Revista Ecos de Asia

Crónica del XXIII Salón del Manga de Barcelona I. Actividades

Los primeros cinco días de noviembre ha tenido lugar en la Fira de Montjuïc de Barcelona el XXIII Salón del Manga, el evento más importante de esta temática a nivel nacional y uno de los más significativos de Europa. Las cifras oficiales, publicadas el domingo por la noche, hablan de ciento cuarenta y ocho mil visitantes, batiendo una vez más el récord de asistencia respecto al año anterior, un crecimiento que ya se había previsto con la incorporación de nuevos espacios, tanto para stands como para actividades.

Desde Ecos de Asia hemos tenido ocasión de visitar la gran feria otaku de Barcelona y vamos a dedicarle, como viene siendo habitual, un exhaustivo reportaje en el que nos centraremos en tres aspectos fundamentales: las actividades del salón, las exposiciones y las presentaciones de novedades de editoriales y distribuidoras.

En primer lugar, debemos destacar que este año la duración del Salón se ha ampliado un día más de lo habitual, dando lugar a cinco jornadas maratonianas repletas de actividades de todo tipo, proyecciones y una amplísima oferta de puestos, tanto comerciales como culturales. Ya se esperaba una gran afluencia de público, con entradas agotadas con meses de antelación (concretamente, para el miércoles, sábado, domingo y los abonos de cinco días se vendieron semanas antes del evento). No obstante, este aspecto se vio marcado por la polémica cuando, a mediados de octubre, Ficomic anunció un cambio en su política, indicando que, a diferencia de otros años, no se podría volver a entrar una vez abandonado el recinto. La medida, muy probablemente tomada con la intención de reforzar la seguridad en torno al evento (máxime, tras los atentados del 17 de agosto), vino acompañada fundamentalmente de dos errores, el primero, de comunicación (se avisó con muy poco tiempo y no se realizó un comunicado oficial previo, sino que aparecieron directamente las nuevas condiciones en la web), y el segundo, más grave, de no permitir la devolución de las entradas ya vendidas. Aunque esta es la política habitual de Ficomic, el cambio en las condiciones vinculadas a las entradas hacía necesaria esta modificación que no se produjo, lo cual agravó el malestar de muchos aficionados.

Sin embargo, a la hora de la verdad la situación se resolvió con mayor normalidad de la que vaticinaban los más pesimistas. Los tres primeros días la asistencia fue menor, hay quien estima que en torno a un 30%, pero la gran superficie que ocupaba toda la feria hacía que en ocasiones algunos espacios parecieran completamente desangelados. El fin de semana, por el contrario, hubo un gran ambiente, aunque la gestión espacial consiguió evitar las aglomeraciones, y no se registraron colas para pasar a los distintos pabellones, como sí ocurrió el año pasado. En cualquier caso, pese a la sensación de desahogo de los primeros días, todas las actividades a las que pudimos asistir o que pudimos ver presentaron una notable concurrencia.

Por supuesto, las actividades más destacadas y con mayor afluencia de público fueron los encuentros con los fans de los invitados estrella del Salón, así como sus clases magistrales, conciertos y conferencias. Yôko Kamio (No me lo digas con flores), Robico (El monstruo de al lado), Yoshiaki Sukeno (Twin Star Exorcist), Masasumi Kakizaki (Rainbow, los siete de la celda 6 bloque 2), Masatoshi Chioka (director de animación de Dragon Ball Super), DJ Kentaro (prestigioso DJ y productor musical), Azumi Inoue (cantante, entre otros, del tema principal de la película Mi vecino Totoro, Tonari no Totoro) y, el que fue nuestro favorito, Masao Maruyama (productor cinematográfico y leyenda viva de la animación japonesa) se prodigaron en numerosas ocasiones para delicia de sus fans.

Masao Maruyama, en una de sus charlas. A la izquierda, Oriol Estrada presentando la sesión y a la derecha Marc Bernabé traduciendo las palabras del maestro.*

Masao Maruyama ofreció dos conferencias, una centrada en la historia del anime, que en 2017 conmemora su centenario, y otra sobre su experiencia trabajando junto al maestro y dios del manga, Osamu Tezuka. En ambas puso de manifiesto su sencillez y profesionalidad, así como su cercanía. Rememoró sus tiempos en Mushi Productions, la empresa creada por Tezuka para realizar la serie animada de Astroboy, pero también su trabajo en títulos como Ashita no Joe (1972), Harmaggedon (1983), Ninja scroll (1993), Perfect blue (1998), Vampire Hunter D Bloodlust (2001), La chica que saltaba a través del tiempo (2006) o En este rincón del mundo (2016), con gran orgullo por haber descubierto a Mamoru Hosoda y lleno de palabras elogiosas y respetuoso recuerdo para el malogrado Satoshi Kon, dos de los directores japoneses de anime más famosos y mejor considerados en Occidente, que trabajaron con Maruyama. Además, también estuvo presente en los coloquios previos a algunas de las proyecciones que se llevaron a cabo en el Auditorio, un ambicioso ciclo en el que, a través de películas de animación, live actions y episodios de series se conmemoraba el centenario de la animación japonesa.

Otro de los puntos fuertes de las actividades han sido las dedicadas a Dragon Ball, con motivo del veinticinco aniversario de la publicación del manga. Para celebrarlo, se han dedicado varias charlas centradas en distintos aspectos. Manu Guerrero (director de contenidos de Selecta Visión) dio una charla plagada de curiosidades sobre los diferentes animes de la serie, tratando desde aspectos anecdóticos como los nombres otorgados por Toriyama a sus personajes hasta comparaciones entre los distintos animadores que trabajaron en los episodios. Por otro lado, David Jaumandreu se centró en los numerosos videojuegos que esta franquicia ha producido, haciendo un repaso por los diferentes títulos comercializados. No obstante, posiblemente la más interesante fuese la mesa redonda titulada 25 años de la serie blanca de Dragon Ball, que reunió a Antonio Martín (director editorial de Ediciones Forum, nombre que recibía en la época el sello de Planeta dedicado a la publicación de cómics), Pere Olivé (diseñador de Planeta en los años noventa), David Hernando (director editorial de Planeta Cómic) y Manu Guerrero. Los cuatro, moderados por Oriol Estrada (comisario de exposiciones del Salón y autor del libro Songokumanía: el big bang del manga) rememoraron las dificultades de conseguir la licencia para publicar el manga de Dragon Ball y comentaron algunas cuestiones interesantes de sus ediciones actuales, como por ejemplo, la confianza que suele manifestar Shûeisha con las propuestas que le llegan de Planeta para nuevas ediciones del manga o eventos especiales (como la reciente recuperación de la serie roja para un evento de aniversario), ya que en la editorial nipona son conscientes del cariño que se le tiene a Dragon Ball en España y son receptivos a las innovaciones porque perciben más fácilmente la motivación de sorprender y cuidar a un público fiel. Por el contrario, Manu Guerrero destacó la dificultad de plantear propuestas para las ediciones del anime, por el férreo control a las ediciones y la variedad de empresas implicadas.

Charla 25 años de la serie blanca de Dragon Ball.
De izquierda a derecha: Oriol Estrada, Antonio Martín, Pere Olivé, David Hernando y Manu Guerrero.*

El escenario central situado en la Plaza Univers ha albergado una gran cantidad de espectáculos, relacionados con la música y con el cosplay, fundamentalmente. Allí se ha podido ver a grupos pequeños como Cacatúa Plus (procedente de un canal de Youtube), Connect o Gatetemon, que alternan las composiciones propias y las versiones de reconocidísimos temas de anime y j-music, idol shows de artistas como Mizu o Bunny Kaisui, y los dos conciertos ofrecidos por Azumi Inoue, acompañada de su hija, la también cantante Yu Yu, en los que se corearon temas como el célebre Tonari no Totoro, la canción principal de la película Mi vecino Totoro. El jueves por la tarde tuvo lugar el Sónar Manga, la colaboración entre el célebre festival de música electrónica y el Salón, en el que DJ Kentaro hizo vibrar a los asistentes, si bien quizás no fue el gran éxito esperado debido a la menor influencia de público ese día. Por el contrario, las exhibiciones de baile tradicional Awa Odori realizadas por la compañía Takarabune también gozaron de una gran acogida, en parte por el dinamismo de la actuación y también por la solicitada participación del público, que permitió una mayor implicación de los asistentes.

Cerrando el apartado musical, merece la pena destacar también los dos homenajes a dos voces españolas muy conocidas, aunque las personas detrás de ellas han recibido un reconocimiento menor. Se trata de Alfredo Garrido y Sol Pilas, responsables respectivamente de openings y endings como Mazinger Z, Marco. De los Apeninos a los Andes o Vicky el vikingo y de Ronja, la hija del bandolero, Juana y Sergio o Bésame, Licia. En ambos casos, el factor nostálgico y el apelar a un público más maduro convirtieron estos homenajes en grandes éxitos en los que los asistentes se entregaron a corear estos temas, de sobras conocidos y que marcaron una generación.

DJ Kentaro en plena sesión del Sónar Manga.*

En el mismo escenario tuvieron lugar el Anime Song Contest, así como los importantes concursos de cosplay European Gathering Cosplay, World Cosplay Summit, Clara Cow’s Cosplay Cup y Eurocosplay. Estas actividades fueron las que congregaron a un mayor público en la Plaza Univers.

Otro espectáculo tremendamente celebrado, que se consolida como uno de los mayores éxitos del Salón, fueron las exhibiciones de lucha libre organizadas por Riot Wrestling, que tuvieron lugar en el nivel más alto del Pabellón 4. El ring allí situado acogió tanto a los luchadores habituales del espectáculo como a numerosos kaiju, robots y otras criaturas procedentes de la cultura popular contemporánea, que se enfrentaron en espectaculares peleas para delicia de los asistentes, entregadísimos ante el espectáculo.

El resto del Pabellón 4 acogió, en sus distintos niveles, clases magistrales de los mangakas invitados, talleres de manga, de animación, de impresoras 3D, encuentros con youtubers, encuentros con cosplayers (tanto nacionales como internacionales) y talleres de cosplay. Aunque la asistencia varió en función de las actividades programadas, lo cierto es que durante todo el Salón los diferentes talleres tuvieron una gran acogida, viéndose siempre muy concurridos.

De manera similar, en la primera planta del Pabellón 2 se situaron los stands de corte cultural, entre los que destacan algunos habituales como el Consulado de Japón en Barcelona, la Fundación Japón, Casa Asia, la revista y tienda Eikyô, Cine Asia, Minna no Kimono y asociaciones culturales como Bujinkan bushi dôjô, Wa Rei Ryu o Shoshinkan. Además, este año ha contado con la presencia de la International Otaku Expo Association (IOEA), una asociación de carácter internacional que reúne a distintos eventos relacionados con la cultura japonesa, entre ellos el propio Salón del Manga. Prácticamente todas estas entidades organizaron actividades y talleres de contenido muy variado: desde acercamientos a las artes marciales niponas en el Espacio de Movimiento, clases de caligrafía, escritura y fonética japonesa, manualidades de muy diversos tipos (desde origami hasta amigurumi o creación de peluches de ganchillo), pruebas y exhibiciones de kimonos, cuentacuentos… Cabría destacar las dos actividades realizadas por Kazutaka Satoh: la presentación de la IOEA y una conferencia sobre el soft power japonés.

A todo ello, hay que sumar las también muy variadas actividades del Taller de gastronomía, ubicado en el Pabellón 1, junto a la sección de restauración del Salón. Aquí se llevaron a cabo numerosas propuestas, desde un taller de encurtidos hasta presentaciones de sake y degustaciones de té, aunque el hilo conductor fundamental ha sido el arroz. Así, se han propuesto diversas recetas y formas de cocinar el arroz, pero también se ha contribuido a estrechar los lazos de hermanamiento cultural entre Japón y España. Al centrar la temática del taller gastronómico en torno al arroz, se invitó al pueblo de Deltebre a que participase de este Salón, con un espacio dedicado al turismo de la zona y algunas actividades de hermanamiento, como la actuación de la rondalla de Deltebre con su tradicional baile del arroz como uno de los actos inaugurales del Salón. El arroz producido en toda la zona del Delta del Ebro es un producto muy apreciado, cuya calidad traspasa fronteras, llamando la atención de los japoneses. Además, como consecuencia de esta relación, desde hace unos años ha comenzado a realizarse el sake Kensho, una bebida alcohólica realizada siguiendo la receta nipona, pero utilizando como materia prima el arroz del Delta.

La Rondalla de Deltebre realizando el baile del arroz.*

No queremos concluir sin hacer una pequeña mención a los Premios de la XXIII Edición del Salón del Manga de Barcelona, que se anunciaron el viernes día 3 a última hora de la tarde. Se trata de unos premios que se eligen por votación popular, contando mayoritariamente con tres nominados por categoría.

El premio a Mejor Shônen tenía como nominados a Black Buttler, Jojo’s Bizarre Adventure y My Hero Academia, resultando vencedor este último.

A Mejor Shôjo optaban El monstruo de al lado, de Robico, ¿Quién es el undécimo pasajero? y Pájaro que trina no vuela (estos dos últimos, editados por Tomodomo). No sin cierta polémica, se alzó con el premio Pájaro que trina no vuela, ya que desde el primer momento sorprendió su presencia en esta categoría, cuando pertenece al género Boys’ Love, aunque ciertamente el BL suela considerarse como un subgénero dentro del shôjo.

Dentro de Mejor Seinen competían Ajin, Innocent y One Punch Man, siendo el último título el que obtuvo el reconocimiento.

La siguiente categoría estaba dedicada al Kodomo manga o manga para niños, a la que estaban nominados Pokemon X/Y, Doraemon y Yo-Kai Watch. Como bien destacó Anabel Espada, editora de Norma Editorial, al recoger el premio para Pokemon X/Y, este tipo de reconocimientos son muy importantes debido a la gran escasez de títulos de manga específicamente dirigidos a público infantil.

El premio a Mejor Manga de Autor Español fue para Tabú, de Marta Coca y publicado por Ediciones Imagion. Tabú competía con Chan Prin de Xian Nu Studio y con Infinity: Outrage, de Kenny Ruiz y Víctor Santos.

Además, se otorgó el premio al Mejor Mangaka en Activo a Hirohiko Araki, el autor de Jojo’s Bizarre Adventure, un galardón que no solamente reconoce su trayectoria, sino que también es muestra de la buena recepción que este manga, de más de treinta años de antigüedad, ha tenido en España desde que Ivrea lo anunciase el pasado abril y comenzase a publicarlo a mediados de año.

Respecto al anime, tres categorías premiaban la edición en formato físico, la emisión y la mejor obra basada en un manga (siendo esta última categoría, quizás, ligeramente imprecisa en su denominación). A Mejor DVD o Blu-Ray de anime estaban nominados Haikyu!! Los ases del voley, Your lie in April y Cowboy Bebop, siendo el premio para Your lie in April. Respecto a la Mejor serie o película de anime emitida en España, en una categoría que recoge tanto las (escasas) emisiones en televisiones generalistas como las televisiones de pago y las plataformas de streaming, estaban nominadas la segunda temporada de Ataque a los titanes, el anime de Jojo’s Bizarre Adventure y Yuri!! on ice, siendo esta última la serie vencedora. Finalmente, Mejor Película Basada en un Manga recogía los live actions de Ataque a los Titanes, Death Note (El nuevo mundo, la producción japonesa, no la estrenada por Netflix) y I am a Hero, que obtuvo el galardón.

Con este repaso a los Premios concluimos este primer artículo de nuestra crónica del XXIII Salón del Manga de Barcelona. En los siguientes artículos de este reportaje, nos adentraremos en las exposiciones que pudieron verse en el Salón, así como en los anuncios de novedades llevados a cabo en las diferentes presentaciones de editoriales y distribuidoras.

 

*Las fotografías del evento pertenecen a la autora.

avatar Carolina Plou Anadón (162 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, preparando una tesis doctoral sobre fotografía japonesa.


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