantes en el anime. Para aprovechar la fuerza que tiene la animación en las escenas de acción y en un alarde de talento por parte del estudio MAPPA (algo que va a suceder con frecuencia), la pelea está alargada, y se añaden numerosos movimientos de Yûji contra el monstruo, haciendo que vuele por los aires, le agarre el brazo…De hecho, se ha editado la coreografía hasta tal punto que los movimientos que aparecen en el manga no lo hacen en el anime, una edición que veremos menos a menudo conforme avance la serie y Gege vaya mejorando el flujo y dibujo de las peleas. Además, se reducen al máximo los diálogos, la mayoría de ellos porque ya han sido introducidos anteriormente. La más importante se da al final de la pelea, cuando Yûji se come el dedo de Sukuna, detonante de lo que es la serie de JJK. En el manga, después de intercambiar unos cuantos golpes, Megumi y Yûji están algo alejados de la maldición; tras oír la explicación de Megumi y decidir que no hay otra forma en la que todos pueden salir vivos, Yûji se come la reliquia maldita. En el anime, sin embargo, Yûji se ve acorralado por la maldición y, para salvar a todos, incluido a sí mismo que está a punto de ser devorado, se come el dedo de Sukuna. Si bien las razones que llevan a Yûji a tomar su decisión son las mismas en ambos medios, el sentimiento de urgencia, así como de inevitabilidad, está más realzado en el anime, además de que se evita cortar la acción.

Yûji a punto de comerse el dedo de Sukuna en el manga (arriba) y en el anime (abajo).

En esta primera parte nos hemos centrado en el análisis del primer episodio del anime, que se corresponde con el primer capítulo del manga. Puesto que, a petición del director, el anime está supervisado de cerca por el propio Akutami, podemos suponer que la mayor parte de estos cambios están avalados por el autor, que aprovecha su implicación en la versión animada para introducir pequeñas mejoras que en perspectiva mejoren la historia. De hecho, dado que estamos al comienzo del material original, Akutami todavía está encontrando su propio estilo, mientras que en el anime participan veteranos del medio que permiten cubrir esa inexperiencia inicial. Conforme vayamos avanzando en nuestro análisis y en la serie veremos cómo ambas versiones van complementándose, algo que seguiremos explorando en la siguiente parte.

avatar Claudia Bonillo (73 Posts)

Graduada en Ingeniería Informática con mención en Computación (2016, Unizar), Diploma de Especialización en Estudios Japoneses (2017, Unizar) y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (2018, Unizar), actualmente es doctoranda del área de Asia Oriental en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza especializada en la transmisión de la historia medieval japonesa, periodo Sengoku (1467/1477-1603), a través de la cultura popular nipona (videojuegos, manga y anime). En el año 2020 ganó la Beca del Gobierno Japonés (MEXT/ Monbukagakushô) para Graduados Españoles para poder hacer una estancia de investigación en la Universidad de Kioto.


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